edición: 2310 , Lunes, 25 septiembre 2017
30/12/2014
Grecia, una crisis oportuna

Syriza le enseñará el camino de la realidad a Podemos

Los cambios políticos pueden acelerar decisiones pendientes del Banco Central Europeo
Juan José González

Los mercados ya cotizan un gobierno de Syriza, la condonación de parte de la deuda griega y las doce medidas que la formación política viene proclamando a los cuatro vientos desde hace dos años. La convocatoria de elecciones anticipadas en Grecia parece haber trastocado los planes de los inversores, sobre todo de aquellos que, se supone serán pocos, esperaban a las dos últimas sesiones del año para echar el cierre. Lo cierto es que el resultado de la tercera votación para elegir a un nuevo presidente de Grecia sitúa a este país en el epicentro de un terremoto que, entre muchos efectos, puede servir para clarificar algunas incertidumbres políticas en España, como por ejemplo, los juegos de posibles alianzas de los dos grandes partidos, o el comportamiento real de las nuevas formaciones políticas como Podemos, cuyos postulados coinciden en buena medida con los de la griega Syriza. Aunque las elecciones en Grecia no se producirán hasta el 25 de enero, los mercados, los inversores, las instituciones políticas y las autoridades comienzan a creer que los tímidos avances de la economía en Europa corren un peligro cierto.

El escenario hasta el día de ayer, y en concreto, hasta el resultado de la votación en Grecia, era casi idílico en Europa y en medio mundo. Nadie, de quien se tenga información, fue capaz de vaticinar (más bien profetizar) un precio del barril de crudo por debajo de los 60 dólares y recortando aún más: cerca del 50% de caída en seis meses; con la inflación controlada y la deflación a la vuelta de la esquina; con el precio del dinero próximo a cero y el de depósito en tipo negativo; la economía americana en expansión y los conflictos bélicos y políticos en Oriente al margen de los precios de las materias primas; el dólar al alza y el oro a la baja. Casi idílico.

Pero la Grecia castigada, intervenida, devaluada, depreciada y también despreciada por varios de sus socios europeos, se encuentra más cerca de poder cumplir sus amenazas a través de Syriza y, con ello la inestabilidad en la eurozona puede ser a partir de hoy el efecto más visible de las propuestas avanzadas por la formación `radical´. La inestabilidad es la variable más temida por la mayoría de los inversores aunque bien recibida por una minoría más especuladora. El escenario tiene riesgos y amenazas para el dinero porque una de las primeras medidas que a buen seguro tomarán las nuevas autoridades no es otra que el control del dinero, la intervención de las cuentas en el banco central griego para justificar un cambio inmediato en la situación monetaria. Cuentas que están sin liquidez, sólo deudas y compromisos de pago que desearán negociar. En definitiva, un cambio radical en las relaciones con las autoridades de Bruselas y Francfort que no pasa, necesariamente por la salida de la eurozona, pero que no están dispuestas a asumir las imposiciones de la troika, lo cual obliga a unos y a otros a negociar, a entenderse.

Para Podemos, el escenario griego se convierte en una escuela práctica, en un caso real de cuya experiencia podrá extraer numerosas y productivas conclusiones para el futuro. En primer lugar, porque Syriza se dispone a tomar contacto con la realidad, pasar del papel y de las propuestas en el aire a actuar y comprometerse. Es probable que muchas de las propuestas de Syriza, económicas, políticas y sociales, se estrellen directamente antes de ver la luz, otras, como la de abandonar la Unión sea matizada o, sencillamente, eliminada de cualquier programa.

Como experiencia práctica, la oportunidad de ver los movimientos de Syriza y estudiar sus resultados, se presenta como una ocasión de oro para el partido `radical´ español, seguramente obligado a replantear algunas propuestas de cara a los comicios locales y autonómicos en la próxima primavera ante la dificultad de poder defenderlas tras tomar contacto con la realidad en Grecia. También servirá la experiencia griega para que la formación española confirme la dificultad de la salida del euro y los efectos negativos y perversos de una propuesta como la reestructuración unilateral de la deuda pública.

Por tanto, en el caso de Podemos en España como el de Syriza en Grecia, la tendencia a hacer promesas espectaculares, del tipo nacionalización de sectores como el bancario o regulaciones absurdas, se anule o limite tan pronto como Syriza salga al ruedo de la realidad. De la misma forma que la práctica servirá para que responsables e ideas pongan los pies sobre el suelo, también hay que esperar algo más del sentido común de ambas partes, de los responsables políticos y de las autoridades de Bruselas, para que de una vez por todas se empiece a negociar soluciones.

 Y en este sentido, la fuerza y presión de los partidos radicales como Syriza o Podemos, puede ser de cierta utilidad para acelerar algunas decisiones, entre ellas la emisión de eurobonos o un plan Brady para una Europa que no consigue mantener el pulso. Lo que se dice una crisis oportuna.

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