edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
27/01/2009
“Problemas técnicos” retrasan las emisiones corporativas
Pedro Solbes, ministro de Economía

Tesoro y CNMV se enredan con la deuda privada

Varias empresas piden explicaciones a Solbes por la descoordinación y le ruegan que lo solucione
Juan José González

No ha sido sólo La Caixa la que se ha encontrado con problemas para sacar al mercado su emisión de 2.500 millones de euros, problemas de coordinación, falta de entendimiento, malentendido y, al final, diferencias de criterio en el calendario entre el Tesoro y la CNMV, pero donde el perjudicado acaba siendo un emisor. Otros emisores, grandes empresas españolas, financieras y no financieras, de primera fila, se han topado con idéntico problema. Y el resultado, que al final tendrán que pagar más puntos por pedir dinero al mercado, precisamente en uno de los momentos más delicados, con alguna empresa al borde del ataque de nervios y con liquidez en situación extrema.

“En un mercado en el que el que no corre, vuela” como explica un operador, “si encima del trabajo que supone poner una emisión de varios millones en el mercado te retienen dos días, te hacen polvo en términos de coste y de prestigio”. Al final, parece que la sangre no llegará al río, pero con un precio en tiempo y en coste mayor del previsto. Alguna entidad aseguradora de emisiones y algún banco no han esperado a que Tesoro y CNMV resolvieran sus diferencias y falta de coordinación y se han ido a otro negocio: han preferido financiar deuda pública y emisiones menores (de pequeño volumen) a empresas con alta calificación crediticia.

Pero las empresas que han tenido que “retener” su campaña de venta, han pillado un rebote que les ha llevado a enviar al ministro de Economía una carta de explicación y ruego para que no se vuelvan a repetir este tipo de “problemas técnicos”, precisamente cuando en el mercado se encuentran en estos días emisiones de gran atractivo en precio. France Telecom, Eon, Total, Iberdrola y Telefónica, colocaron la pasada semana sus emisiones con diferenciales de entre 196 puntos -la de la francesa Total- hasta los 290 puntos de Iberdrola, todas ellas de gran atractivo para los inversores.

Así que el mercado de renta corporativa esta que arde, y no solamente porque las emisiones se están colocando bien sino porque hay cola para el despegue, como en un aeropuerto en hora punta. Las empresas no financieras, y en cierta medida también las financieras, habían acusado un parón en los últimos meses del año tras un verano en el que se vaticinaban todos los males posibles sobre el mercado. Sin embargo, las compañías están comprobando que los inversores salen del letargo a nada que vean el horizonte mínimamente despejado, y se lanzan en busca del papel de alta calidad. Los emisores saben que “hay hueco para el papel con buena calificación y que esto es sólo un bache” asegura un colocador de deuda corporativa, que señala que “todo el flujo de dinero que sale de fondos y renta variable busca emisiones corporativas y deuda pública”.

Las emisiones de Iberdrola (todo un éxito, envidia en el orbe) colocando deuda por 1.500 millones de euros en un santiamén, y Telefónica con 2.000 millones en cuestión de minutos, se pueden atribuir el mérito de poner en marcha a un mercado en letargo al que otras entidades financieras como BBVA y La Caixa, le han dado el impulso que necesitaba.

La opinión más generalizada interpreta que el Tesoro se vio superado ante tal avalancha emisora, lo que sin duda no será bueno para la deuda pública ya que se trata de un competidor directo y que a medio plazo se verá obligado a salir al mercado en cantidades industriales para financiar el déficit, si bien no podrá hacer mucho frente a las rentabilidades de las emisiones privadas.

Tampoco extraña en el mercado que el Tesoro se haya visto desbordado por el cambio de opinión del mercado que ni los privados se creían. Así un emisor comenta que “a nada que han visto un resquicio (para colocar unos bonos) nos hemos colado como balas”. Destaca este emisor que en el presente mes de enero se ha colocado el 20% del volumen que se emitió en 2008 y que habría que retroceder seis años para ver niveles cercanos a los más 30.000 millones de euros en bonos. Eso sí, en el mercado se descuenta una tasa de impago del 27% y del 29%, algo impensable hace unos meses y, por supuesto, los inversores (fondos de pensiones y de inversión) exigen rentabilidades más atractivas.

Así que, como para poner problemas técnicos.

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