edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
29/12/2016

Toshiba cae en bolsa un 32% en dos días tras anunciar cargos sin cuantificar en la división nuclear

La empresa sufre pérdidas en su filial Westinghouse por costes excesivos en la construcción de reactores
Carlos Schwartz
Las acciones de Toshiba cayeron un 20% el miércoles en bolsa, el límite autorizado de depreciación para una sola sesión, que se suma al 12% de pérdidas la víspera. El castigo de los inversores institucionales es el resultado del anuncio por parte de la empresa de que las operaciones de Westinghouse, su división nuclear con sede en Estados Unidos, deberá enjuagar cargos no previsto por valor de varios miles de millones de dólares. La empresa no cuantificó la cifra de pérdidas pero fuentes del sector estiman que la brecha está en torno a los 5.000 millones de dólares. Toshiba dijo que anunciará en febrero la cuantificación del efecto de los costes excesivos sufridos en dos proyectos para la construcción de reactores nucleares para diferentes generadores estadounidenses. Westinghouse se embarcó en la construcción de sus reactores de nuevo diseño conocidos como AP 1000 que forman parte de la nueva generación de reactores nucleares en los que se han extremado las normas de seguridad tras el accidente nuclear de Fukushima en Japón en 2010.
La filial de Toshiba viene así a sumarse a los graves problemas sufridos por el reactor diseñado de forma conjunta por Siemens de Alemania y Areva de Francia que han ocasionado una severa crisis a la empresa francesa -la heredera de Framatone- adquirida al borde de su colapso por Electricite de France (EDF). La construcción de reactores AP 1000 ha sufrido un retraso considerable y sobrecostes también en China. Los analistas de los fondos de inversión temen que el capital de la empresa que al 30 de septiembre era de 3.100 millones de dólares sea arrasado por las pérdidas y se convierta en negativo.

Toshiba tiene en construcción ocho reactores de esta complejidad repartidos entre Estados Unidos y China y de momento la empresa no ha dicho que su ejecución esté cuestionada. La empresa ya estaba en observación por la Bolsa de Tokio tras anunciar en noviembre del año pasado que había inflado los resultados de su división nuclear y de semiconductores en 1.300 millones de dólares a lo largo de siete años. La historia se inició en abril de 2015 cuando admitió haber inflado beneficios durante siete ejercicios provocando una seria crisis interna.

Los ejecutivos responsables de los resultados ficticios de la sociedad fueron destituidos y fue designado como máximo ejecutivo un hombre de la casa que se había desempeñado al frente de la división de medicina de Toshiba durante décadas, Satoshi Tsunakawa. Para desarrollar el trabajo en los reactores estadounidenses en los estados de Georgia y Carolina del Sur la empresa japonesa adquirió en diciembre de 2015 a una empresa de tecnología nuclear, Stone & Webster. La adquisición fue por importe de 250 millones de dólares y pese a su bajo precio dejó como pesada herencia un gran retraso en las obras de los dos proyectos estadounidenses con considerables sobrecostes y un pleito con el vendedor de la empresa: Chicago Bridge & Iron. La disputa judicial es por el capital circulante declarado por el vendedor a la hora de cerrarse la operación. Todo parece indicar que la compra, justificada en su momento como una necesidad para garantizar el buen fin de la ejecución de las obras, ha sido un grave error. Aunque algunos analistas estiman que Toshiba “no tenía otra opción que adquirir Stone & Webster si querías acabar con las obras”.

Tras perder una quinta parte de su valor en bolsa en una jornada la calificadora de riesgos japonesa R&I rebajó la calificación a Toshiba de BBB- a BB. Los analistas cuestionan la transparencia de la empresa y sus normas de buen gobierno, pero señalan que el primer código japonés de buen gobierno para las corporaciones fue anunciado recién en abril de 2015 por el primer ministro Shinzo Abe. “El problema no es de Toshiba, el conjunto de las corporaciones japoneses viven en la edad de piedra respecto de los códigos de transparencia y buen gobierno”, señala un analista de un fondo de inversiones que opera en Asia.

Toshiba es junto con Areva (EDF) una de las corporaciones con tecnología en la generación eléctrica nuclear que aspiraba a llevarse la parte del león en el proyecto de construcción de reactores de China que optó por la generación nuclear para romper el circuito de generación con combustibles altamente contaminantes como el carbón y el fuel. Las fuentes consultadas especulaban la víspera con la posibilidad que para el cierre del año fiscal japonés en marzo de 2017 Toshiba haya perdido todo su capital declarado, que en la actualidad representa sólo un 7,5% de sus activos. En ese escenario la empresa dejaría de cotizar en bolsa y se encontraría con serios problemas para obtener liquidez.

Los analistas especulaban con la posibilidad de que la empresa apele a un canje de deuda por acciones con los acreedores, una venta de activos y crédito nuevo. La empresa de momento sólo ha dicho que hablará con sus banqueros, Sumitomo Mitsui Financial Group y Mizuho Financial Group.

Toshiba ya vendió este año una de sus divisiones estrella, la de medicina. Los analistas especulaban con la posibilidad de que la empresa venda su división de memoria para equipos digitales Nand. Pero el problema central es el temor a que los reveses sucesivos hayan privado a la compañía de la confianza de los inversores y que este sea un camino sin retorno. Si eso ocurre la empresa no podrá levantar capital mediante la emisión de acciones quedando condenada al crédito bancario. Todo parece indicar que el desarrollo de reactores nucleares con un alto grado de seguridad se han convertido en una trampa mortal para las empresas de ingeniería nuclear.

Este año los altos ejecutivos y los técnicos de EDF se rebelaron contra los planes de construir una serie de reactores nucleares en Reino Unido en el proyecto denominado Hinkley Point afirmando que llevaría a la empresa a la quiebra. El Gobierno de Francia finalmente decidió garantizar las operaciones financieras de la estatal EDF para ese proyecto.

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