edición: 2109 , Viernes, 2 diciembre 2016
18/09/2008

Telecom Italia se echa al cuello la soga que teje para Telefónica

Ana Zarzuela

Marea el humo de los petrodólares y azota las estrategias de Telefónica con la segregación de la red italiana. Pero es a Franco Bernabé al que se le acaba el oxígeno, el de los accionistas, los planes y la paciencia de Alierta. Adiós a la inercia que perpetuó  para la compañía minusvalías lantentes por 2.000 millones de dólares en Telefónica. La peregrinación romana ‘de cortesía’  ha dejado más claro que a la sintonía ni está ni se le espera. También que el ultimátum de los de Gran Vía va en serio. TI le toma la palabra a Berlusconi y se empeña en llamar al séptimo de caballería de los fondos soberanos, con los que ponerle un tentetieso del 10% a Telefónica. El viaje a ninguna parte en las alas de la italianidad puede encarnarse en Bernabé si se conforma con otra vuelta de llave a su laberinto: ni los petrodólares libios y kuwaitíes,  ni la segregación de la red y la compañía vacunan sus flaquezas, su dependencia de mercados maduros y operaciones tradicionales y la falta de una bitácora estratégica ante la tormenta de las telecos europeas. Los Fossatti lo saben. Alierta, pertrechado en su ascendente industrial, también. Y prepara la sorpresa para el 25.

Si se queda será como capitán con el respaldo de Telco. Telefónica sólo tendrá que sostener la inercia y aguardar el oxígeno para el valor, peor no puede ser y sus proyectos han caído bien en los inversores. Si se va, con el pasaporte de los árabes y la inyección de capital en la mano, el puente de plata nutrirá su expansión y si le tejen la alfombra roja en TIM Brasil, le permititría a la española enseñorearse de un tesoro amargo para los romanos y hacerse con más del 50% del mercado que más rápido ha crecido en toda Latinoamérica.

Ni una potencial entrada del Libyan Foreign Bank -que a través de la banca central de Trípoli ya es socio de Telecom en la banca italo-líbia Ubae- ni los petrodólares kuwaitíes que Bernabé jura tener ya a mano, ni los oficios del consejero Tarak Ben Ammar y sus tentáculos en el mundo árabe pueden hacer mucho más que tenderle un puente de plata a Telefónica. Obsesionado con blindarse ante la influencia de César Alierta, el italiano acuna su doble personalidad: nutre la dependencia de las sinergias con su . Y enroca las debilidades estratégicas y operativas de TI. Cierra su puño sobre los mercados del Viejo Continente, sectores ya maduros, se aferra al fijo en declive en Italia y cercena las venas de la red de alta velocidad que Alierta le tiende.

Con tal de repudiar a Alierta, se abandona y se cierra a la fiesta de la red Futura. La operadora alpina hace trinchera de las urgencias de su necesidad y se pone estupenda, pero los de Bernabé no pueden dejar de oler a rescate de urgencia o matrimonio de emergencia. Los Benetton -socios de Telco-, como la familia Fossati tenen mucho que decir. Con su ampliación hasta el 5,006% del capital recuerdan que no se van, ni renuncian a la capitanía -sobre todo la operativa- de Telefónica. Abrieron la puerta a nuevos accionistas, defienden la capitanía de Telefónica -con sinetrgias y músculo industrial- y son los primeros en poder decidir el viento que quieren que acaricie TI cuando abra sus ventanas.  Alierta aún hace valer su 10% en IT y el 42,3% de su capitanía en Telco (25% del capital). La participacion de la española es estrategica. Sus expectativas, también. Su paciencia, no menos. Otra cosa será su interés.

Con la cotización a un paso de minimos históricos, Telecom se ha convertido para la española en uno de esas píldoras incómodas que no puede seguir saboreando indiferente con el 10% de su amargor, un bocado para ser digerido de un trago para que haga efecto, o escupido. Lo que en su día fue una oportunidad, casi única, para colocarse como socio de referencia de uno de los grandes operadores de telecomunicaciones incumbentes de Europa- controla el 40% de su mercado nacional de telefonía móvil y de todas las los operadores históricos Europeos, es el que posee la mayor parte del mercado doméstico de banda ancha, el 62%- y dejar en la cuneta  a Murdoch, Slim, Deutsche Telekom y France Télécom, le ha servido a César Alierta para tener un pie en la mayor tajada del mercado italiano, uno de los principales de Europa e ir consolidando su ambición: colocar a la compañía como la primera operadora integrada de telecomunicaciones de Europa. Y para ganar por la mano a Slim en su propio feudo latinoamericano. Pero Telecom Italia le ha costado ya unas minusvalías latentes en bolsa cercanas a los 2.000 millones de euros por esta inversión. Toda una invitación para pasar a mayores, o salir por la puerta.

