edición: 2284 , Viernes, 18 agosto 2017
15/02/2017

Toshiba anuncia pérdidas de 6.300 millones de dólares y sus acciones caen un 8%

La empresa retrasa resultados a la espera de la firma del auditor y dice que venderá activos rentables
Carlos Schwartz
 Toshiba sembró la confusión y la inseguridad al suspender la comunicación de sus resultados el día en que vence el plazo para la publicación de los datos del último trimestre de 2016. Tras argumentar que las cuentas estaban sometidas a una revisión en profundidad por motivos no contables la empresa difundió por la tarde un avance de resultados sin auditar en que se anuncia pérdidas de 6.300 millones de dólares para su división nuclear en el ejercicio entre abril y diciembre. El desconcierto se coronó con el anuncio de que el presidente de la corporación que emplea a 167.000 empleados, Shigenori Shiga, había dimitido con efecto a hoy. Las acciones en la bolsa de Tokio cayeron un 8% siguiendo la pauta que estrenó en diciembre al anunciar que debería efectuar cargos contables considerables por pérdidas en la división nuclear. La empresa dijo que a 31 de diciembre el capital por acciones era inferior a las pérdidas acumuladas lo cual de hecho implica que tiene menos de dos meses para resolver el agujero en su capital puesto que el ejercicio cierra el 31 de marzo. Shiga dijo que estaba dispuesto a vender la mayoría de la filial más rentable, la división de memoria flash y microchips para equipos informáticos y teléfonos inteligentes.
Hace dos meses la empresa dijo que nunca vendería más del 19,9% de esa filial. La venta de activos para salvar de una quiebra a la sociedad creada en 1875 implica el riesgo de que lo único que quede en pie sea la división nuclear cuya existencia está realmente amenazada por los costes imprevistos en la construcción de centrales nucleares en Estados Unidos por parte de su filial Westinghouse. Esta empresa fue adquirida por la japonesa en el 2006 por 5.600 millones de dólares con el objetivo de desarrollar en el país su actividad en el sector nuclear.

Entre los anuncios de la empresa vinculados con los planes para sobrevivir a las pérdidas se incluyó la posibilidad de que la división nuclear se concentre en el desarrollo de reactores. Pero un cierre de la actividad de construcción de centrales nucleares afectaría a operaciones en curso en China, India y Reino Unido según las fuentes del sector eléctrico. Una forma de reducir la exposición al sector nuclear sería vender la mayoría del capital de Westinghouse pero los analistas consideran que en las presentes condiciones no habría comprador. El retraso de las cuentas se atribuyó a las advertencias de una fuente interna de la empresa según la cual los controles internos en la adquisición de Stone & Webster en 2015 no fueron los adecuados y que se ejercieron “presiones impropias” durante el proceso de negociación del precio de la adquisición.

Según Toshiba un despacho de abogados contratado para investigar los hechos encontró inconsistencias en la declaración de ejecutivos sobre el asunto. La empresa afirmó que no podía hacer públicos los resultados mientras se desarrollaba la investigación. Fuentes vinculadas al sector de la auditoría señalaron como muy posible que una vez que el auditor PWC Ararata firme las cuentas y se hagan públicas la empresa advierta que no puede garantizar su continuidad como un conjunto operativo, o dicho de otra forma advertiría sobre la posibilidad de una quiebra. El endurecimiento de las condiciones de seguridad en el desarrollo de las nuevas centrales nucleares tras el accidente de Fukushima ha encarecido de forma muy significativa su construcción y ha forzado sobrecostes en proyectos en curso. El problema afecta a otras empresas dedicadas al desarrollo y construcción de centrales nucleares como la francesa Areva.

El consejero delegado de Toshiba, Satoshi Tsunakawa, afirmó que: “Nuestra adquisición de Westinghouse entonces pudo no haber sido la decisión correcta, si se consideran las cifras hoy”. Westinghouse está construyendo  reactores en Georgia y Carolina del Sur por encargo de las eléctricas Southern Co y Scana Corp respectivamente. Para poner fin a los litigios por los sobrecostes

Westinghouse decidió en 2015 adquirir a la empresa Stone & Webster, su socio en la construcción de las centrales de tal suerte que Westinghouse y su matriz Toshiba se convirtieron en los únicos garantes de los proyectos y por lo tanto sujeto de cualquier penalización incluidos los retrasos en la construcción.
Toshiba dio esta semana algun atisbo de sus costes al señalar que en salarios los sobrecostes por extensión de los plazos eran del orden de los 3.700 millones de dólares y que los subcontratistas y los materiales suponen 1.800 millones más, es decir 5.500 millones. Mientras los ejecutivos no excluyen la posibilidad de que haya más pérdidas. Hay cuatro proyectos de plantas nucleares en China que también están fuera de plazo, lo cual puede suponer nuevas pérdidas. La carrera contra reloj para vender activos tiene un motivo sustancial si el capital accionarial no vuelve a quedar por encima de sus pérdidas la empresa será excluida de la lista de blue chips de la bolsa de Tokio lo que haría mucho más difícil cualquier operación para obtener recursos frescos en los mercados de capitales.

Mientras tanto, las fuentes en el sector de la ingeniería nuclear señalan que la dimensión de las pérdidas de Toshiba y de sus problemas sin resolver en el sector nuclear no se podrán zanjar con sus propios recursos. Según dichas fuentes por más activos que se vendan, incluido el negocio de microchips y memoria flash, el problema requerirá otro tipo de intervención. Las mismas fuentes señalan que “los compromisos vigentes como la resolución de los problemas pendientes en Fukushima sugieren que el estado japonés de una u otra forma ponga el pie dentro de la empresa”. Otras fuentes más pesimistas consideran que las autoridades podrían dejar caer a la empresa. Pero esta posibilidad crearía entonces una conmoción entre sus acreedores en particular los grandes bancos japoneses que deberían hacer frente a las pérdidas correspondientes. Como se verá, esta es una crisis con proyección internacional y efectos imprevisibles.

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