edición: 2284 , Viernes, 18 agosto 2017
01/04/2014
OBSERVATORIO TALENTO RELACIONAL

Tormentas sociales activas

Julián Gutiérrez Conde*

Las redes sociales conforman un componente cada día más activo y protagonista en la nueva era. Los personas, y especialmente los jóvenes, se han dado cuenta de que tenemos acceso a un nuevo medio de comunicación e interacción en abierto que permite no solo relacionarse sino incluso conformar grupos activos de interés social que pueden, por distantes que estén y por este medio, adquirir relevancia y presencia social en los más diversos campos.

Muchas mentes aún no están adaptadas a esos nuevos medios disponibles y se van acercando a ellos con timidez, pero su crecimiento es imparable y progresivo exponencialmente en la medida en que las nuevas generaciones vayan incorporándose a asumir la dirección de la sociedad.

Incluso se ha dejado entrever el poder de las redes sociales como nuevo medio para conseguir la convocatoria popular “espontánea” en ciertos momentos. Y hemos visto algunas actuaciones de activismo social que han culminado con protestas  ante gobiernos y fuerzas socio-políticas.

Estas expresiones del poder de las redes sociales son tan solo la punta del iceberg de lo que puede llegar a venir en el futuro. Lo que van a dejar en entredicho y van a trastocar serán las mismas esencias de la estructura y conformación del poder.

A pesar de los cambios y avances sociales, el poder en las sociedades modernas sigue conformándose según unos principios heredados y derivados de la antigüedad. Me refiero a que seguimos con estructuras piramidales de unos pocos que ostentan el poder de mando y otros que gregarios, se someten a las imposiciones de aquellos. Sin duda ha habido un gran progreso tanto en el modo de democratización y elección de nuestros representantes como en las garantías de un estado de derecho. Sin embargo los círculos de poder siguen siendo reductos muy cerrados, copados por los partidos y una oligarquía con intereses cruzados. Y cunde la sensación de un gran alejamiento de la realidad cotidiana y deseos de los ciudadanos.

Las redes sociales han cosechado algunos éxitos de participación y convocatoria. Han llegado a conseguir ciertos logros sonados de “acción popular” obligando a modificar algunas leyes o a llevar a cabo ciertos cambios políticos. Han conseguido un pequeño avance al generar la “sensación de sentirse escuchados”.

Pero aún las personas tenemos conformadas nuestras mentes en base a la tradición cultural y necesitamos el referente de un liderazgo físico protagonizado y personalizado en alguien concreto que de visibilidad y marque pautas. Eso hace que el activismo de las redes sociales quede aún diluido en el caos a veces incluso de las contradicciones.

Por otra parte las acciones que se han venido planteando han sido masivas y deshilachadas, lo cual demuestra su inmadurez, siendo rápidamente absorbidas por los estamentos y grupos políticos clásicos que las han contaminado y desactivado.

Pero estamos en los albores de un movimiento con un trasfondo mucho mayor y de una fortaleza inmensa. Un nuevo Quinto Poder que puede conducir a situaciones de ciencia ficción. Es perfectamente concebible que las acciones de las redes sociales ganen en madurez y eficacia. Que lleguen a organizarse para plantear y ganar batallas concretas, y para eso necesitan una mayor precisión. En vez de acciones amplias y diluidas de protesta generalizada, se focalizarán para conseguir impactos concretos y decisivos. Lo que llamo “lanzamiento de torpedos a las líneas de flotación”.

Los movimientos sociales necesitan el alimento de la sensación de éxito. La consecución de logros les dará continuidad, seguidores y destreza. Consigue más adeptos un logro concreto y preciso porque genera percepción de ser parte de una herramienta con valor, que grandes manifestaciones masivas pero diluidas en el “maremágnum” de una simple protesta más. Por eso conforme vayan madurando y sofisticándose se propondrán acciones específicas y muy concretas.

 No pasará mucho tiempo antes de que contemplemos el lanzamiento de algunos “torpedos de acción social”. Y lanzo una pregunta: ¿Es inimaginable que puedan ser algunas de las Grandes Corporaciones las primeras en sufrir sus efectos y en convertirse en campo de pruebas de la “guerrilla de acción social” como paso previo a acciones más ambiciosas?.