HUÉRFANO DE ALTERNATIVAS

Con los accionistas al borde de una rebelión a bordo, son los medios italianos los primeros en reconocer que es el núcleo duro y estable de los accionistas el más empeñado en hacer olas, afinar el canto de sirenas para atraer a los rescatadores- sean o no españoles- y desconfiar, entre dientes, de las maniobras de Bernabé. Aunque el Consejero Delegado y Berlusconi repartan, como mantra de la tranquilidad, la píldora de las ‘inversiones a medio plazo’ y no dejen de confiar en una recuperación bursátil en 2009 tanto como para no rebajar el valor contable de unas participaciones que compraron a 2,62 eruos, los socios están incómodos en un barco que se ha vuelto costoso. Y que no rectifica el rumbo. Sobre todo los compañeros de viaje de Telefónica en Telco- aseguradora Generali, Intesa Sanpaolo y Mediobanca-, que por el caracter financiero de sus participaciones, se pueden mostrar más afectados por las oscilaciones del valor bursátil y si el titulo se desplomase a 0,85 euros, estarían obligados a realizar una ampliación de capital para no entregar el hólding a las entidades financieras.

Y es que Telecom Italia se ha convertido en un barco a la deriva, con más de una vía de agua y un capitán sin bitácoras alternativas. Las tormentas de Alemania y Argentina y el profit warning de Brasil son sólo los más sonoros de los naufragios de una operadora que se ha dejado en el parqué un 46% de su valor en 2008- el doble que sus compañeras del sector- y bracea con las manos a la espalda, justo ahora que, en lugar de sacarle brillo a la convergencia, ha mostrado el agotamiento de sus mercados maduros el estancamiento de sus clientes y la derrota de la dura competencia en precios de sus rivales. Telecom Italia no puede esconder sus malos resultados (un descenso del 24% de los beneficios entre enero y junio), obligada a ajustarse el cinturón en las espaldas de los inversores (que ven reducido el dividendo en un 20% respecto al del tiempo de los Pirelli), en la piel de las inversiones y en el coqueteo con el profitr warning.

Ante el Consejo de administración del 25 de septiembre, llamado a relanzar una bombona de oxígeno industrial  para la operadora, Franco Bernabé no tiene más bazas que las sinergias, la patada a Alierta en las espaldas de la segregación de la red y de creación de nueva compañía, así como dar entrada a algunos inversores institucionales. Una condena a perpetuar con nuevos estribillos bajo batuta árabe la misma sintonía. Todos los caminos conducen a Alierta. Al menos los de la necesidad de Telecom Italia Telefónica no sólo es el accionista mayoritario desde su desembarco en el en 42,6% de Telco en abril de 2007, la fuente principal de las sinergias y el socio industrial con más músculo.

Sin más ases a la vista bajo la manga que la disciplina financiera y el adiós a los ´fuegos de artificio´ que proclama Bernabe y con el lastre de un endedudamiento financiero neto de 37.172 millones de euros, poco más puede esperar Telecom Italia que- en el mejor de sus escenarios- beber poco a poco el trago amargo de un aumento del volumen de negocios del 1% al 2% al año hasta 2010. Y es que la estrategia del Consejero Delegado promete poco más que pilotar una travesía del desierto jalonada por el descenso de resultados y la limitación de expectativas en el mercado matriz, la frustración de los que iban a ser los motores de sus esperanzas-Argentina y sobre todo, Brasil- y las limitaciones de sus operaciones tradicionales.

El desembarco masivo de la banda ancha móvil, la competencia en el mercado celular, la presión de los gigantes de Internet y de los fabricantes de equipos y terminales, la competencia de precios y la maduración del crecimiento del mercado de las telecomunicaciones europeo - que seguirá creciendo al 3,8%- sacuden ya un entorno movido, en el que se avizora, al menos en el medio plazo, la consolidación europea, un proceso marcado por la fusión de operadores a partir de 2008, especialmente en el área del fijo. Un horizonte en el que las grandes- con Telefónica a la cabeza- harán músculo al albur del oleaje o sucumbirán ahogadas. Y en el que Telecom no alcanza la orilla de sus necesidades.

EL PASAPORTE BRASILEÑO

El como sur se le está complicando a TI, obligada en Argentina a orquestar un divorcio forzoso en el altar de los Kirchner, golpeada por la Ambraer en Brasil e impotente ante el despliegue de Telefónica en Vivo, ahora que la sintonía flaquea entre Roma y Madrid.  Franco Bernabe contempla desde la barrera cómo Alierta reamuebla el bunker latinoamericano, del que recibe ya el 37,4% del total de los ingresos del grupo y cocina el postre de su plan Verónica, con la alfombra roja de Costa Rica, la operación en Perú y la OPA chilena. Brasil es, desde hace ya una década, el plato fuerte de ese menú, un mercado que junto a México abarca el 49% de los usuarios y las ventas de telefonía celular en América Latina. Y aspira a serlo cada vez más, ahora que TIM desembarca en la telefonía fija y que Alierta se puede convertir en doble virrey de la convergencia, con TIM en una mano (25.4% del mercado) y Vivo (30.4%) en la otra.

La reforma de las telecos que capitanea Lula da Silva ha encontrado a la compañía que preside Alierta mejor posicionada que la compañía de Carlos Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en el mercado móvil y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil. Un escenario en el que Telefónica puede recomponer las zozobras de Telecom Italia, donde reside el epicentro del enésimo terremoto del grupo, no sólo por las cuentas de un trimestre en el que ha perdido 14 millones de euros y un 0,4% el mercado y por el profit warning al calor de su cuarta remodelación en un año, sino por la dimisión del jefe de Tim Brasil, interpretadas por el mercado como una huída del barco que se hunde y del que a Galtieri y a Bernabé no les importaría tanto saltar. Sobre todo, si, a cambio, le dan pasaporte a Alierta en TI.

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