edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
18/11/2014

Un límite al riesgo soberano impuesto por el BCE supondría una movilización de carteras de 1,1 billones

La presidenta del MUS ha desarrollado una larga campaña para limitar la exposición de la banca
Carlos Schwartz

Danièle Nouy, designada a final de 2013 presidenta del Mecanismo Único de Supervisión Bancaria en la zona del euro, ha sido y es una firme defensora de la limitación de la exposición de los bancos al riesgo soberano. En sus épocas al frente del sistema francés de supervisión manifestó reiteradamente que el riesgo soberano no es neutral para los bancos. Hasta ahora el Banco Central Europeo (BCE) no ha incorporado la consideración del riesgo soberano como un elemento que deba ser limitado y se ha concentrado en controlarlo cuantitativamente.  Los resultados de las pruebas de esfuerzo de la banca de la zona del euro, basadas en los datos de balance a diciembre de 2013, han puesto de manifiesto que la exposición directa al riesgo soberano en los países de la zona del euro ascendía a 1,7 billones de euros, y que ese riesgo estaba concentrado en deuda pública del país de origen de la entidad.

De acuerdo con fuentes próximas al BCE no existen planes específicos para regular esta exposición. No obstante de acuerdo con fuentes de medios financieros consultadas “está dentro de la órbita de lo posible que en algún momento se avance en ese sentido”. Esas fuentes opinan que la designación de Nouy, cuya posición es bien conocida por el banco central, indica cuando menos que esa no es una idea que genere horror vacui a los diseñadores de la densa maraña de regulación en torno a la banca. En todo caso sería cuestión de incorporarla.

La última vez que Nouy mencionó de forma pública su preocupación por la exposición al riesgo soberano de la banca fue a finales de agosto este año al afirmar que “Ni siquiera la deuda soberana está libre de riesgo. Así que habría que sacar las debidas conclusiones de esto en la regulación europea, a mi criterio lo más pronto posible...en mi opinión se debería además establecer un criterio para las grandes exposiciones, en el sentido de que ningún banco debería invertir sólo en un bono soberano específico, en general de su propio país”. En anteriores declaraciones no obstante apuntó que esa transición hacia una limitación de la inversión en deuda soberana no se podría hacer en el medio de una crisis. Fitch Ratings ha hecho una valoración de lo que supondría extender a la deuda soberana el criterio adoptado por Basilea III respecto de las grandes exposiciones de los bancos limitándolas a un 25% de sus recursos propios totales. El estudio considera que la adopción de ese límite podría ser congruente con la regulación bancaria internacional. En los hechos el punto ciego del BCE respecto del riesgo soberano de los bancos de la zona constituye un vacío regulador en la Unión Europea (UE) respecto de otras regulaciones bancarias.

De acuerdo con esta valoración de aplicarse el límite del 25% los bancos de la zona del euro deberían movilizar 1,1 billones de euros en deuda soberana de su cartera de deuda pública en su mayor parte de su país de origen. Si el límite fuese del 50% del capital total la cifra caería a 800.000 millones de euros. El resultado de la adecuación a un nuevo equilibrio que obligue a los bancos a un límite cuantitativo para un mismo activo soberano puede suceder de diversas formas. Una es la simple reducción de la exposición. Otra modificando la composición de la cartera. Si los bancos enfrentaran un límite regulatorio apelando solo a una transformación de la deuda en cartera  los flujos cruzados dentro de la zona del euro pueden quedar en equilibrio. Pero para ello los bancos deberían aceptar por ejemplo una pérdida de rentabilidad.

En el caso de los bancos del sur de Europa, es decir España, Italia, Grecia y Portugal, podrían remodelar sus carteras de deuda soberana tomando deuda menos rentable de otros países pero ello podría suponer una caída de la rentabilidad de 50 puntos básicos de acuerdo con Fitch Ratings. La pérdida de rentabilidad se traduciría en la cuenta de resultados por una reducción del beneficio operativo del 4,2% en los cuatro países. En el caso de España adaptarse a una limitación del 25% supondría movilizar una cartera equivalente al 20% de la deuda estatal bruta total. En los casos de Alemania, Bélgica, Holanda, Italia representaría un 10% de ese total. Al cierre de balances de 2013 los bancos de la zona del euro tenían una exposición del 60% de su riesgo soberano en deuda de su propio país. En el caso de los bancos españoles e italianos se registraba una desviación mayor hacia la deuda soberana propia ya que en términos estadísticos la mediana de la exposición al riesgo soberano doméstico era de cerca del 100%. La posibilidad de utilizar La deuda soberana en las operaciones de financiación a largo plazo del BCE han tenido su peso en esta política de los bancos, de acuerdo con fuentes de medios financieros.

El Acuerdo de Basilea hace concesiones sensibles al riesgo soberano considerando a la exposición a la moneda local y a la deuda con calificación de AAA hasta AA- como cero en materia de cobertura de capital. También se considera de forma más benigna la exposición a riesgos soberanos externos. Este criterio ha suscitado críticas, en especial que distorsiona los incentivos. El criterio ha sido criticado recientemente por la vicepresidente del Bundesbank, Claudia Buch, quien ha afirmado que se debe poner fin en el medio plazo al trato preferente que recibe la exposición soberana. Danièle Nouy también ha señalado que en su criterio ese riesgo debe tener una ponderación distinta de cero.

En mayo pasado el mayor banco belga, Grupo KBC, anunció que dejaba de contabilizar su exposición al riesgo soberano como neutral y que comenzaba a aplicarle una ponderación de riesgo distinta de cero. El mecanismo de ponderación que aplicó aumento en 4.400 millones de euros sus activos en riesgo. El banco informó que hacía esta nueva valoración a solicitud del banco central belga, que forma parte del Eurosistema.

También identificó su cartera de bonos húngaros como el motivo central para este ajuste de riesgos. Pero en cualquier caso, la decisión pone de relieve que la posibilidad de que esta tendencia prospere en el futuro no es necesariamente del orden de la fantasía.

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