edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
28/03/2012
Tercera revisión de beneficios

Una nueva suspensión de la cotización de la australiana Leighton puede suponer más problemas para ACS

Carlos Schwartz

La constructora y minera Leighton Holdings de Australia, filial de ACS a través de la alemana Hochtief, suspendió este martes su cotización en el mercado de valores ASX a petición propia mientras estudiaba anunciar una nueva modificación a su expectativa de beneficios. De acuerdo con fuentes en Sydney, la constructora puede anunciar una nueva reducción de ingresos en sus obras del túnel del aeropuerto de Brisbane. Las previsiones técnicas en esta obra ya han provocado pérdidas de más de 400 millones de dólares australianos en 2011 junto con los reveses en una planta desalinizadora en la ciudad de Victoria, también en Australia. Pero los analistas locales estimaban posible que Leighton en la revisión de sus previsiones para el trimestre que se cierra este mes añada otras incidencias a las pérdidas de las obras del aeropuerto que ya han costado 1.000 millones de dólares.

Esta es la tercera revisión de beneficios provocada por el agujero del túnel. La constructora que ha cambiado tres consejeros delegados en tres años sufre sus mayores pérdidas a causa de imprevistos técnicos como la calidad del suelo o la tecnología de la desalinizadora. Ayer la suspensión de la cotización de Leighton afectó al precio de las acciones de ACS y de Hochtief. Acs es el accionista mayoritario de Hochtief y este a su turno tiene el 54% de Leighton.

La solicitud de suspensión de la cotización en vísperas del cierre contable del trimestre es un manifiesto cambio de política de la sociedad que ha sido sancionada este mes con una multa de 300.000 dólares australianos este mes por no haber informado al mercado durante casi un un mes de las pérdidas que ocasionarían a la empresa en 2011 los problemas en las obras del aeropuerto, en Victoria y en el Oriente Próximo .

Para evitar un nuevo conflicto con el regulador Leighton esta vez solicitó una suspensión de cotización antes de hacer sus anuncios mañana. Pero la prevención de la empresa no va sólo por el temor a nuevas advertencias del regulador local, ASIC, sino además por la existencia de una acción colectiva por parte de los accionistas minoritarios de la empresa por valor de 400 millones de dólares fundada en la falta de información sobre las pérdidas de la empresa. La acción colectiva presentada por el despacho de Maurice Blackburn de Sydney está financiada por un fondo dedicado a hacer de esta vía judeicial una fuente de ingresos, Litigation Funding Partners de Singapur. Los accionistas que adquirieron acciones de Leighton entre el dos de noviembre de 2010 y el 11 de abril de 2011 pueden unirse gratuitamente a la demanda. En caso de ganar el fondo paga a los letrados, se embolsa una parte y el resto lo distribuye entre los accionistas afectados. La legislación australiana exige de las empresas cotizadas información continuada sobre la evolución de sus negocios. El despacho de Blackburn afirma que Leighton estaba al tanto de sus problemas en las obras de Brisbane desde al menos 2009.

De acuerdo con las fuentes consultadas en Sydney, accionistas minoritarios pero relevantes de la empresa, se han unido a la causa judicial. Leighton defendió con vigor en el pasado la transparencia de su gestión, pero la multa del regulador ASIC ha supuesto un duro golpe que refuerza a los litigantes. Por añadidura, ASIC ha reunido una colosal masa de información interna de la empresa que queda de hecho a disposición de la causa judicial y puede beneficiar a la acción judicial colectiva de los accionistas. En el caso de las obras del aeropuerto, túnel incluido, el resultasdo final del ajuste de presupuesto es difícil de prever.

El principal accionista de la obra pública es el grupo de inversión en infraestructuras McQuarie con un 49% quien en un par de ampliaciones de capital por los traspiés en el desarrollo del proyecto eliminó a muchos minoritarios. Sin embargo, Leighton tiene un compromiso de aportar al proyecto una vez terminado 200 millones de dólares. La empresa ya ha anunciado que su participación de 200 millones se verá reducida a sólo 64 millones con los ajustes hasta ahora anunciados. El primer anuncio de reducción de ingresos previstos por estas obras fue en 2010, cuando la empresa dijo que las pérdidas serían enjugadas con los ingresos por la venta de sus operaciones en la India. Hasta ahora Leighton ha afirmado que cumplirá con el plazo de entrega el 30 de junio. De no hacerlo se expone a dura penalización por parte del consorcio propietario denominado BrisConnections.

Mientras, la investigación de la Policía Federal de Australia por el pago de comisiones ilegales en Irak, en la que la empresa se autoinculpó para evitar una denuncia inminente puede acarrear mayores dolores de cabeza a Leighton. Los problemas vinculados a falta de ética no sólo afectan a presuntos pagos para la obtención de contratos en Irak, también existen algunos antecedentes en Asia. La lluvia de complicaciones parece haber embrujado a la empresa en la cual el presidente de ACS, Florentino Pérez, tenía un buen aliado, el ex consejero Wal King, visitante frecuente de Madrid. Desde su abandono del cargo le han sucedido otros dos consejeros delegados en un breve lapso de tiempo debido a los traspiés de la empresa.

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