edición: 2363 , Miércoles, 13 diciembre 2017
16/02/2009
Observatorio de Telecomunicaciones

Telefónica arrincona a Slim en su propio feudo

Ana Zarzuela

Choca espadas con los guardianes de un feudo mexicano que se le torna hostil. No es sólo la guerra abierta por la crisis económica lo que lo enfrenta al Palacio de los Pinos, ahora que el nuevo mapa de las operadoras no respeta las almenas de sus prebendas y que la  Comisión Federal de las Telecomunicaciones niega a  Telmex -con el 90% de las línas fijas- el monopolio de sus redes y la obliga a invitar a la mesa de la telefonía a sus competidoras. Se le encogen las paredes del mercado azteca y de sus predios latinoamericanos. Hasta tal punto que Telmex baja el pistón de sus inversiones, por primera vez, a la tercera parte de lo programado, la cifra más baja desde su privatización. Ni las tarifas, ni la obligación de abrir sus redes de telefonía fija, ni la apertura gubernamental a la inversión internacional acompañan sus planes. Ni las embestidas de la competencia de la mano de la portabilidad -en vigor desde julio- ni la avanzadilla de Movistar, ni sus pinchazos en 3G le permiten al magnate charro refugiarse ya sólo en la inercia de las telecomunicaciones mexicanas y unas aguas latinoamericanas cada vez más hostiles.

Pliega velas -las de la voluntad y las de la inversión- en el mercado azteca. Ondea su participación en el New York Times para cargar contra Calderón y Alierta. Y mira hacia otros sectores y otras latitudes. Pero con cada golpe de estrechez aprieta las tuercas de su pérdida de mercado y se condena a pescar fuera de su reino azteca, o de la telefonía.

Abrumado ante las estrecheces de un mercado del que se nutre el 80% de sus aventuras continentales, Slim trata de esquivar la evidencia de que sus competidoras han comenzado a poner su reinado absoluto en cuestión, en un mercado en el que aún dibuja las líneas rojas y coarta sus movimientos. Pero es demasiado tarde: el sector charro crece, la baja tasa de penetración celular (un 68%) se lo permite, pero la madriguera de Telmex y América Móviles se estrecha para Slim a medida que su liderazgo se oxida. El magnate azteca no sólo sufre la ‘sangría’ de clientes de los predios de Telmex y Telcel; se desinflan también sus sueños del ‘triple play’, obligado ahora a abrir la cancha a otros jugadores. Un campo en el que Movistar –que ya le araña a Slim cada semestre más de 2 puntos del mercado- puede cazar con sus ventajas: la experiencia, las redes en el incipiente 3G latinoamericano y la apertura del mercado a nuevos segmentos hasta ahora ciegos a la telefonía. Y es que el feudo de Slim se ha convertido en el mundo del revés. A Telmex le escuece la portabilidad y denuncia ante la Cofetel -la misma a la que ha repudiado mil y una veces, la que mantiene su lupa sobre las restricciones de las compalías dominantes aztecas- a operadores mucho más pequeños como Maxcom, Axtel y Megacable, por obstaculizar el cambio de operador.

SITIO PARA TELEFÓNICA

Ni el despliegue de su humo, ni las ayudas oficiales consiguen opacar que Telmex, la joya de la telefonía fija mexicana de Slim, ha visto cómo sus beneficios netos caían en 2008 un 55 %, ante un descenso de sus ingresos por servicios locales y de larga distancia y un incremento de los gastos asociados al acceso a internet. Ni la competencia de los operadores de telefonía local y móvil, ni la migración de accesos a internet por marcación (dial-up) hacia los servicios de banda ancha han respetado las pretensiones del magnate. En el último año su imperio ha perdido algo de brillo: la joya de su corona, America Movil, vio esfumarse dos terceras partes de su valor y comienza a ver el techo a su expansión: con una cifra récord de 10.1 millones de nuevos suscriptores en el último trimestre del 2008, para este año la compañía telefónica prevé sumar 19 millones de suscriptores nuevos en telefonía celular, 35% menos que el año pasado. Y al que se dice el segundo hombre más rico de México, le regatean el permiso para su cadena de tv.

Bajo la batuta del ex ministro Francisco Gil Díaz, la española ha aumentado un 56% sus ingresos y  podrá ahora cristalizar su despegue en el mercado azteca, que le aporta ya el 3, 2% de sus ingresos. Con 14,7 millones de usuarios en México (882.805 clientes de contrato y 3,6 millones nuevos  en los últimos doce meses), a pesar de tener hasta ahora un mano atada a la espalda -por las restricciones y la posición dominante de Telmex y Telcel- Movistar siguió ganando terreno en la industria de los móviles, con un un crecimiento interanual del 32,5%  -muy por encima del 14.7% de la subsidiaria de América Móvil- y unos resultados sólidos: avances del 21,3% en la cifra de negocios. Un soplo refrescante también para los usuarios, atrapados hasta ahora en la telaraña de la posición dominante del emporio del magnate, que -como alerta la OCDE- ha llevado a México a unos de los precios más altos del mercado mundial de las telecomunicaciones.

