edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
29/07/2009
El "chiringuito" ha consumido más de 20 millones de euros

Tras el fracaso de la iniciativa, a BBVA se le atraganta el cadáver de Dinero Express

Tuvo que cerrar sus 150 oficinas, busca encaje para 130.000 clientes de perfil poco atractivo en plena crisis de las remesas y para la huella de sus "ligerezas"
Javier Aldecoa

Estaba llamado a ser el buque insignia del abordaje de BBVA en el mercado de los inmigrantes, pero sólo aguantó abiertas las velas de su independencia durante tres años. Las extendió tanto, con 150 oficinas y más de 20 millones de euros de inversión, que la sombra de su paso atrás no deja de manchar los muros del BBVA. Primero fue la reducción a la mínima expresión, luego el ‘entierro’ de lo que FG y Goirigolzarri llamaban un “modelo de negocio inédito”. Ahora, en los predios del banco no hay quien quiera quedarse con las últimas cenizas de Dinero Express. La consigna está clara, al menos  de puertas adentro: la cuenta empieza de cero con el BBVA. Sus cuentas y el goteo de su rentabilidad fueron un dolor de cabeza para el banco; ahora, los clientes huérfanos lo son para los directores de las sucursales a los que les corresponde absorber a los 130.000 inmigrantes que usaban sus servicios.

El “chiringuito” -en palabras oficiales de un director de oficina a los clientes que acuden a conocer sus nuevas condiciones- no hay quien lo digiera sin tragar dos veces. Les abren las puertas, pero será con peajes y con una puerta mucho más estrecha: identificación y residencia local como cualquier cliente, seguro de repatriación para los que no cotizan, costes fijos garantizados por el envío y el uso de tarjetas –ahora sí, convencionales-. A los más de 600.000 inmigrantes ya clientes de pleno derecho les suma los náufragos de Dinero Express. A la vista de sus niveles de desempleo y de la sombra del endeudamiento ya no son el ‘caramelo’ al que los de FG se lanzaron de cabeza. Bajo la mesa, en las oficinas del banco reconocen que muchos de ellos tienen ahora perfiles poco ‘apetecibles’. Algunos siguen sin localizar, la mayoría llegan -por el camino de la automaticidad- a una nueva cuenta del BBVA. Pero sin nómina, no podrán zambullirse en el plan 'sus cuentas claras', ni en sus ventajas para el envío de remesas. Las comisiones serán nuevas y más fuertes por mantenimiento y administración. También -lo descuentan los directores de sucursales cercanas a las oficinas antiguas de DE- la posibilidad de que suba su impago.

Que Dinero Express no era del gusto de los trabajadores y de todos los analistas del BBVA era un secreto a voces. Clientes sin identificar con el mismo rigor que en las oficinas centrales, usuarios registrados con direcciones de sus países de origen que nunca eran localizados, aterrizajes forzosos sin condiciones, carencia de extractos como con cualquier entidad financiera -a veces se limitaban a un listado impreso de envíos previa petición- y tarjetas ‘ad hoc’ fabricadas por los propios gestores con las que era posible hacer los envíos de remesas. La lista de agravios comparativos llenaba las mesas de la directiva del BBVA y contribuyó, tanto o más que la crisis y el descenso de las remesas de origen español a ponerle candado a Dinero Express.

Ni el recorte inicial de oficinas, ni la cadena de pasos atrás en expectativas e inversiones ha sido suficiente. Apenas un mes después del último cierre de sucursales, en junio, el BBVA tuvo que echarle el candado definitivo a todas sus oficinas de Dinero Express, a media voz, bajo el chirrido del cierre total de 150 sucursales de la entidad matriz. Hoy, las oficinas son locales fantasmas, los trabajadores se absorben en las sucursales de la entidad, o en una empresa de telemarketing y cobro de  morosos del grupo. La web www.bbvadineroexpress.com/ simplemente está en desuso y los clientes –al menos los que las sucursales del BBVA pudieron identificar, que no son todos- hace menos de un mes recibían una notificación de su traspaso automático al corazón del BBVA. Ora cosa será su integración real. No está siendo con todas las alfombras roja de los directivos de las sucursales afectadas.

