edición: 2286 , Martes, 22 agosto 2017
03/10/2008

Trichet fuerza la puesta en marcha de la FED europea

Juan José González

Que nadie se engañe. Cuando Jean Claude Trichet, presidente del BCE, comunicaba en la tarde de ayer, urbi et orbi, el no nos moverán en el precio del dinero, se sucedieron reacciones para todos los gustos, y aunque lo cierto es que no se esperaba otra cosa del BCE, cauto como siempre en la toma de decisiones, en medio de la tormenta y con un recio sentido de la exposición en público, Trichet dejó entrever que en la reunión del consejo del BCE se habían tratado temas de mayor enjundia. A una reunión de ese consejo, los responsables monetarios de los países miembros llegan con el guión prácticamente resuelto, vamos, que la reunión no se consume en si subimos o bajamos el tipo.

Desde hace varios meses, se tiene la sensación de que se están planteando cuestiones que van más allá de la crisis puntual de EE UU, o de los problemas, también puntuales, de la economía europea. Existen indicios, opiniones y gestos que delatan que el ámbito de las discusiones en el seno del BCE es de mayor alcance y más profundo, si cabe. En el BCE preocupa, y se quiere resolver, la ausencia de una institución de la naturaleza y calibre de la FED, una autoridad europea que asuma el liderazgo de una crisis y que además tenga plenos poderes. Una institución que, como se ha visto esta semana en Norteamérica (con el corte de manga del Congreso al presidente Bush) también tiene  asociados riesgos. Su ausencia, en caso de grave crisis (situación actual) puede llegar a poner contra las cuerdas al sistema.

Y ¿qué sucede en Europa? se cuestionan Sarkozy, Merkel, Braun, Trichet…y algún líder más ante la imposibilidad de reaccionar como el Tesoro y la FED. “En Europa, -dijo ayer Trichet- no tenemos una autoridad supranacional que elabore un Plan de Rescate”. Salvando las distancias, EE UU es la unión de estados federados, distinta a la unión de los estados que forman la Unión Europea. ¿Hubiera sido posible proponer algo similar en el continente europeo? Difícilmente.

Nuestros gobernantes están empecinados en dotar a la Unión Europea de una autoridad supranacional en asuntos como la supervisión y el gobierno económicos, mecanismos al más puro estilo FED o Tesoro norteamericanos, una instancia que despache directamente con el presidente de presidentes. Algo demasiado utópico en otra época pero que, según varios gobernadores no estaría mal traído en la situación actual. ¿Quién se va a negar a recibir al bombero cuando se le quema la cocina? Pues aquí sucede algo similar. La soberanía monetaria de antaño, ahora en manos del BCE, no siempre resulta ser una limitación.

Para que se puedan crear esos otros mecanismos comunes sería necesario resolver la primera traba; despejar el impasse de la Constitución europea, asunto de difícil solución y en el que será casi imposible alcanzar un acuerdo. “Los ciudadanos a diferencia de los políticos no negocian, dicen sí, no, o se abstienen”, recordaba el presidente danés. Nos viene a la memoria aquella frase de Groucho Marx: “tengo mis principios, pero si usted quiere los cambio”. Ni tanto ni tan calvo pero si no hay acuerdo para dotarse de un cuerpo legal como es una constitución, difícilmente se llegará a otros acuerdos.El Trichet de ayer ante las cámaras presentaba un discurso más suave, menos tenso, aunque su imagen nos recuerde al padre prior que nos amenazaba con la excomunión. El “hemos debatido la bajada del tipo de interés, pero hemos sido unánimes” nos dice eso, que ha habido unanimidad en la decisión, cosa que está muy bien, pero que resulta artificial y de escasa credibilidad, o ¿acaso se podía haber tomado otra decisión? Tiene además muy claro que una cosa es apagar el fuego, como ahora se dispone a realizar FED y Tesoro norteamericanos, y otra muy distinta constatar la medida del cráter que deja el incendio. Por eso Jean Claude Trichet mostró el máximo interés en explicar a Europa que una cosa son las tensiones monetarias y otra los problemas de solvencia de bancos y empresas.

Escasa credibilidad porque la realidad es que se mantienen los dos elementos más singulares de esta crisis, que son los precios en torno al 4% y lejos del objetivo del 2% y la falta de confianza entre instituciones financieras para prestar dinero, es decir, falta de liquidez. Interpretan algunos observadores que Trichet ha dejado la puerta medio abierta a una bajada del precio del dinero en la próxima reunión del BCE. Si se mantiene la coherencia entre actuación y objetivo de inflación, está claro que es muy difícil un recorte del tipo. Por eso, algunos ven la puerta medio abierta y otros la ven medio cerrada. El caso es que con este panorama, los bancos funcionan sin interbancario y para resolver el problema del estrangulamiento financiero, el BCE se ha convertido en eso, en interbancario. Todo un precedente que en el futuro tendrá sus resultados.

Y como la crisis va por barrios, en nuestro mercado la desconfianza hace estragos. Así lo pone de manifiesto el acopio de fondos por parte de las instituciones financieras, lo cual contradice, en parte, la opinión oficial de que la Banca va muy bien. Un político de nuestro arco parlamentario reflexionaba ayer sobre los resultados bancarios de los próximos trimestres; “ahora los bancos van bien, pero con cuatro millones de parados, ya veremos”.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...