edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
20/07/2011
EL DEDO DE MADOZ

Tras el hito de Bankia y Banca Cívica, el anticipo de elecciones resurge con fuerza

Carlos Schwartz

Una lucha sorda pero intensa se desarrolla en círculos del partido del Gobierno en torno a la convocatoria de elecciones anticipadas cuyo desenlace ha quedado aplazado esta semana por el severo contexto económico que rodea a los enfrentamientos. Cualquier formulación pública en torno a la convocatoria electoral debía quedar subordinada a la evolución de las cuestiones centrales en la vida económica, tal como la salida a bolsa de Bankia, hoy, y de Banca Cívica. mañana, ambas en vísperas de la reunión de los 17 países del Eurogrupo que intentará alcanzar lo imposible: un acuerdo sobre el nuevo plan de ayuda Grecia.

La tesis central del presidente del Gobierno y de su equipo más próximo, dentro y fuera del Gobierno con inclusión de Elena Valenciano, es que en el presente contexto de turbulencia económica la convocatoria de elecciones anticipadas queda excluida. Por el contrario, una parte del equipo del candidato oficial del PSOE a las futuras elecciones generales y algunas de las figuras históricas de más peso en el partido socialista, entre ellos algunos de sus barones, consideran que las turbulencias en el tema de la deuda soberana en Europa no cesarán por arte de magia y que la inestabilidad en ese frente será algo permanente con lo que cualquier espera en función de una potencial salida no es ganar tiempo, es perderlo.

Por su parte Alfredo Pérez Rubalcaba no se ha decantado hasta ahora públicamente, ni dentro de su partido, por una u otra tesis, sino que más bien parece estar a lo que madure en el entorno del presidente Rodríguez Zapatero en cuanto a la convocatoria anticipada de las elecciones, de acuerdo con fuentes próximas al PSOE. Pero con independencia de quien tenga la razón en este diferendo que esta semana se despeje la salida a bolsa de los dos conglomerados de ex cajas de ahorros supondrá de hecho un alivio subjetivo para el ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero que ha hecho del éxito de ambas operaciones una cuestión de estado en la que ha embarcado desde hace ya tiempo al Ministerio de Economía, al Banco de España y una secuela interminable de eslabones menores en la cadena que incluyen a las normas de auditoría y a los conceptos fiscales involucrados. La cuestión de qué es una salida exitosa ha quedado a esta altura restringida a que las emisiones se suscriban casi con prescindencia de su precio. Lo cual desde luego es materia muy opinable. Zanjada esta cuestión, es probable que el presidente enfrente con menos irritación la cuestión de anticipar las elecciones.

La canciller alemana Angela Merkel descargó ayer un cubo de agua fría sobre quienes piensan que la solución a las diferencias en torno al nuevo paquete de ayuda a Grecia es cuestión de una reunión en la cumbre, al afirmar que la aproximación de posiciones y un acuerdo final debe ser entendido como un proceso. Esto preanuncia que el hito del jueves será sólo la apertura de un periodo de renovadas tensas negociaciones que pueden extenderse hasta bien entrado el mes de septiembre. El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó ayer un llamamiento a las naciones de la zona de la moneda única para que en la reunión de este jueves se avance en el proceso de integración europea y se apele al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y al Mecanismo de Estabilidad Financiera -que deberá entrar en funcionamiento en 2013- para solventar la crisis de la deuda.

Tras la bandera de “más Europa” el FMI alienta a un progreso en los mecanismos colectivos en torno al rescate de Grecia. El Gobierno de Estados Unidos se unió a estos reclamos como ya lo ha hecho en tres oportunidades recientemente. La ilusión de los afectados indirectos, en particular Estados Unidos, es una solución rápida al problema sin sangría para los bancos estadounidenses y a la banca internacional, algo a lo que Alemania parece muy reticente. La prolongación en el tiempo del proceso para una solución negociada del nuevo paquete de ayuda a Grecia es un factor que Rodríguez Zapatero deberá evaluar a la fuerza en tanto que su presencia no va a aportar o restar más que cualquier otra presencia española. Un ala de su partido no está en cualquier caso dispuesta a aceptar ese argumento como un hecho que tenga entidad superior a las necesidades de política interna.

La idea verbalizada el pasado lunes por la secretaria de política internacional del PSOE, Elena Valenciano, de que la convocatoria de elecciones anticipadas en España se debe analizar desde el punto de vista de la crisis financiera en Europa y que en criterio de su partido esa convocatoria sería mala para el proceso europeo no es un argumento que tenga el más mínimo peso en tanto que la presencia del actual presidente ni es determinante para un acuerdo ni incrementa la estabilidad de España ante la especulación.

Las fuentes de medios financieros y empresariales que hasta ahora dejaban entrever una preferencia por que el actual ejecutivo avanzara por la vía de las reformas que estos sectores reclaman han comenzado a calificar al presente proceso como altamente condicionado por la expectativa electoral y poco operativo en función de sus intereses. A estas alturas esperan más de un gobierno que surja con fuerza de un proceso electoral para que acometa una profundización de las reformas, aún a sabiendas que ese proceso va a chocar con el escollo de la resistencia social. Quizá precisamente por ello prefieran una convalidación electoral que de mejor soporte a la inevitable batalla con las fuerzas sociales.

Mientras, ayer, los documentos que servirán de base a las negociaciones del jueves filtrados a la prensa daban a ver una amplia gama de posibilidades que van desde la compra de deuda soberana por parte del FEEF hasta la imposición de una tasa a la banca para financiar parte del nuevo paquete de ayuda financiera a Grecia. Pero es precisamente esta abundancia de recetas recogidas en los borradores lo que más delata la ausencia de un plan previamente consensuado entre las partes. Ese plan no existe. Si existe una cerrada oposición de Alemania a que la idea de “más Europa” se nutra de más aportes de los contribuyentes germanos sin que los acreedores de Grecia sufran las consecuencias de su elección financiera. No parece que las consecuencias para el euro de esa postura quite el sueño a la canciller Merkel. Si se lo quita sin dudas al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.

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