BBVA decidió crear una filial especializada en 2002, pero no le dio especial impulso hasta 2005. Prometía ser un modelo de negocio inédito hasta entonces, una red de oficinas multiservicio “innovadora”, “exclusiva” para inmigrantes y “afín a su cultura”. Una “tienda” de servicios bancarios y hasta no financieros, en la que el BBVA iba a ‘pescar’ con el anzuelo de las remesas en el mar de la bancarización de la primera generación de inmigrantes que llegaban a España. Acabó por ser una isla. Los trabajadores denunciaban entonces que nada era lo mismo que en el resto del banco: para ellos, peores sueldos, contratos de administrativos y trabajo de gestores comerciales. Para los clientes, mejores condiciones para el envío de remesas y puertas abiertas para recibirlos con los brazos abiertos de la flexibilidad. BBVA finalizó 2006 con 552.000 clientes inmigrantes, tras un aumento de 160.000 en el Ejercicio y duplicó los envíos de remesas hasta los 780.000. Pero de acuerdo con el informe de 2007 del grupo, la compañía BBVA Dinero Express, SAU, se anotaba en su momento de máxima expansión un resultado de 613.000 euros ese año; mientras que Dinero Express Servicios Globales, SA, perdía 6,8 millones de euros.

El mercado, a la vista de la caída de las remesas y del cambio del perfil financiero de los inmigrantes, le obligó primero a plegar casi del todo las velas de Dinero Express, tan sólo tres años después del despegue a bombo y platillo de una división engendrada con más de 20 millones de euros de inversión desde 2005. En voz baja y sin querer ponerle el cerrojo final, pero el BBVA clausuraba entre finales de 2008 y el primer semestre de 2009 130 de las 145 oficinas y reubicó o negoció la salida de sus 100 trabajadores, bajo la etiqueta de “un cambio de modelo de negocio” y la puerta abierta a que el envío de remesas y otras operaciones de los clientes de D.E.  se pudieran hacer por cajeros, línea telefónica o internet. Congelaba, además, el proyecto 'dúo': sucursales del BBVA por la mañana y de Dinero Express por la tarde. No fue suficiente: el borrón y cuenta nueva ha llegado a partir de mayo de 2009, pero aún no ha acabado de digerir en su red bancaria a los 130.000 clientes que quedaban, aferrados a las 15 oficinas más pobladas de Dinero Express- tres de su nuevo modelo 'dúo'- en Madrid y Cataluña. El grupo opta ahora por canalizar el trato con trabajadores foráneos a través de su red tradicional de agencias (3.484 en septiembre), los cajeros automáticos, la banca telefónica e internet. La matriz cuenta con 600.000 clientes inmigrantes. A estos se suman los 130.000 de Dinero Express, cada uno de los cuales tenía contratados, de media, tres productos financieros.

La banca recoge las velas de las remesas. Pese a las inversiones de los bancos, el mercado de envío de remesas de inmigrantes continúa dominado por Fexco -principal agente de la multinacional Western Union, con una facturación superior a los 44 millones de euros- y Change, representante Money Gram, que concentran dos de cada tres remesas de inmigrantes. BBVA no está solo en el paso atrás; Banesto, que compró en 2004 la agencia de envíos de dinero Cambios Sol, tuvo que desprenderse del negocio a manos de Money Gram y el Popular ha tenido que apaciguar sus expectativas para su filial Mundocredit. Pero la estrategia de FG arriesgó mucho más que Caja Madrid y La Caixa, que prefirieron no establecer un canal específico para inmigrantes, o Santander, que  aunque posee la remesadora Latinoenvíos, canaliza la actividad con ciudadanos foráneos a través de su red normal de oficinas.

