edición: 3097 , Viernes, 27 noviembre 2020
22/10/2020
Optimismo económico: la economía mundial crecerá un 5,2% en 2021

Triunfo demócrata, crecimiento en 2021 y vacuna, las luces de la esperanza económica

Los inversores ya comienzan a descontar un cambio de presidente en EE UU que desbloquearía el comercio, se sumaría al crecimiento de la economía mundial y coincidiría con la vacunación a mediados de año 
Juan José González
Las luces parecen querer abrirse paso entre el cúmulo de fatalidades y desgracias, humanas, sanitarias, económicas y sociales mientras se mantienen los golpes de las malas noticias, con abundancia en grandes dosis de catastrofismo y apoyándose en los efectos económicos provocados por la pandemia. Se mantiene el escenario económico, quizá un poco más agravado, si cabe, por las malas noticias de la segunda ola de contagios en el mundo. Quizá también al mismo ritmo las autoridades políticas y financieras continúan enviando mensajes a los mercados para que extremen las precauciones al mismo tiempo que el Fondo Monetario internacional y el Banco Central Europeo advierten de la necesidad de la inversión para frenar la caída de la economía y la necesidad del supervisor europeo de mantener los estímulos para evitar que los males se conviertan en crónicos y permanentes. Las advertencias sobre el elevado peso de la deuda pública en buena parte de los países desarrollados parece encontrar su justificación en el estado de necesidad que hoy depende de la evolución de la pandemia, cuyo impacto puede, con toda seguridad, provocar por primera vez que las deudas de muchos Estados superen el PIB anual, un nivel que ya se alcanzado en términos globales de economía mundial.
Por otro lado, y sumado al aumento del endeudamiento público, en Estados Unidos, la primera economía del mundo y principal motor (casi ya con permiso de China) se vive el momento clave para el futuro de la elección presidencial. Los inversores habían previsto un nuevo paquete de estímulos fiscales que ayudaría a la economía nacional a una recuperación mayor de la que exhibe en la actualidad, medidas de estímulo que se aprobarían antes de las elecciones. 

Pero la aprobación no se ha producido y la campaña, con notables altibajos en la estimación de voto para el presidente a la reelección, ha supuesto un compás de espera para la economía americana y por extensión para la del resto del mundo. Y así, el mundo occidental vive hoy con las miradas fijadas en la evolución de la pandemia y de la elección del nuevo presidente de Estados Unidos. Un compás de espera mientras los datos de la actividad económica siguen marcando cifras negativas y al mismo tiempo que los gobiernos debaten nuevas medidas de carácter restrictivo de movilidad (más cerca de la inmovilidad) que servirían para frenar los contagios al mismo tiempo que complicaría más la actividad económica.

Como contraste al desgraciado escenario que compone la pandemia habría que contar también algunos elementos que pueden ayudar al optimismo general. En este sentido, habría que tener en cuenta el efecto de tres contrapesos. El primero y más importante tiene que ver con las buenas noticias procedentes de la biología que indican los avances en las pruebas de las vacunas (más de 280 en todo el mundo) mientras se está consiguiendo otro avance en el apartado de la inmunidad rebaño. El segundo contrapeso lo aporta la economía, no en el corto plazo donde todo son registros desgraciados, sino en el medio y largo plazo, donde ya se comienzan a definir hipótesis de crecimiento con previsiones para la economía mundial superiores al 5%, más de un punto porcentual sobre el registrado en el presente ejercicio.

El tercero de los elementos que puede ejercer mayor contrapeso a las malas noticias de la pandemia está en Estados Unidos y las elecciones presidenciales de cuyo resultado parece estar pendiente buena parte de la recuperación de la economía mundial. Las esperanzas de una victoria del Partido Demócrata alimentan el optimismo de las autoridades económicas de medio mundo en la medida en que supondría una certeza de aprobación de nuevos estímulos fiscales y mayor crecimiento de la economía norteamericana, así como el desatasco en el comercio internacional, hoy muy limitado por numerosos problemas y limitaciones creadas por la actual Administración norteamericana. El cambio en la presidencia de Estados Unidos podría marcar el final de las hostilidades entre dos potencias económicas como EE UU y China que desde hace tres años vienen complicando y frenando el crecimiento de las economías. Tres elementos, tres luces al final de un túnel, el de la salida de la pandemia que debe marcar una nueva etapa de reconstrucción económica.

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