edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
12/07/2018

Trump hace público su ataque a Alemania por el Nord Stream 2 en su afán por doblegar a Merkel

Con la reunión de la OTAN como telón de fondo, el presidente maniobra para arrancar concesiones
Carlos Schwartz
En una de sus típicas escenificaciones el presidente de Estados Unidos acusó a Alemania de estar en las manos de Rusia por su dependencia energética de Gazprom y volvió a la carga contra Nord Stream 2, el segundo gasoducto que transportará gas de Rusia a Alemania por debajo del Mar del Norte sin atravesar los conflictivos territorios de los países del este europeo que critican el proyecto y son firmes aliados de Washington. Trump ya había advertido en privado a la canciller Angela Merkel durante su visita Washington en abril que debía abandonar el apoyo al proyecto de Gazprom que está financiado un 50% por grandes empresas europeas del sector del gas y la energía porque suponía dar una posición hegemónica a Rusia en las relaciones bilaterales. De acuerdo con las fuentes diplomáticas consultadas por ICNreport “Washington busca establecer condiciones comerciales en los intercambios con Alemania que rebajen los desequilibrios de la balanza con Estados Unidos” y los ataques a Berlín son para ir ablandando al adversario. 
No obstante, una fuente del sector del gas al tanto de las gestiones del lobby gasista estadounidense señaló que: “Trump tiene vínculos directos con el sector del gas y el petróleo y se ha comprometido a posicionar la oferta gasista estadounidense de forma global lo que cual hará que aproveche cualquier oportunidad para atacar las iniciativas comerciales del sector del gas ruso. Lo que ocurre es que el lobby del petróleo y el gas de Estados Unidos quiere la apertura del mercado ruso para sus propias inversiones con el objetivo de adquirir dominios propios y explotación directa de los recursos naturales en Rusia”. Los exabruptos de Trump no son fruto de una irracionalidad repentina, son el resultado de una política meditada.

“Una parte considerable de las posiciones vertidas por Trump en la reunión de la OTAN esta semana en Bruselas son un tiro elevado sobre la reunión con (Vladimir) Putin prevista el 16 de julio en Helsinki, el viejo punto de encuentro bilateral durante las postrimerías de la guerra fría. Poco sabremos de las exigencias comerciales que Trump puede dejar planteadas aunque quizá de forma indirecta, pero no cabe la menor duda que espera lograr una penetración independiente de las inversiones estadounidenses en el sector de los recursos naturales en Rusia. Otra cosa es que lo logre”. El clima más distendido de la reunión entre Merkel y Trump paralela a la presencia del presidente estadounidense en Bruselas y las afirmaciones de los dos dirigentes de que se trataba de avanzar en su relación comercial están en la línea de estas afirmaciones de las fuentes.

La evolución de la generación energética hacia fuentes renovables no contradice esta batalla que Trump ha personalizado ante los intereses de Alemania y Rusia. El combustible que ha surgido como el agente de transición en la evolución hacia las energías renovables es el gas, y tiene un largo recorrido por delante en la medida que la transformación energética global se mide en décadas. Las grandes petroleras son conscientes de ello y han decidido decantarse por el gas como una parte estratégica de sus dominios y explotación. 

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) señaló en su último informe sobre el sector del gas que el futuro de ese negocio es “brillante para los próximos cinco años”. La fuerte demanda de China, un aumento de la demanda industrial y un aumento de la oferta de Estados Unidos “transformarán los mercados globales del gas natural” de acuerdo con la agencia. 

La demanda global de gas crecerá a una tasa del 1,6% anual alcanzando los 4,1 millones de metros cúbicos en 2023 comparado con los 3,7 millones en 2017. De acuerdo con el presidente de la IEA, Fatih Birol, en los próximos cinco años los mercados globales del gas cambiarán su faz por tres grandes movimientos estructurales “China se convertirá en el principal importador mundial de gas en el plazo de dos a tres años, la producción de Estados Unidos y sus exportaciones van a crecer de forma dramática, y la industria está sustituyendo a la generación de energía como el sector de mayor crecimiento en la demanda”. El crecimiento de la demanda en China será del 60% entre 2017 y 2023 de acuerdo con la AIE.

Nord Stream 2 es el gasoducto controlado por la rusa Gazprom y es un proyecto estratégico para las empresas que forman parte del consorcio. Por parte europea participan Engie, OMV, Shell, Uniper y Wintershall y es el segundo ramal del gasoducto denominado Nord Stream que opera como una compañía suiza con mayoría de Gazprom en su capital. 

El gasoducto se ha convertido en el principal suministrador de gas para Alemania y la presencia de una segunda línea está destinada a hacer frente a la creciente demanda de gas en Europa. Algunos países de Europa del Este, en especial Polonia y la República Checa y los países del Báltico: Estonia, Letonia y Lituania, intentaron frenar la operación argumentando que daría a Moscú un poder excesivo sobre las necesidades energéticas de Europa. 

Alemania mantiene un especial interés en la concreción del nuevo proyecto porque a su turno quedaría con la llave del suministro de gas al norte de Europa. Rusia argumenta que la ruta por el Báltico que une el gasoducto off shore a territorio europeo despejará los problemas recurrentes con el suministro a Europa a través de Ucrania. El suministro de gas al norte de Europa a través de Ucrania ha ocasionado en el pasado problemas serios, incluido el corte de suministro. Pero a su turno Ucrania, y Polonia como el resto del núcleo de las naciones del este europeo ven su futuro energético supeditado a la alianza entre Rusia y las gasistas del norte de Europa en un escenario en el que este combustible adquiere una importancia creciente como sustituto del fuel y el carbón en la generación y la industria.

El futuro del gas como combustible de transición en la reconversión energética forma parte de la política exterior de Estados Unidos y cimenta su alianza con Arabia Saudita. Irán tiene las mayores reservas probadas de gas natural del mundo y su aliado Qatar, el primer productor mundial de gas natural, comparten las reservas del gigantesco campo de gas de South Pars cuya explotación se hará de forma conjunta. 

La ruptura diplomática de Riad con Doha y el boqueo a Qatar por Arabia Saudí están alimentados por esta rivalidad por el control de la producción de los recursos naturales en el Oriente Medio. La denuncia por Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán es una presión más para lograr una transformación política dentro de Irán favorable a los intereses de Estados Unidos. En este contexto la presión belicista contra Teherán de Israel puede acabar en un intento de reordenamiento militar de los intereses económicos en la región si Washington da su aquiescencia.

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