edición: 2490 , Lunes, 18 junio 2018
13/05/2011
La constructora australiana se opuso a la española en Alemania

Superadas las trabas a ACS en Hochtief, ahora le toca a Leighton, un filón de tesorería

Si ACS se ve en dificultades para financiar sus inversiones tiene en Leighton un plan alternativo para generar recursos
Carlos Schwartz

Según testigos presenciales había caras largas ayer en la ciudad de Essen a la salida de la junta de accionistas de Hochtief pese a que se aprobó un dividendo de 2 euros por acción. La junta contó con una representación del 69% del accionariado, y por lo tanto con una supremacía abrumadora de votos de ACS (43% del capital). Aunque 2010 fue el mejor ejercicio en la historia de la constructora alemana, los ingresos de 2011 se verán afectados por las pérdidas anunciadas por la filial australiana Leighton (-425 millones) lo cual hace que el dividendo pagado sea sorprendente. En cualquier caso, los ingresos por dividendo suponen para ACS en torno a los 33 millones de euros ya que el total de acciones en circulación de Hochtief es de 77 millones, lo que no está nada mal.

El otro aspecto de la junta, y posible motivo de las caras largas, tiene poco que ver con el dividendo. ACS ha remodelado el consejo de administración de la empresa y ha impuesto su listado de cargos. Ayer, poco antes de que la junta diese comienzo, dimitieron los miembros propuestos inicialmente para el consejo por el presidente saliente de la compañía, Herbert Lutkestratkotter. La junta aprobó los candidatos de ACS. Sobre un total de ocho miembros, hay cuatro españoles y un qatarí. Con el orgullo nacional un poco maltrecho, y una sensación de derrota ante la ofensiva de la empresa española, los accionistas de la sociedad vieron 130 años de historia empresarial transformados en la cúspide. Mientras un grupo de accionistas comentaba a pocas calles de la sede de la sociedad sus temores a una “descapitalización” de Hochtief, en los cuarteles generales de ACS seguramente se festejaría el final de esta etapa, aunque todavía se debe llegar al 50% del capital para consolidar resultados en el segundo semestre del año.

Sin embargo, la estrategia de ACS para su expansión no se acaba aquí. El próximo lunes 16 de mayo, en la reunión de consejo de Leighton Holdings, participada en un 54,6% por Hochtief, los australianos esperan la visita del nuevo consejero delegado de Hochtief, Frank Stieler, y del consejero por ACS Ángel García Altozano. Para ACS no es ningún secreto que el consejo de administración de Leighton se volcó en contra de sus aspiraciones frente a Hochtief, y maniobró ante el regulador en Australia para intentar forzar una OPA sobrevenida sobre la australiana, una estrategia que finalmente fracasó.
Sin embargo, ACS cuenta con aliados dentro de Leighton entre los accionistas australianos y tiene una relación privilegiada con el ex consejero delegado Wal King, visitante asiduo de Madrid y contertulio habitual de Florentino Pérez, más allá de que el teléfono móvil de King esté en la agenda de varios altos ejecutivos de ACS. King fue obligado a dimitir de Leighton por Hochtief ante suspicacias de sus acuerdos con ACS. King aspiraba a quedarse 18 meses más en la empresa. Pero la hora de la revancha parece haber llegado. Hochtief le negó a Wal King un cargo en el consejo de Leighton a la hora de su retirada. Ahora el nuevo mando está dispuesto a promover la entrada de King al máximo órgano como consejero no ejecutivo de la empresa australiana. El movimiento no es solo una manifestación de simpatías mutuas.

Según fuentes conocedoras de la situación de Leighton, el consejo de la empresa está en medio de una lucha de facciones, dividido sobre cómo hacer frente a las pérdidas resultantes de las operaciones en el medio oriente, los mayores costes del aeropuerto de Brisbane, y de la desalinizadora de Victoria que transformaron las previsiones de 470 millones de beneficios en una pérdida casi equivalente. “En estas condiciones Leighton necesita una dirección fuerte y un consejo con autoridad”, de acuerdo con una fuente próxima a la empresa.

En meses recientes la compañía australiana ha sufrido deserciones, la más sonada la del ejecutivo Bill Wild que se marcha el próximo mes. Los accionistas decepcionados apuntan al presidente de la empresa, David Mortimer, y de quien opinan que ha fracasado en su defensa de los intereses de la compañía. La otra previsible víctima de la situación actual es el consejero delegado, David Stewart, quien relevó a King en enero pasado. Lo cierto es que King no está exento de responsabilidad en el debilitamiento de las cuentas de la empresa, pero tiene a su favor una exitosa gestión a lo largo de más de 20 años. Los reveses no acaban aquí. Los tres reguladores de las corporaciones del país tienen denuncias contra Leighton de accionistas de la sociedad. Australia tiene tradición en las denominadas “class actions”, juicios colectivos contra sociedades mercantiles.

Prueba de ello es la existencia de una empresa cotizada denominada IMF dedicada a financiar las acciones colectivas y las investigaciones y “due dilligence” para reclamaciones. En este contexto, para ACS queda en primer plano la necesidad de enderezar el rumbo de Leighton y colocar al frente de la empresa un consejo y ejecutivos capaces de remontar la situación adversa. El tropiezo de Leighton que ha sido un revés para Hochtief, pero en cierto sentido una bendición para ACS porque le ha permitido deshacerse de Lutkestratkotter de un plumazo, ahora supone un reto. Pero ese reto no puede ocultar que dentro de la estrategia de ACS la compañía australiana puede ser un filón de tesorería. Ni siquiera hace falta que Hochtief se plantee una desinversión total de Leighton, bastaría con ceder la llave de la mayoría con una prima de control significativa a un grupo de accionistas australianos lo que permitiría hacer caja.

Esta es una opción por la cual Wal King ha trabajado con esmero en años recientes. Hochtief entró en el capital de la australiana en un momento de tensiones financieras. De entonces ahora, la participada no solo se ha recuperado sino que se ha convertido en la principal fuente de ingresos de la matriz con una fuerte expansión en los mercados de Asia. Otro de los posibles modelos de actuación frente a Leighton es la venta de activos de la empresa australiana, un proyecto que requeriría un detenido estudio de los flujos que una operación de este tipo podría suponer. Es probable que ACS ya tenga ese estudio hecho.

De lo que no cabe la menor duda es de que si ACS se ve en dificultades para financiar sus inversiones tiene en Leighton un plan alternativo para generar recursos. Esta es una opción que despertó suspicacias entre los altos ejecutivos de Hochtief desde un principio y fue el principal motivo para forzar la salida de King. Vale la pena recordar que la OPA considerada hostil por Hochtief fue iniciada pocos días después de la salida del ex consejero delegado de Leighton y las versiones que recorrieron los pasillos de la empresa australiana era que la OPA se hacía para evitar un mayor deterioro de Leighton. Ahora queda por ver cuales serán las próximas jugadas del equipo de Florentino Pérez. Entretanto la propia australiana ha hecho caja en la India donde ha vendido un 35% de su operación local en abril.

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