edición: 2784 , Lunes, 19 agosto 2019
30/03/2016

Técnicos de EDF piden retrasar el proyecto británico de Hinkley Point y rediseñar su tecnología

La eléctrica, que es ahora propietaria de Areva, responsable del reactor europeo, sufre tensiones
Carlos Schwartz
Electricite de France sigue envuelta en conflictos internos por el desarrollo del proyecto nuclear británico conocido como Hinkley Point. En el centro de la polémica están las experiencias precedentes con el Reactor Europeo Presurizado que es fruto del trabajo conjunto de la francesa Areva y la alemana Siemens. La construcción de centrales nucleares en Finlandia y en Francia con esta tecnología ha tropezado con obstáculos serios.
La planta con esta tecnología en construcción en Flamanville desde 2005 a un coste inicial de 3.300 millones de euros debía iniciar sus operaciones en 2012, pero no lo hará hasta el 2018 a un coste total de 10.500 millones.

Por añadidura, un alto funcionario de la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia ha declarado la semana pasada que el futuro de la planta está en el aire porque las pruebas destinadas a comprobar la calidad del acero que se ha utilizado para la base del reactor recién estarán finalizadas este verano. Si el dictamen es negativo el coste será incalculable porque habrá que sustituir al reactor íntegro. Hinkley Point es la base del programa energético británico para el futuro y su explotación quedará en manos de EDF y su socio chino que amortizarán el coste del proyecto con la generación de electricidad a un precio garantizado. Sin embargo algunos modelos financieros que han imputado los posibles sobrecostes del proyecto indican que podría arruinar a EDF. Este hecho llevó a la dimisión del influyente director financiero de la empresa, Thomas Piquemal, en la primera quincena de marzo. Ahora le ha tocado el turno a los técnicos de la empresa que han filtrado a la prensa una carta en la que proponen posponer el final de las obras previsto en 2025.

De acuerdo con esta nota, una fecha realista de finales de obras sería el 2027 debido a la magnitud de las obras, las modificaciones necesarias al reactor, y al bajo nivel de competencia por parte de Areva en la fabricación de algunos componentes. Uno de los argumentos de EDF sobre los problemas con los que han tropezado en Flamanville y en Finlandia tiene que ver con la escasa capacidad industrial de los proveedores.

De acuerdo con fuentes de la eléctrica “El desarrollo de estos reactores en China no ha tropezado con este tipo de problemas porque el nivel de desarrollo de la industria auxiliar para el sector nuclear es muy alto debido a que el país se ha mantenido dentro de sus planes de expansión de la generación nuclear” y por lo tanto ha mantenido una industria auxiliar muy competente. En cualquier caso el documento de los ingenieros de EDF defiende la idea de modificar el Reactor Europeo Presurizado (REP) con el objetivo de hacerlo más pequeño, más barato de fabricar y menos complejo. De acuerdo con fuentes del sector nuclear el diseño del reactor ha estado influido por las normas de seguridad alemanas que los franceses consideraron excesivas en su momento. Una de las exigencias alemanas era que el reactor pudiera soportar una colisión con un avión. Los reparos a esta condición desparecieron después del atentado que derribó a las torres gemelas de Nueva York.

El REP se basó en el diseño de los reactores precedentes, el francés N4 y el alemán Konvoi, pero con un considerable incremento de las medidas de seguridad. El resultado ha sido un reactor sumamente complejo y muy costoso. El diseño se inició bajo el efecto del accidente nuclear de Chernobil y sus consecuencias y estaba destinado entre otras cosas a garantizar ante la opinión pública que un accidente de esa naturaleza no se repetiría. Si finalmente los ensayos de la autoridad nuclear francesa demuestran que el acero de la base del reactor es defectuoso el futuro de Flamanville será imprevisible. Entre otras cosas porque EDF a pesar de las dudas sobre la base del reactor decidió continuar con las obras para evitar mayores retrasos aun a costa de posibles defectos en los materiales, lo que hará inevitable derribar el reactor para sustituirlo.

EDF no está en condiciones de retrasar las obras de Hinkley Point C entre otras cosas porque la planta deberá aportar el 7% de la generación eléctrica de Reino Unido en el año en que el Gobierno británico ha fijado como plazo para el cierre de las últimas centrales térmicas a carbón. Es decir que un retraso supone un desajuste del conjunto de los planes energéticos del país. El consejero delegado de EDF,  Jean-Bernard Levy, informó hace dos semanas a los empleados de la empresa tras la dimisión de Piquemal que no seguirá adelante con el proyecto de la central nuclear de varias etapas conocida como Hinkley Point C en Reino Unido si no obtiene apoyo financiero del Gobierno.

La eléctrica francesa, en la que el estado tiene una participación del 85%, tiene una carga de deuda neta del orden de los 37.400 millones de euros y además viene de hacerse cargo de la sociedad Areva, que desarrolla los reactores que utiliza la tecnología nuclear de Francia y el combustible nuclear de los reactores. La filial, antes denominada Framatone, estaba al borde de la insolvencia y debió ser rescatada por el Gobierno quien diseñó su absorción por EDF a un coste inicial de 1.200 millones de euros, aunque las fuentes del sector estiman que esa cifra es sólo la parte visible del iceberg que ha chocado contra EDF.

El coste del proyecto de Hinkley Point es de 23.000 millones de euros pero las incertidumbres que lo rodean hacen prever a los técnicos del sector que los costes se pueden disparar de forma imprevisible hasta el punto de poner en jaque el futuro de la eléctrica. Los técnicos e ingenieros de EDF abogan por un proyecto franco-británico que encargue entre cuatro y seis REP “optimizados” y que esté operativo para finales de la década entre 2028 y 2030. Es decir un nuevo modelo de reactor y de explotación, con riesgo compartido, objetivos que no parecen viables.

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