edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
27/01/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Telefónica se blinda con todas las luces verdes para su fibra

Orange y Vodafone, condenadas a invertir
Ana Zarzuela

Tiene ya en su mano la última de las puertas abiertas: la del regulador le permite el despliegue definitivo de la nueva red de fibra óptica; la del mercado, avala su blindaje en los cielos de las velocidades más altas. Y la de los más de 1.000 millones de euros de inversión, acomoda su búnker de la fibra y la da alas a la brecha con los demás operadores. Más allá de los 30 megas, escasea la competencia. Sólo Ono podría arañar en el cielo de los 100 megas. Y a la vista de la retirada de los 25 megas, no está para alardes.

Las operadoras han encontrado aire en los 30, 50 y 100 megas, pero la fibra, el cable y el VDSL2 piden sitio. La FTTH de Telefónica comienza a hacérselo por sí sola. Con la pista del regulador despejada para telefónica por la CMT, a Orange y Vodafone, huérfanas de altares legales para pelearle a Alierta los 100 megas, no les queda más que rendir sus espadas a la inversión en fibra.

Ha terminado por sacar sus galones frente a las comisarias Kroes y Reding y bailarle la voluntad a Bruselas. La CMT despeja la vía libre a de Telefónica, la autopista que va a llevar velocidades de navegación de 100 megas a los hogares y televisión de alta definición, sin ninguna obligación de apertura a sus rivales a partir de los 30 megas. Por debajo de ese techo, Telefónica ya dispone de ofertas mayoristas hasta 25 megas, así que la diferencia es mínima. El despliegue de la FTTH puede seguir adelante y las lanzas de la Comisaria Neeli Kroes -que disparó contra Alierta con las balas de Vivianne Reding- están ya en el suelo con las de la CMT española.  Por más que Didier Lombard y Vittorio Colao se aferren a los recelos de la CE, la primera en reconocer que no tiene más remedio que tragarse la regulación de la fibra en España y las diferencias con el equipo de Reinaldo Rodríguez.  Y que -como advertía  consejero delegado de Telefónica, Julio Linares- o el nuevo modelo regulatorio para los Veintisiete ofrece rentabilidad al dueño de la nueva infraestructura o no habrá fibra para nadie.

La Comisión Europea ha comenzado a deshojar la margarita de los 400.000 millones que necesita la fibra europea. Y deja a Orange y Vodafone huérfanas de opciones distintas a la inversión. Telefónica deberá abrir a sus competidores su red de fibra óptica, tal y como exigía Bruselas, pero sólo parcialmente, para ofertas de velocidades hasta de 30 megabits por segundo (Mbps), como pretendía la CMT. Para 2011 se triplicará en la UE el actual volumen de tráfico existente en internet, mientras que para 2013 los contenidos digitales se habrán multiplicado por diez y coparán el 80% del total en 2020. La cristalización de esta nueva realidad está, sin embargo, en el aire. Al ritmo actual, el Viejo Continente tardará alrededor de veinte años en renovar sus redes y la dirección que lleva la política de Bruselas puede cuajar en una ralentización adicional. El horizonte de las inversiones será imprescindible. También en España.

Una década de liberalización le ha servido a España para consolidar su éxito en banda ancha -un 20% de penetración frente al 6,9% de media de la UE- hacerse con los galones de líder europeo de banda ancha móvil y consolidarse como uno de los países punteros en cobertura de la TDT (el 90%) y en internet rural. Pero el cielo del ADSL a alta velocidad se les echa aún encima a la mayoría de las operadoras españolas. Las ofertas de ADSL de 20 Mbps se quedan en menos de la mitad de la velocidad –un 37% de media-. Lo acaba de detallar un informe de Adslzone.net y los informes de calidad de servicio. Poco por aquí y menos por allá, la mayoría amasan el humo de sus promesas, pero retocan hasta su publicidad. Lo ha hecho Orange: ya no habla de adsl a 20 megas, ha cambiado el nombre del producto por el de “Máxima velocidad”, que promociona con el "hasta 20 Mbps", y tan sólo Ya.com (propiedad de Orange), mantiene un producto con el reclamo de los 20 Mbps y un exiguo "hasta". Sigue la yenka pliega-velas de Ono con la retirada de sus 25 megas.