REDES FUERA DEL MAPA

Los operadores de cable ya lograron captar un 24% de los hogares mexicanos que tienen conexión a internet. El magnate aguarda la concesión de la Secretaría de Estado de Comunicaciones. Pero no esperará por Telmex sentado, menos ahora que el Palacio de los Pinos y la nueva subsecretaria, Purificación Carpinteyro, no pertrechan su feudo charro con la misma devoción. A Telmex le escuece la portabilidad y denuncia ante la Cofetel -la misma a la que ha repudiado mil y una veces- a operadores mucho más pequeños como Maxcom, Axtel y Megacable, por obstaculizar el cambio de operador. Poco le importa que Cofetel la ponga, al menos un año más en la lista de espera televisiva. La empresa no está cumpliendo con dar interconexión de forma adecuada, y además debe acatar el Plan Técnico de Interconexión y el Convenio Marco de Interconexión, dos herramientas regulatorias aún están en consulta.

A la vista de que Telefónica agrieta la hegemonía de Telmex y América Móvil en su feudo mexicano -un mercado del que se nutre el 80% de sus aventuras continentales-, Carlos Slim comienza a tratar de echar las redes, al menos las de las amenazas, en las aguas más calientes del ‘triple play’, con el anzuelo televisivo en ristre. De golpe y de espaldas al regulador, sin autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y sin esperar a la modificación su título de concesión de Telmex. Todo con tal de doblarle el brazo a César Alierta -que juega en la primera división del triple play (teléfono, Internet y televisión) brasileño, peruano y colombiano- y no dejar ninguna piscina sin probar, ahora que Telefónica se ha lanzado a la televisión 3D de la mano de TVA y acaba de adquirir Star Global Com SA.

Sólo la jugada a tres bandas, en cotos ajenos y frecuencias mexicanas le permitiría a Slim jugar con unas postas que le quedan fuera del alcance en su propio mercado y en las operaciones tradicionales. MVS aportará la concesión de operador de servicios de tv vía satélite (Direct to Home DTH), así como el conocimiento del mercado y los contenidos. La empresa de Héctor Slim podrá ofrecer, junto con el acceso a telefonía e Infinitum, los nuevos paquetes de televisión restringida elaborados por MVS y transmitidos por señales de microondas MMDS, a un precio por debajo de lo establecido por sus rivales. Y MVS podrá comprar sin restricciones -tiene menos de cinco millones de clientes- programación de la Televisa de Emilio Azcárraga. La empresa de la familia Vargas podría migrar a los clientes de MASTV, que son alrededor de 700.000, a este nuevo servicio y así dejar las frecuencias del espectro libres para el desarrollo de la tecnología de WiMax. Puerta abierta, además,  a los Slim para saltarse la licencia que espera desde junio de manos de la SCT y  lanzar su servicio de televisión satélite -hasta ahora sólo en manos de Sky- apoyándose en su plataforma de StarOne, de Embratel, la filial brasileña de Telmex.

No es sólo el mercado mexicano el que encoge a sus expectativas. Adiós a la época dorada de América Móvil, adiós a un crecimiento anual del 42% en ingresos en los últimos 7 años y una penetración de mercado en América Latina que pasó de 12% a 69% desde el 2000. Pese a que América Móvil –con 159.2 millones de suscriptores celulares y 3.9 millones de líneas fijas en el continente americano- registró un incremento de 20.6% en el número de suscriptores -hasta los 159.2 millones de usuarios- y aunque los ingresos aumentaron un 20.6%, el estirón de los tentáculos de Slim no ha sido suficiente para compensar las menores tarifas y los costos asociados con el lanzamiento de la red 3G. La deuda neta aumentó en los últimos doce meses en 830 millones de dólares, hasta los 7. 925 millones de dólares. Al magnate charro se le ha quedado diminuto para sus urgencias todo un continente, del que Telefónica ha hecho el principal motor del crecimiento de su base de clientes, con cerca del 75% de las nuevas suscripciones.

Por eso Carlos Slim comienza a tratar de echar las redes -al menos las de las amenazas- en Asia y África y a darle cuerda a sus inversiones en infraestructuras, ésas donde aún sus tentáculos de poder aún aprietan con fuerza sobre el Palacio de los Pinos. Se mide con Telecom Italia y ATT en tierras del Ganges, aún a riesgo de ser el cazador cazado y topar con nuevo con la maldición de las inversiones despilfarradas, de las redes de tercera generación y con las grandes telecos chinas, que penetran en el mercado indio. Todo con tal de doblarle el brazo a César Alierta y no dejar ninguna piscina sin probar. Aunque, como ya le pasó con la televisión digital atinoamericana, la 3G y el Iphone, pinche en el muro de sus prisas. Aunque no haga más que ganarle tiempo al tiempo y reeditar len otras latitudes las penitencias de sus pecados.

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