edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
23/09/2019
banca 
Una crisis de BBVA con Garanti sería una bomba para la banca europea

Torres, contra el deseo del Gobierno y el criterio del BCE, bloquea la fusión con Bankia

La crisis institucional -BBVA- y la necesidad `política´ de cerrar el rescate bancario -Bankia- cobrarán fuerza tras el 10-N
Juan José González
Se preguntaba recientemente el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, de visita en el Foro Tendencias 2020 celebrado en Madrid, ¿a qué esperarán algunas entidades financieras para entablar negociaciones de fusión, dado el horizonte que dibuja la política monetaria y los resultados que se esperan? La cita no pudo ser más directa ni concreta a dos bancos que viven situaciones peculiares, con son el BBVA (caso Villarejo) y Bankia (baja capitalización y privatización pendiente). De ambos bancos se había hablado con intensidad en algunos de los corros que fuera del debate oficial animaron las conversaciones de los asistentes, entre los que no faltaron elocuentes comentarios imaginativos y hasta más de uno metafísico. Lo cierto es que la situación del BBVA, con un importante frente judicial abierto, preocupa en Fráncfort en tanto que crisis institucional fuerte en un banco considerado sistémico. Preocupa la situación del banco en medio de una coyuntura de mercado compleja para el sector bancario en general. El Fráncfort no desean que las crisis duren mucho tiempo por el riesgo que entraña su extensión y contagio al resto del sector bancario. En el sistema bancario español, la crisis del BBVA no es aislada si se tiene en cuenta que existe otra entidad en una situación que se puede calificar de `irregular´ o `pendiente de resolver´ que es Bankia y la obligada privatización de esta en un plazo de tiempo no muy lejano aunque prorrogable.
Se diría que aunque las autoridades bancarias europeas no conocen el refrán del Pisuerga sí en cambio conocen el aforismo genérico de matar dos pájaros de un tiro. Y en él encajan, según parece, las situaciones de las dos entidades: la crisis del BBVA y la necesidad y obligación de privatizar Bankia. A las autoridades bancarias europeas, como también a las españolas y hasta a los propios afectados, no se les escapa que la crisis del BBVA por el caso Villarejo es una magnífica oportunidad para proponer cambios que arreglen los problemas pendientes. Y pendiente está el futuro del BBVA e incomplejo o aplazado se encuentra el de Bankia. 

En España se piensa que la fusión de ambas entidades sería el pistoletazo de salida para abrir otros procesos corporativos pendientes en los últimos años, y se especula con que tras la chispa de la primera fusión se activarían las restantes, seguramente beneficiarias de las ayudas públicas que recibiría la primera fusión. Sin embargo otro asunto es el que tiene preocupadas a las autoridades de Fráncfort y España. Se trata del riesgo que corre el banco español si a la crisis institucional se le suma la situación complicada de su filial turca Garanti. La suma de ambos lleva a concluir al BCE que la dimensión del problema es diferente, mayor y de alto riesgo para el sistema bancario europeo. De ahí que la crisis del BBVA no sea un episodio aislado y cualquiera.

Entienden en el banco central que la fusión del `tocado´ BBVA con un banco saneado y protegido por el Estado (61,7% del Frob) como Bankia reforzaría, tras una fusión al primero y que alguna decisión política sobre la filial turca (la venta) sería factible. Y lo que para algunos sería una solución imaginativa sería muy lógica para otros habida cuenta del fuerte entusiasmo que provoca la citada fusión en el mercado bancario español y entre las autoridades económicas y políticas locales para las que sin duda, la fusión supondría matar dos pájaros de un tiro.

Y sin embargo, el disparo no encuentra, por el momento, un dedo con autoridad que apriete el gatillo. Se mantiene los cálculos de una fusión BBVA-Bankia, pero el tiempo viene corriendo en contra de las cifras, pues la suma de los dos bancos en Bolsa (32.700 millones de euros de BBVA y 5.300 millones de Bankia) unos 38.000 millones de euros parece ser decreciente si se tienen en cuenta las caídas de los dos bancos en el último año, lo cual no beneficiaría una colocación en el mercado de las acciones de la entidad resultante. Aunque éste no sería el problema que impediría la fusión sino que el verdadero escollo, la situación que la bloquea es la coyuntura jurídica que mantiene al BBVA pendiente de los tribunales por el caso Villarejo.

La posición del banco, aunque no es la más cómoda, resulta ser, sin embargo, un escudo que protege al presidente Carlos Torres y a su consejo de administración de los deseos de las autoridades bancarias europeas, partidarias de una solución rápida en el tiempo que pasaría por el relevo de Torres al frente de la entidad. Un cambio que, a la espera de las decisiones judiciales sobre el caso Villarejo que llegarán en su día, facilitaría la una fusión con Bankia que actualmente se encuentra atascado por la negativa de Carlos Torres, enrocado en una presidencia del banco a la que ya no le queda más apoyo que el tiempo de espera de la decisión judicial del caso Villarejo.

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