edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
30/07/2019

Suiza interviene para debilitar al franco frente al dólar y al euro por las inminentes medidas monetarias

La libra fija un mínimo de dos años en los mercados de divisas por el temor a un Brexit a las bravas
Carlos Schwartz
Los operadores de los mercados de cambios consideran que el Banco Nacional de Suiza (BNS) tomó medidas para debilitar al franco suizo, tras la evidencia de que el dólar y el euro sufrirán recortes en los tipos de interés de referencia por la inminente acción de sus bancos centrales. El anuncio de nuevas medidas de política monetaria desataron la demanda del franco suizo, empujando su cotización hasta el nivel crítico de 1,10 por euro por primera vez desde principios de julio de 2017 el miércoles pasado. A finales de abril, la paridad era de 1,14 francos por euro, comparado con mayo del año pasado, cuando cotizaba a 1,20 por euro. La respuesta del banco emisor suizo a la presión sobre el franco ha sido vender su moneda para abatir la presión con la oferta necesaria.
El banco no ha contestado a las preguntas de la prensa sobre esta medida, pero los analistas han señalado que un indicador de esta intervención es el incremento de los depósitos a la vista en el banco central, que saltaron hasta los 1.700 millones de francos. Este es el nivel más alto en dos años desde que se registró una escalada similar en el verano de 2017, tras una rueda de intervención del banco central para reducir la cotización de la moneda. Los depósitos a la vista en el banco central son un indicador controlado muy de cerca por los operadores del mercado para detectar las intervenciones encubiertas del Banco Nacional de Suiza. 

Un operador del mercado señaló que “este es el nivel más alto de depósitos a la vista, normalmente constituidos por la banca en el banco central, desde las elecciones en Francia en el verano de 2017 cuando se registró otra ola especulativa a favor del franco suizo”. Una política monetaria más laxa en Estados Unidos y en Europa hacen al franco suizo más atractivo que otras divisas, incluido el euro y el dólar, al aproximar sus tipos de interés a los alpinos. En tiempos de incertidumbre la economía suiza se hace más atractiva por su fortaleza y estabilidad, y por un factor político no explicitado, pero de primer orden en un mundo convulso, la neutralidad tradicional de la república Helvética. Algunos analistas consideran que el franco se seguirá apreciando porque las autoridades del país no quieren ser individualizadas por la Casa Blanca como “manipuladores de su divisa”.

El presidente Donald Trump mantiene una campaña personal contra los países que intervienen en la cotización de su moneda, y Suiza teme represalias económicas que afecten a su balanza comercial. Eso no impedirá sin embargo que el BNS intervenga de forma encubierta para advertir a los especuladores que hay límites que no se deberían traspasar.

Mientras tanto, al comenzar la semana la libra británica cayó a su nivel más bajo en dos años y medio cotizando a 1,2230 dólares, paridad que no alcanzaba desde mediados de marzo de 2017 cuando el Reino Unido inició el proceso formal de separación de la Unión Europea (UE) al comenzar la cuenta regresiva para la aplicación del artículo 50 del Tratado de la Unión. La caída de la divisa del 1,3% fue el resultado del temor en los mercados de que el nuevo primer ministro, Boris Johnson, lleve al país a una separación de la UE sin tratado que regule la salidas de Londres. La idea de que lo que ha quedado enfilado con el nuevo primer ministro es un Brexit a las bravas está fuertemente instalado en la percepción de los operadores de los mercados. 

El comienzo de la semana nos ha dejado una muestra del grado de inestabilidad potencial que se ha acumulado en el seno del sistema monetario internacional, y que incidentes como un cambio de ministros pueden desatar. La volatilidad es tan alta que los desequilibrios pueden entrar en acción y manifestarse por cualquier accidente. Desde la quiebra de un gran banco, hasta un factor de la geopolítica como los enfrentamientos armados en el oriente próximo. El primer ministro Johnson se esforzó, tras la caída de la libra, en disipar la idea de que Londres va de cabeza a un Brexit duro. Afirmó al respecto que una salida abrupta no era, de ninguna de las maneras, una opción para el Gobierno.

En un viaje a Escocia el primer ministro dijo que un Brexit duro seguía siendo una opción “de uno contra un millón” siempre y cuando haya “suficiente buena voluntad”. Sin embargo otros ministros de su Gobierno nada hicieron por disipar los temores del mercado y el ministro Michael Gove, responsable de planificar el Brexit sin acuerdo, dijo que esta última era la opción dominante dentro del Gobierno conservador.

La libra ha sufrido uno de sus peores meses en años, desde que el voto del referéndum en 2016 determinó la salida de la UE. La moneda cayó a lo largo de julio el 3,4% y estableció una serie de récord poco halagüeños, como tener el peor comportamiento entre las principales monedas frente al dólar en los plazos de uno, tres, y seis meses. 

Algunos analistas que se dedican a la estrategia en los mercados de divisas señalan que se debe tener en cuenta que la retórica en favor de un Brexit sin acuerdos se ha afirmado en el Gobierno, mientras la posibilidad de elecciones anticipadas crece a diario, lo cual determina un escenario en el cual será difícil que la libra escape a la acción de los especuladores. 

Los mercados no son neutrales, porque las grandes ganancias de los operadores provienen de explotar adecuadamente los grandes desequilibrios en los mercados. Desde este punto de vista hay analistas que consideran que el franco suizo puede soportar una mayor fortaleza, porque merced a un cálculo basado en su poder adquisitivo relativo, el franco está más débil frente al euro que cuando el BNS intervino por última vez. Lo cual sugiere que la intervención no arreciará mientras ese umbral no se sobrepasa. Lo que sí esperan la mayoría de los operadores, es que cuando el Banco Central Europeo baje tipos de interés, también lo haga el BNS, y un recorte de 0,25% se convertirá para el franco suizo en un tipo de interés negativo del -1%.

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