edición: 2611 , Viernes, 7 diciembre 2018
28/02/2011
Gestiones presidenciales y modelo de internacionalización

Una oportuna gira de Zapatero con construcción y energía en la maleta

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno
Carlos Schwartz

La visita del presidente de Gobierno a Quatar, Emiratos Árabes Unidos y Túnez es una mezcla de aspiraciones económicas y pretensiones políticas que suponen un difícil equilibrio. Pero en cualquier caso pone de relieve la voluntad de la presidencia de reforzar las ambiciones de las grandes empresas españolas que están peleando codo con codo con las de otras nacionalidades y entre sí por los contratos vinculados a los planes de obras públicas e infraestructuras en Qatar, donde se desarrollará el mundial de fútbol en 2022 de un lado, y las perspectivas de incremento del gasto público destinado a infraestructuras en los Emiratos Árabes Unidos como forma de limitar las reacción de la sociedad a las diferencias sociales y las limitaciones políticas. Otro aspecto de la visita tiene como telón de fondo la potencial crisis argelina y el papel de ese país como proveedor de gas a España, sumadas a las vicisitudes de Libia que es el octavo exportador de gas a España. Qatar es el segundo proveedor de gas de España, y podría suplir una reducción de las exportaciones de Libia, e incluso de Argelia.

Entretanto, una de las áreas geográficas de expansión de negocios de las empresas españolas de infraestructuras ha sido precisamente los países del Magreb y de Oriente Próximo, región cuyas conmociones políticas han puesto en jaque muchos de los esfuerzos realizados por el sector. La actividad de internacionalización de estas empresas hace a su supervivencia en un entorno nacional que sigue siendo sumamente adverso. De un lado, por la ausencia de demanda interna y un lento proceso de ajuste de precios de la propiedad inmobiliaria, y del otro por la caída de la inversión pública que ha postergado planes de infraestructuras. Muchas de las dádivas a filiales de estas grandes empresas en el sector de las concesionarias de autopistas, como el cúmulo de carreteras radiales de peajes, han acabado siendo un fiasco por el precio del suelo y han demostrado su incapacidad de generar beneficios en las presentes circunstancias, y quien sabe si al margen de esas circunstancias tienen sentido económico más allá de sus inciertos ingresos para las constructoras.

Este año los subsidios a las empresas concesionarias por este capítulo será del orden de los 335 millones de euros, aunque habrá que ver en cuanto acaban las cifras, en la medida que según la patronal del sector la vajilla no se salva con menos de 600 millones de euros para este año. Este proceso es un claro reflejo de que el cambio de modelo productivo en España sigue siendo una ficción. La clave del viaje presidencial es echarle un cable a un grupo de empresas cuya internacionalización no generará empleo y buscar alternativas energéticas. En caso de éxito, la gestión producirá ingresos en la balanza por cuenta corriente como repatriación de utilidades, formando parte de una balanza de invisibles. La posible firma de un tratado de doble imposición en estos países pone de relieve cuál es el objetivo del viaje. Las evoluciones presidenciales en torno a Panamá, cuando se abrieron los concursos para las obras de mejoramiento del canal, tuvieron también como preámbulo la firma de un tratado fiscal con el país de marras en un proceso que acabó finalmente en la adjudicación del principal concurso a un grupo de empresas con la presencia de Sacyr.

Mientras tanto, el comportamiento de la balanza comercial de España durante 2010 ha puesto de relieve que son los sectores de mayor valor añadido los que más han incrementado sus exportaciones. Los bienes de capital y los bienes intermedios fueron las estrellas de la recuperación de las exportaciones, aunque estas quedaran todavía bastante por debajo del pico exportador de 2003, pero muy cerca del nivel de 2008. Esto es un indicador de que el modelo que España debería desarrollar es el de internacionalización de la empresa española desde el punto de vista de la producción, reteniendo dentro del país los segmentos de mayor valor añadido de esa producción como la innovación tecnológica y el desarrollo. La constatación de los estudios sobre este modelo de desarrollo distinto del de la deslocalización, es que genera una tasa de empleo local del 20%, es decir que de cada 100 empleos creados en el exterior, se generan 20 dentro del país. El otro aspecto clave de la internacionalización es el desarrollo de proyectos integrados. Es decir aquellos en los que una industria de alto desarrollo tecnológico se alía con industrias auxiliares locales en un tercer país para desarrollar proyectos industriales de infraestructuras en su área de influencia.

No parece que sea este el modelo al que se orientan los esfuerzos oficiales. Las empresas españolas más exitosas en su proceso de internacionalización han seguido el modelo antes señalado, y su experiencia está determinando los esfuerzos cada vez más numerosos de otras por seguir ese camino. Este proceso acabará generando una cultura de la internacionalización en la que España lleva un fuerte retraso. La posibilidad del desarrollo de centrales de compra para pequeñas y medianas empresas españolas en países de bajos costes, como China o Viet Nam, centralizado por empresas de consultoría que tiene el know how de las adquisición de materias primas y componentes industriales en estos países podría revolucionar los costes de las pequeña y medianas empresas industriales en España. Algo similar debería ocurrir con la instalación de plantas industriales en los países emergentes con procedimientos similares de consultoría por parte de las empresas que ya tienen una tradición y una experiencia en estos procedimientos. En un momento en el que las cámaras de comercio parecen haber perdido el norte y hacen además frente a una fuerte reducción de ingresos por la reforma de las cuotas obligatorias, la posibilidad de agrupar este tipo de consultoría para las empresas en cada región de España supondría una fórmula de renovación de los criterios de internacionalización de la empresa en España.

Este modelo dista mucho de ser el que el gobierno impulsa, y no parece que este último tenga mucha idea de como favorecer ese proceso por parte de las empresas a las que les va la vida en los procesos de expansión internacional. No es menos cierto entretanto que el encarecimiento de las materias primas, entre ellas las energéticas, la inflación agregada, el recalentamiento de algunas economías emergentes como la China, el estallido de las tensiones sociales y políticas en amplias regiones del mundo, están ejerciendo una presión negativa sobre los procesos de recuperación de las empresas. La aparición de tensiones inflacionistas en Europa puede determinar a no muy largo plazo que el Banco Central Europeo incremente los tipos de interés lo cual puede cegar la hierba debajo de lo pies de ese proceso de mejora que ha sido particularmente firme en Alemania y Francia, dos de los principales mercados de las exportaciones españolas en 2010. El 67,7% de las exportaciones españolas han ido a países de la Unión Europea, y de estas un 55,6% a la zona euro. Para que las exportaciones españolas puedan sortear un previsible deterioro de la capacidad de importación de Europa en un contexto de tipos de interés al alza, algunos de los elementos reseñados pueden ser de vital importancia.

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