Lo había advertido el Banco de España y MAFO en persona: el riesgo del ‘caramelo’ de la bancarización de los inmigrantes les podía estallar a los bancos españoles en las manos: era un segmento nuevo, de crecimiento rápido y riesgos ignotos. El “nivel de conocimiento de las entidades sobre estos clientes era menor” y exigía “máxima no sólo al diseñar nuevos productos, sino también al entrar en segmentos desconocidos”. No es sólo Asnex-Equifax, la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito, la que en sus informes sobre deudas impagadas de particulares destaca el enorme incremento del número de inmigrantes morosos: 665.000 en España, el 192% más que un año antes. Pero fue demasiado tarde para las ambiciones de FG: tras plegar las velas a mínimos a finales de 2008, aún digiere el cierre de todas sus oficinas este trimestre. Sólo los perímetros de la prudencia sobreviven mientras tanto. Lo saben la Caixa y Caja Madrid: al menos la sacudida no altera los cimientos de su estructura ni el mapa de sus sucursales. 

CORREA Y EL BANCO PICHINCHA LE REMATAN LAS PENSIONES

No hay recuperación a la vista para las remesas, es el propio banco el que lo advierte para México, Perú y Ecuador. El envío ya caía un 22% en el cuarto trimestre de 2008 y un 17 % hasta abril, Va a ser difícil cambiar su rumbo a corto plazo. Menos aún hacia Quito, uno de los nichos de Eldorado que FG pensaba excavar: sólo en España hay 50.000 ecuatorianos desempleados. La puntilla se le darán al BBVA, a domicilio, el Banco Pichincha y el nuevo Banco del Migrante de Rafael Correa. El primero, la entidad financiera líder del mercado en Ecuador, aguarda la luz verde para consumar su desembarco en España con las mismas expectativas que FG tuvo que dejar ir: abrirá 30 oficinas, con más de 150 trabajadores -todos de origen sudamericano- y la intención confesa de llegar al 40 % de la colonia ecuatoriana en España, 200.000 nuevos clientes en el primer año, para empezar. El segundo nace con el Palacio de Carondelet como padrino, avalado por las organizaciones de ecuatorianos en España -un 70% del total de los inmigrantes- y con la pretensión confesa de arrebatarle de la mano las remesas a los bancos y las oficinas de envíos. Madrid sigue siendo la cuarta plaza mundial en remesas, pero a FG le quedarán más lejos, por más que trate ya de deshacerse en ofertas para asegurarse la fidelidad de los 730.000 inmigrantes con los que contaba el BBVA entre su clientela en 2008.

El presidente ecuatoriano está dispuesto a chocar espadas con la banca española. A la fuerza ahorcan: con una caída media de sus reservas de 500 millones de dólares cada semana, se aferra con las dos manos a un flujo equivalente al 5% del PIB, sobre el que se asienta la supervivencia de la dolarización del país y de cinco millones de ciudadanos. Sólo en diciembre pasado, Ecuador perdió más del 30 por ciento de sus reservas internacionales mientras la crisis global hacía caer el precio del petróleo, principal exportación del país andino. Su administración no oculta que trata de optimizar las remesas con origen español para que no vayan a consumo sino a inversión. A cambio, el nuevo banco oficial permitirá a los ecuatorianos residentes en otros países enviar las remesas desde el lugar donde se encuentren y que sus familiares puedan retirar el dinero sin costo alguno; cuando el ciudadano quiera regresar a su nación tendrá un historial financiero y podrá acceder a un crédito con mayor facilidad.

La del Banco del Migrante no será la única mancha ecuatoriana para el BBVA: la crisis financiera tiene a los fondos de jubilación de toda la región bajo el fuego cruzado de los resultados y la estatalización y Rafael Correa le castiga a FG las esquinas de sus pensiones en tierras ecuatorianas, donde gestiona 63.489 millones de dólares. Ahora que el racionamiento del crediticio global ha restringido las fuentes externas de capitales, el negocio de las pensiones pliega algunas velas en toda la región. Ha comenzado a sentirlo, antes que nadie, BBVA, el más expuesto con los galones de primera aseguradora en los 7 países en los que está presente al Sur del Río Grande: Colombia, Perú, Chile y Ecuador. Mientras su negocio bancario en Sudamérica le aportó en el último semestre 514 millones de euros, (un 20,1% más), la actividad de pensiones y seguros allegó 46 millones, un 43% menos. Las alarmas brillan ya en Ecuador y la República Dominicana, donde perdió un total de 20 millones de euros, un 40,9% más que un año antes. Correa promete no tardar en seguirle las huellas a la argentina Cristina Fernández y la nacionalización de las AFPJ.

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