edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
17/01/2011

Túnez, avanzada de la inestabilidad social en el Magreb

Carlos Schwartz
Finalmente hubo cambio de marcha en Túnez (ver ICNr 637). El ejército se negó a reprimir al levantamiento popular y el presidente Zine el Abidine Ben Ali, para ponerse a buen recaudo y al mismo tiempo en una maniobra que buscaba apaciguar la protesta, se exilió en el único país del entorno que le dio asilo, Arabia Saudí. Mientras, su partido intentaba la maniobra corta de controlar al Gobierno de transición sin destituir al presidente fugado. El primer ministro Mohamed Ghanuchi pretendía capitanear así un proceso interino con elecciones a dos meses vista. La oposición, con el respaldo de una movilización incesante en las calles, obligó al Consejo Constitucional a destituir al presidente aplicando el artículo 57 de la constitución, nombrando presidente provisional al presidente del parlamento, Fuad Mebaza, y cerrando la posibilidad de un retorno de Ben Ali si el conflicto se desactivaba. Mebaza a su turno ha encomendado al primer ministro Ghanuchi que forme gobierno de unidad nacional con el fin de organizar la convocatoria de elecciones.

Otra vez el círculo vicioso del partido oficialista, la Asamblea Constitucional Democrática (ACD). Sin embargo, la situación es caótica y la mano de obra desocupada, es decir policías de los servicios de represión política y milicias constituidas por el entorno directo del presidente huido, se dedican a una escalada de provocaciones con el objetivo de desestabilizar la situación. Ayer se registraron los primeros enfrentamientos directos entre el ejército que mantiene el toque de queda entre las cinco de la tarde y las siete de la mañana y esos grupos paramilitares. Los barrios se han organizado en comités de autodefensa y lucen chalecos blancos para ser identificados por las fuerzas armadas y compiten entre ellos para ver quién detiene a más provocadores.

Las declaraciones del presidente de Libia, Muamar el Gadafi, en favor de Ben Alí el fin de semana ha dado alas a la resistencia de las fuerzas afines al ex presidente que han reforzado su presión mediante operaciones de provocación. La situación es de un virtual vacío de poder. De un lado, las movilizaciones que no están dispuestas a ceder terreno. Del otro, la negociación entre los restos del partido oficial que tiene bajo su control el aparato del estado menos las fuerzas armadas y los partidos de la oposición. En principio, ayer a última hora habrían llegado a un acuerdo mientras crece la corriente que aspira a una reforma de la constitución. Entretanto, la inexistencia de una fuerza organizada que dé una orientación decidida a la población movilizada es lo que hasta ahora ha impedido que alguien se haga con el poder.

Pero las fuerzas políticas en pugna saben que se trata de una lucha contrareloj en la que intentarán cerrar el acuerdo preliminar de ayer para evitar que ese vacío sea finalmente llenado por el ejército, que de momento es el único árbitro de la situación. Este es el resumen de los acontecimientos tal como los hemos reconstruido sobre la base del relato este fin de semana de fuentes en Túnez.

El estallido en este país tiene como motor esencial al proceso de carestía y el deterioro de la situación económica en los últimos dos años, el incremento del desempleo con una tasa superior al 10% con una incidencia desesperante entre la juventud. Esta, apodada durante años “soporta muros” por su posición apoyada de espaldas contra las paredes de los pueblos del país, finalmente ha dado vida al levantamiento popular. Pero el modelo económico de Túnez no es único.

Con un fuerte vínculo económico con Europa, a través de una cúmulo de industrias auxiliares y multinacionales establecidas en su territorio que producían para la UE, la economía del país es sumamente dependiente del mercado europeo. Carente de materias primas a diferencia de su vecina Argelina, cuyos ingresos per cápita están reforzados por la venta de gas y petróleo, el país vive de sus exportaciones de productos agrarios, de los ingresos por turismo y de la producción industrial para el mercado al norte del Mediterráneo, en particular la ex potencia colonial, es decir Francia. Con diferencias de escala es una estructura económica con un formidable parecido con Marruecos donde existe una producción industrial destinadas a los mercados de España, Francia e Italia. Así como una industria turística y una producción agraria que pugna por establecer mercados estables. Lo cual quiere decir que las economías del Magreb más dependientes de Europa se han resentido con fuerza por la crisis económica en la UE.

La idea de la pasividad de la población de los países del Magreb resultó ser un tópico que va a deparar más sorpresas a corto plazo. Los acontecimientos en Túnez no han pasado desapercibidos para la juventud o los trabajadores en Argelia, y en este último país existe también una élite intelectual que aunque no tenga canales de expresión política adecuados no por ello ha dejado de pensar o expresarse. Todo es una cuestión de masa crítica y de acumulación de tensiones.

Como ha probado la experiencia de Túnez la represión no siempre es todopoderosa, y por sobre todas las cosas no siempre las fuerzas armadas están dispuestas a jugar el papel de verdugos de la población civil. En particular cuando el régimen imperante se lucra a costa del poder y navega en la corrupción desenfrenada. Esto ha llevado a que no sólo en Argelia, sino también en Egipto y Jordania, haya abierta una corriente de simpatía popular hacia el levantamiento en Túnez. Será interesante recoger el testimonio de las industrias españolas establecidas en Marruecos para poder tomar el pulso de lo que ocurre allí.

Claro que el régimen marroquí tiene desde luego una válvula de seguridad de la que carecía el de Túnez. La presencia española en Ceuta y Melilla que le permite canalizar la crispación social en una corriente nacionalista anti española. Sin embargo, estos procesos no necesariamente sustituyen las demandas básicas. Mientras los países exportadores de petróleo se resisten a incrementar la producción para detener la escalada de los precios del crudo, y el exceso de liquidez inflama los precios de las materias primas, incluidas las alimentarias, el coste de vida en los países en desarrollo en los que los precios de los alimentos y los combustibles provocan estragos por el escaso poder adquisitivo de la población crean situaciones potencialmente explosivas. Marruecos no está exenta de este peligro aunque el eslabón más débil no parece ser el reino Alauita, sino otros regímenes republicanos de la región.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...