Las todopoderosas multinacionales están culturalmente concebidas como centros absolutos de poder que imponen sus reglas, normas y procedimientos. Son expertos en el manejo de la fuerza como herramienta negociadora. Su poder es abrumador utilizando el dinero y la presión. Están acostumbradas al mando por imposición y cuando el terreno se les mueve hacia otros campos se les nota temblorosas. Pero esa prepotencia habitual les ha causado una esclerosis grave y disponen de pocas otras habilidades en el manejo de otras herramientas negociadoras. Especialmente en lo relativo a construir alianzas.

Tienen además una gravísima debilidad, derivada de su poder financiero y es que son esclavas de su prestigio. Un tambaleo en su prestigio puede ponerlas contra las cuerdas en los mercados financieros y sufrir el ataque de los inversores. Y el prestigio no lo da y la trayectoria sino que cada vez hay que conseguir ganarlo, demostrarlo y sostenerlo más en el día a día.

Las multinacionales, especialmente las  monopolísticas u oligo-polísticas tienen además, porque con sus actuaciones se lo han labrado a pulso, muchas bolsas de enemigos y resentidos que han generado a lo largo de años de prepotencia. Así que no es difícil concretar reclamaciones justas y de clara conciencia y seguimiento social propuestas por algunos grupos concretos. En definitiva que son un banco de pruebas idóneo y forman una diana perfecta para que las redes sociales planifiquen acciones de reclamación precisas; exijan modificaciones en sus comportamientos o en su caso, amenacen con el lanzamiento de “acciones torpedo”.

Tradicionalmente las organizaciones empresariales han definido tres grupos de atención prioritaria; los accionistas, los empleados y los clientes. Los dos primeros tenían una construcción organizativa más concreta y físicamente visible. Unos mediante un órgano como la Junta de Accionistas y los segundos a través de los Sindicatos representados. Los Clientes/Usuarios están más diluidos y por lo tanto dispersa su conciencia de grupo por los que sus reclamaciones y aspiraciones se reducen casi en su totalidad a acciones individuales complejas y difíciles en muchos casos.

Pero las redes sociales van a conformar y crear conciencia de grupo incluso en algunos nuevos subgrupos activos. Y los más sofisticados se llegarán a convertir en auténticos, modernos y nuevos lobbys. Incluso los actuales y poderosos lobbys como el de los constructores, el de los constructores automovilísticos, el de las empresas de telecomunicaciones, de energía,…etc. llegarán a ser las nuevas “dianas” de las redes sociales activas. Imagínense los grupos de ex - empleados de una organización (compuesto por jubilados y prejubilados, despedidos,..); o el inmenso grupo de proveedores de (incluso segmentado entre pequeños y medianos y diferenciados del resto), o el de comunas afectadas por el impacto medioambiental como consecuencia de las actuaciones de una determinada corporación.

PLANES DE ACCION POR ETAPAS

Estos grupos, para dejar de ser grupos diluidos y transformarse en Grupos de Acción Social Activa, tienen que primero abrir grupos de conciencia a través de Redes Sociales Específicas y luego programar sus Reclamaciones a un Plan de Acción por Etapas en el que lo primero será hacer llegar la Sugerencia de Modificación de Actitud a la Corporación sobre la que se focalicen; después, y si no hay respuesta y corrección en un plazo concreto, enviar una Advertencia de Acción Social Activa; tercero y si continúa el inmovilismo de hecho, Exigir la corrección inmediata de comportamientos y el anuncio de lanzamiento de un Torpedo de Acción Social preciso que consistirá en una acción concreta en un lugar concreto y en un momento concreto que en el caso de no resultar efectivo seguirá escalándose a otras áreas.

Este método de impacto social, que por otra parte no es nuevo en la Historia pues basta con repasar las acciones de movimiento social organizados por Gandhi o  Martin Luther King, tienen en estos momentos unas facilidades de comunicación como nunca antes en la Historia.

