edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
05/01/2010
El Banco de España ya puede exhibir su modelo de fusión de cajas

Un aviso de intervención el 28 de diciembre forzó el acuerdo de Tordesillas entre Caja España y Caja Duero

Profesionalizar los consejos, sólo cuestión de tiempo, cinco meses
Los presidentes de Caja Duero y Caja España llegan al Banco de España
Juan José González

Las cajas andaluzas, gallegas, extremeñas y valencianas, ya descansan tranquilas al conocer el modelo de referencia que les envía desde Cibeles el mismo gobernador del Banco de España. La unión a la fuerza, a regañadientes, impuesta en definitiva, desde Madrid es, sin duda, el camino a seguir por el resto de operaciones en marcha que, más que estar pensándolo, pretendían ganar tiempo hasta poder comprobar el pulso del Banco emisor en la suerte de la intervención. En un primer momento, se pensó que la unión a tres bandas de Caja Duero, España y Burgos, sería el modelo ideal; la primera y la segunda, ambas en función de contrapeso de la otra y la tercera oficiando de primus inter pares. No pudo ser porque la de Burgos aplicó el sentido común en una jugada en la que, probablemente, llevaba todas las de perder. Burgos prefiere esperar y jugar otras bazas, como por ejemplo, convertirse en sucursal preferente de Caja Madrid, para lo que habrá que esperar un par de meses.

Esta era, la de Duero y España, la operación señalada por Gobierno y Banco de España para ‘presumir’ y exhibir en público como historia de éxito; la unión de cajas con un modelo de negocio similar, en un territorio o base de negocio sin explotar y que cuenta con un equipo de Gobierno del Partido Popular, demostrando así que, incluso, a pesar de lo último, la operación es posible. Y lo ha sido. El Banco de España puede estar hoy satisfecho tras haber cubierto la primera etapa de la operación que ha seguido en los últimos doscientos días y noches muy de cerca, que no es otra que la de mostrar la pauta, el modelo, el camino o la guía de urgencia para otros navegantes que, a día de hoy, y según la vicepresidenta económica Elena Salgado “no están haciendo los deberes”. Según ha trascendido de una fuente de la negociación, “la solución dada a la división de los equipos gestores entre Salamanca y León, es salomónica –nunca mejor dicho- y no agrada al banco central”. En fin, asperezas o imperfecciones que el tiempo –y la práctica- acabará corrigiendo.

La segunda etapa que debe cubrir el supervisor se centra en el cambio del principal órgano gestor de la fusionada, el consejo de administración, porque “la base y condición para iniciar el saneamiento de cualquier institución de ahorro, pasa ahora mismo por la profesionalización del consejo”, frase textual que figura en un documento de fusión entre cajas de ahorros sobre la que ahora mismo se sigue trabajando. Etapa que en el caso de la CCM y ahora en Caja Duero-España, se adelantará por imposición de todas las partes implicadas.

Ni sangre ni sudor ni lágrimas. Al final la amenaza de intervención del Banco de España se ha impuesto a personalismos y localismos en un escenario político adverso, incluso, con registros puntuales de hostilidad a lo largo de los siete meses de vida de este proceso, y ha podido con todo y con todos. La historia parece ser en ocasiones caprichosa y en esta ocasión ha querido que fuera Tordesillas el escenario donde se firmara el acuerdo de unión entre estas dos cajas castellanas (que bien podrían haber sido tres sin el desmarque de la de Burgos). Capricho por haber sido la villa castellana el lugar elegido para otro tratado en el que España y Portugal se repartían sus derechos de navegación y conquista del Atlántico. Algo, o más bien bastante, ha habido de reparto de derechos, poderes, consejo, funciones y, al fin y al cabo, dineros, en este segundo tratado de infinita menor trascendencia que aquel de 1494.

Sin embargo, para otros, el espectáculo brindado por los presidentes de Caja Duero, Julio Fermoso, y de Caja España, Santos Llamas, se encuentra, más bien, muy cerca de ese espectáculo taurino que tiene en el Toro de la Vega el lado más salvaje de Tordesillas. Porque en este lance financiero local, en una Comunidad Autónoma gobernada por el Partido Popular, los dos caballeros se jugaban prestigio, hidalguía y futuro, teniendo en cuenta que Julio Fermoso dejará la presidencia de la caja salmantina el primero de abril. En el fondo, los dos presidentes se jugaban una intervención del Banco de España, una situación de elevada factura personal (política) y profesional, que acaba con cualquier gestor público o privado.

En algunos medios se apunta a que la presión del presidente de la Comunidad castellana, Juan Vicente Herrera, también se ha dejado sentir en el último tramo de la negociación, apelando al sentido común de los gestores para resolver el futuro de las cajas. Se quería evitar por todos los medios, el espectáculo bufo de la CCM, con la salida de su presidente y del consejo bajo una atmósfera de incompetencia financiera que sembró de dudas su gestión en la entidad financiera, una situación que, en definitiva, hubiera supuesto para Fermoso y Llamas el mismo triste final que corre cada año el Toro de la Vega. Pero que Castilla-León haya evitado dar un espectáculo con sus cajas, no impedirá que otras comunidades aporten su particular alanceamiento del astado a la fiesta local.

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