edición: 2325 , Miércoles, 18 octubre 2017
20/10/2011

Turquía promete “una venganza terrible” por los últimos atentados del PKK

Pedro González
Una acción coordinada de comando contra ocho puestos fronterizos, situados en Cukurca y Yüksekova, provocó la noche del pasado martes la muerte de 26 soldados turcos. Los atacantes conformaban parte de los grupos de combate del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK), que volvieron de inmediato a sus bases, situadas en territorio iraquí. La respuesta de Ankara fue fulminante, enviando de inmediato un batallón de especialistas especialmente adiestrados a perseguir a los asaltantes kurdos, para lo que hubieron de adentrarse varios kilómetros en el interior de Irak.

Quince de tales asaltantes kurdos fueron abatidos mientras que la aviación turca se disponía a bombardear las bases donde consideran que se repliegan los miembros del PKK, en la región iraquí de Qandil. Estos raids aéreos contra los kurdos en territorio iraquí fueron inicialmente aprobados en 2007 por el Parlamento de Ankara, que había renovado tales acciones hace ahora apenas una semana, a la vista de la intensificación de los atentados contra instalaciones y edificios turcos a partir del pasado verano.

Enfurecido, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, suspendió un viaje a la república centroasiática de Kazajistán. El ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoglu, también anuló su prevista visita a Serbia. Ambos acudieron a una reunión de emergencia con el jefe del Estado, Abdullah Gül, y con el jefe de estado mayor, el general Necdet Ozel. Este último, acompañado de una pléyade de mandos militares, inspeccionó sobre el terreno los puestos atacados y anunció una “lucha sin cuartel contra el terrorismo del PKK”, además de prometer “una venganza terrible” contra el movimiento que dice representar los intereses de los más de 14 millones de kurdos que viven en una Turquía de 74 millones de habitantes.

La escalada de la tensión entre Ankara y los kurdos comenzó al calor de las revueltas árabes a principios de este año, pero se recrudecieron desde junio, a raíz de diversas acciones de la guerrilla kurda que acabaron con la vida de 49 soldados turcos. Erdogan anunció a primeros de agosto un endurecimiento de la estrategia antiterrorista, con despliegue de tropas de élite y refuerzo de la presencia policial y militar en la provincia de Hakkari, fronteriza con Irak y escenario de los últimos ataques.

 A su vez, los kurdos acusaban al gobierno de Erdogan de no haber cumplido sus promesas de mayor autonomía así como de permitir la libre difusión de medios de información en lengua kurda. El único partido kurdo con representación en el Parlamento de Ankara, Paz y Democracia (BDP), se había negado a tomar posesión de sus escaños, aunque había prometido reconsiderar su postura a principios de octubre. Por otra parte, aunque las instituciones oficiales turcas siempre han negado las sospechas de que negociaban en secreto con Abdulá Öcalan, el encarcelado líder del ilegal PKK y condenado a la pena de muerte, conmutada por cadena perpetua, tales conversaciones secretas se habrían suspendido y endurecido el régimen carcelario del prisionero.

El PKK, considerado organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea entre otros, pasó a ejecutar acciones armadas a partir de 1984. Desde entonces, su lucha contra la policía y las fuerzas armadas turcas se ha cobrado más de 45.000 muertos. Ahora las cárceles turcas han vuelto a poblarse de ciudadanos turcos de origen kurdo, entre ellos cinco parlamentarios acusados de mantener relaciones con la guerrilla. Además de la persecución, captura o abatimiento de los presuntos autores de cada atentado, la policía ha intensificado las detenciones en varias provincias del este del país.  

La irresolución de este conflicto presenta el flanco más débil de un Erdogan que quiere erigirse en el mediador imprescindible en Oriente Medio. Ayer mismo autoensalzaba su papel en las negociaciones que condujeron al intercambio del soldado israelí Guilad Shalit por 1.027 prisioneros palestinos, varios de ellos con delitos de sangre y condenados por lo tanto a perpetuidad.

La imagen amable de una Turquía volcada en tender puentes de consenso podría sufrir un importante revés si el endurecimiento de la lucha contra el terrorismo le condujera a traspasar ciertas líneas rojas. Aún están frescas las imágenes de la última década del pasado siglo, cuando la lucha contra el PKK se tradujo en miles de desaparecidos y una inseguridad creciente a causa de los atentados de la guerrilla en plazas y calles de todo tipo de ciudades.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...