edición: 2207 , Viernes, 28 abril 2017
21/04/2017

Trump busca el ángulo apropiado para aplicar derechos compensatorios a las importaciones de acero

El presidente estadounidense anuncia una investigación alegando motivos de seguridad nacional
Carlos Schwartz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en un acto en la Casa Blanca el lanzamiento de una investigación sobre el efecto de las importaciones de acero sobre la seguridad nacional apelando a una ley de 1962 escasamente utilizada. A pocos días de abandonar su propuesta electoral de declarar a Pekín un gobierno que manipula su divisa alegando la potencial colaboración frente a la amenaza nuclear de Corea el presidente adoptó una medida que está destinada a la producción siderúrgica china a la que se acusa de dumping en los precios del metal. Arropado por los máximos ejecutivos de la industria siderúrgica del país y el principal dirigente del sindicato de trabajadores de la siderurgia. Este es un disparo de advertencia a China cuyos competidores internacionales acusan de estar colocando sus excedentes de producción a precios por debajo de su coste en todo el mundo. Pese a ello Trump afirmó en rueda de prensa que “esto no tienen nada que ver con China sino con el mercado mundial del acero”. La Comisión Europea (CE) aprobó recientemente una serie de medidas para el control de las importaciones de terceros países que el Comité Económico y Social Europeo apoyó aunque de forma crítica por su cortedad e ineficacia en algunos de sus aspectos.
“La industria siderúrgica cierra planta tras planta”, señaló Trump y añadió que “el acero es crítico tanto para nuestra economía como para nuestros militares. Este es una área en la que no podemos permitir la dependencia de las naciones extranjeras”. Desde la  creación de la Organización Mundial del Comercio en 1995 este tipo de decisiones unilaterales se han convertido en actos olvidados. El objetivo de la investigación es si las importaciones de acero afectan a la seguridad nacional al crear la dependencia señalada por Trump. Si el resultado es afirmativo se abrirá el camino a la imposición de derechos compensatorios para la importación de acero de terceros países en función de su precio.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, cuyo departamento está a cargo de la investigación, señaló que se había registrado un incremento de las importaciones de acero chino y que el exceso de capacidad productiva para el metal en ese país había aumentado lo cual había determinado una presión global sobre los precios del acero. El Gobierno de Estados Unidos tiene amplios poderes para actuar sobre las importaciones de forma unilateral sin embargo se ha abstenido de hacerlo tras las creación de la OMC salvo en casos específicos tras investigaciones puntuales y a solicitud de las partes interesadas. La ley de 1962 en la que se ampara la investigación anunciada permite actuar sin necesidad de los mecanismos de investigación puntuales que se han desarrollado para adecuarse a los lineamientos de libertad de comercio internacional propugnados por la OMC.

El anuncio va a despertar tensiones comerciales con China un frente que la CE ha evitado de forma sistemática para disgusto de la industria siderúrgica europea. En Europa el sector considera que la falta de energía frente a las importaciones de acero chino está fomentada por el interés por parte de naciones como Alemania de evitar represalias contra las exportaciones de ese país a China, uno de sus principales mercados. La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ha defendido la necesidad de la libertad de comercio internacional y ha señalado en ese sentido que las políticas proteccionistas atentan contra el crecimiento económico y paralizan los intercambios comerciales. Sin embargo, ha reconocido que es necesaria una adecuación de las normas del comercio internacional a ciertas situaciones de mercado que no benefician a la libertad de competencia.

Estados Unidos ha llevado adelante en años recientes 152 expedientes por violación de las normas de la competencia por parte de importaciones de acero y tiene 25 expedientes aun abiertos. Pero el Secretario Ross señaló al respecto que la verificación de estas disputas era lenta y engorrosa y que era necesario estudiar su posible sustitución por una solución “más comprensiva que englobe a una gama amplia de productos del acero procedente de múltiples países”. Este enfoque va a alarmar a la industria del acero de Europa y Asia que tienen un mercado significativo en Estados Unidos.

La siderurgia estadounidense ha culpado a China por la depresión internacional de los precios del acero señalando que su causa son los excedentes de producción de ese país con la consecuencia del cierre de plantas y desempleo. La industria siderúrgica en Estados Unidos está trabajando a un 71% de su capacidad mientras que las importaciones representan un 25% del consumo del país. Entretanto Donald Trump, que basó su campaña en promesas proteccionistas que le hicieron ganar una fuerte corriente de votos en el cinturón industrial abandonado de las grandes ciudades, no ha tomado hasta ahora ninguna de las medidas de fondo que anunció.

Hasta ahora la única promesa cumplida ha sido la de retirarse del tratado comercial de 12 naciones del Pacífico que en realidad nunca se había terminado de concretar. El Gobierno se ha dedicado a anunciar estudios destinados a ser la base de un cambio de la política comercial estadounidense centrada más en aplicar limitaciones mediante un andamiaje legal, en reducir el déficit comercial del país, la reforma o abandono de tratados comerciales existentes, y amenazando con nuevas limitaciones a las importaciones. Sin embargo los analistas consideran que esta vez se ha ido más lejos en materia de amenazas verbales ya que el presidente se ha comprometido a tener el estudio listo en el plazo de dos meses y se han tomado compromisos más firmes con el sector de forma específica.

Los partidarios del Gobierno señalan que si el Departamento de Comercio y el presidente mantienen sus compromisos de limitar las importaciones, aplicar tarifas proteccionistas, ponen en marcha las provisiones para que se compren productos estadounidenses, y desarrollan el anunciado programa de construcción de infraestructuras, se crearía una situación de bonanza para la industria siderúrgica del país mientras que los beneficios económicos compensarían los  precios más altos.

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