Pongamos un ejemplo: El de los jubilados de cierta edad a los que una entidad bancaria les ha invertido sus ahorros en acciones preferentes; lo que despierta una especial sensibilidad y repugnancia social.. ¿Se imaginan el impacto que podrían tener Torpedos de Acción Social que en vez de conformarse como acciones de protesta reivindicativa se construyeran  como: “ Tal día a tal hora, todos los clientes de una sucursal de determinada entidad de determinado lugar se presentarán a retirar sus fondos y cancelar sus cuentas”. En caso de no adoptarse medidas inmediatas, se procederá a lanzamiento de nuevos Torpedos de Acción Social.

Calculen el impacto no ya directo sobre una entidad y en una determinada plaza, sino la percepción de Grupo Organizado Activo que genera. Por otro lado, la gestión de las Acciones Escalonadas Ascendentes significan una advertencia de amenaza exponencial expansiva. Imaginen el impacto que tendría no ya sobre la entidad elegida sino sobre aquellas otras que han llevado a cabo acciones similares con grupos sociales equivalentes. Y por otra parte el éxito de la acción puntual, además e notoriedad y noticia daría sensación de fortaleza al grupo; servirá de modelo a otros y acabará conformando lobbys.

Pero es que si la Compañía afectada no corrije su error y aporta una solución, se programaría una nueva acción aún más contundente. Y así todo un escalón creciente de acciones.

Es muy importante dejar constancia evidente que la pretensión es lograr un cambio de actitud de una determinada entidad ante un caso concreto y que por lo tanto, y si se quiere ganar el máximo respeto social se ha de ser absolutamente correctos y educados. Lo que se quiere es un cambio de actitud para mejorar y no la destrucción de la entidad en cuestión o de sus equivalentes. Hay que dejar claro que las necesitamos, que forman parte del entramado social pero que no pueden enriquecerse con formas de hacer deshonestas.

Los nuevos lobbys sociales si quieren triunfar han de defender causas justas, ser transparentes, no excluyentes y con un modelo transformador y positivo. Deben ganarse el respeto de las personas hacer sentir orgullosas a las personas de pertenecer, colaborar y contribuir a su movimiento. Pero eso no está reñido con ser firmes, contundentes y sobre todo persistentes en su afán.

Las Corporaciones deben empezar a saber crear “lazos de comprensión y satisfacción” con grupos sociales mucho más amplios que los habituales por alejados y externos que les puedan parecer.

Tendrán que empezar a saber manejar no solo ya las herramientas de negociación hard que habitualmente utilizan sino fundamentalmente las preventivas de carácter soft.

En la historia reciente ha habido hechos significativos como por ejemplo la batalla con la todopoderosa industria tabaquera. Lo que empezó como una reclamación individual ante los tribunales fue creciendo poco a poco y con muchas dificultades sorteando no solo escollos legales sino además trabas económicas y maniobras de bloqueo informativo. Sin embargo lentamente la pequeña bola de nieve fue creciendo y ganando cada día más adeptos conforme se demostró no solo la relación directa tabaco-cáncer sino además la inclusión de sustancias adictivas para fomentar el uso del tabaco entre los ya fumadores.

Ese avance que ha durado cincuenta años, no se desarrolló más velozmente entre otras causas por la dificultad de estructurar grupos sociales activos anti-tabaco debido entre otras causas a la enorme dificultad de comunicación. Hoy las redes sociales hubieran creado conciencia en horas o como mucho en días. Hubieran logrado miles o tal vez millones de adeptos en todo el mundo con una inmediatez nunca antes vista.

Hasta ahí básicamente los logros y trasformaciones que las redes sociales han conseguido. Aún le quedan varias etapas por avanzar hasta convertirse en Tormentas Sociales Activas, pero esas van a llegar de forma sobrevenida en cualquier momento y con una fuerza de implantación que nos sorprenderá a todos. Y cuando lleguen, lo harán para quedarse y mucho me temo que van a coger a muchos desprevenidos y sin saber cómo reaccionar.

*Mentor y entrenador de Equipos de Alta Dirección y Gestión. Consejero de empresas y negocios. Mediador y Observador en situaciones de Conflicto y Alta Tensión

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...