Sin embargo, Telefónica se ha blindado en todos los registros del ADSL.Ha concluido la migración automárica de 1.180.000 clientes del ADSL 3 Megas a 6 Megas. Es la más efectiva en la conexión a 1 mega -con un 81,2%, lejos de la media general del 78%- y en 3 megas, el más común aun en España. Se ha estrenado en los seis megas con un 83% (frente al 76,8% de media) y la modalidad que consigue mayor efectividad es la de 30 megas con Telefónica, hasta un  93%.  La operadora es una rara avis en un mercado como el español, uno de los países de Europa donde es más barato navegar por la red, pero en los que el ancho de banda es aún inferior al necesario para aprovechar las posibilidades de las aplicaciones web. Alierta y los 5.000 clientes que desde abril se han subido al carro de los 30 megas a examen pasan la “prueba del algodón” de la fibra. Telefónica es más cara que sus competidoras europeas en las velocidades más altas -un 54,6%- pero sus 30 megas ofrecen un 92,85% de la velocidad prometida. Un porcentaje de eficiencia a años luz de las ofertas de ADSL a 20 megas, con el 37,3% de media, según un estudio de ADSLzone.

Para 2015 se necesitará un ancho de banda de bajada de 11,25 MBps y de subida de 5 MBps, lejos aún de los efectivos ahora: bajada 3,75 MBps y subida 1 MBps. Todos los caminos conducen a la fibra. Como reconoce el Informe de la Sociedad de la Información 2008, las actuales redes están empezando a mostrar signos de agotamiento y la renovación de infraestructuras es imprescindible. El ADSL roza el techo de sus expectativas: aunque las ofertas tocan el suelo de la guerra de precios, no se contrata más. En octubre las líneas de banda ancha -Adsl y cable modem-crecieron un 35,17% menos que en octubre de 2007. Con o sin escaramuzas, el horizonte de las inversiones será imprescindible. Más ahora que la crisis rebaja un 0,5% los ingresos del sector. Lo advierte la CMT: el futuro se construye con ladrillos del presente y nadie -Reinaldo Roríguez dixit- va a ser tan ciego de no invertir en banda ancha móvil y en fibra. No sólo por parte de Telefónica. Otra cosa será hacerlo hoy o dentro de seis meses. Pero el tren de Alierta ha zarpado ya.

INVERSIONES EN FIBRA

En la ‘lotería’ de la FTTH española, Orange y Vodafone ya no sacarán mucho más que la pedrea, no podrá desplegar su red antes que Telefónica, ni arrugarle el estreno del Plan Futura. Lo sabe France Telecom tanto que selló la paz con Alierta y cruza, en realidad, los dedos para que Telefónica complete la inversión de 1.000 millones de Futura y el despliegue de la fibra de alta velocidad. Aunque no la obligue Bruselas a poner a mano ofertas mayoristas, las canalizaciones las tendrán cubiertas Orange y Vodafone. Y sólo eso, les permite ahorrarse un 80% del coste del despliegue de la fibra. Por eso exigen saber de Alierta cómo y cuándo apostará por la fibra óptica o el VDSL. Vignolles y Román tendrán que ir echando cuentas si no quieren perderse el tren de la fibra de altar en altar. Si algún grupo quiere competir en serio en banda ancha en España sin pegarse sustos a largo plazo, o compra Telefónica –algo bastante complicado– o compra Ono, o invierte. Pero fieles a la tradicional falta de inversión de los alternativos, sólo algunos operadores de cable- que  han invertido desde 1998 un total de 9.000 millones de euros en redes de fibra -se han planteado el lanzamiento de ofertas de 100 megas.

Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. La inversión es muy elevada- 1.000 euros por casa, el triple que un ASDL-. Es posible que –como Telefónica advierte- ni siquiera la puerta de la obligatoriedad de abrir las redes invitara a Orange a desplegar su fibra y sólo replicase sus ofertas sin invertir ni arriesgarse. No lo ha hecho hasta ahora, aunque son conscientes de que su crecimiento en el futuro dependerá de esta red si no quieren descarrilar lejos de los 100 megas y perder el tren de la televisión de alta definición (HDTV), el videoteléfono (cuatro megas), o la telefonía IP. Los bandazos de la portabilidad en el móvil y la banda ancha ya le han enseñado a Orange que puede morir ahogada por sus propios torpedos, los que lanza a la línea de flotación de Telefónica y ahora el abismo de las nuevas redes de fibra pueden rallar aún más sus cuentas de las operadoras menores y engordar el cuento de la lechera de una portabilidad que ha sacado ya fuera de su alcance a más de 30.000 clientes en 2008.

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