edición: 2892 , Martes, 28 enero 2020
18/09/2012
La búsqueda por la constructora de una salida a su endeudamiento se puede topar con Vinci
Florentino Pérez, presidente de ACS

Una posible estrategia de venta de ACS a Hochtief puede frustrarse por un competidor francés

Carlos Schwartz

Leighton, la filial australiana de Hochtief subía más de un 8% en la bolsa de Sydney tras difundirse las declaraciones del consejero delegado de Vinci, Xavier Huillard, en las que afirmó que estaba interesado en ciertas actividades de ACS o Hochtief. Las declaraciones no pasaron el umbral de un presunto interés pero han sido suficientes para desatar una cadena de especulaciones. Fuentes del sector financiero en Sydney consideraron desde que ACS adquirió Hochtief que una forma de bajar la deuda por parte de la constructora española era la venta de Leighton a un grupo de inversores locales. Sin embargo, una operación de esta naturaleza es sumamente compleja por que la australiana “cuelga” de la filial alemana de ACS.

Mientras, las reiteradas versiones en España según las cuales ACS pretende una fusión con Hochtief para pasar luego a vender activos que permitan la reducción de la deuda de más de 9.000 millones de la constructora presidida por Florentino Pérez, se han transformado durante la pasada semana. Estamos ante una “maniobra envolvente para lograr que ACS sea adquirida por Hochtief a un precio a determinar (promedio de valor en libros con valor en bolsa) menos la deuda de las acciones de la constructora alemana en la cartera de la española, de acuerdo con una fuente financiera. La condición de esta operación es que Hochtief logre colocar sus acciones en manos de ACS a diversos inversores. Una operación de cuño alemán podría tener el valor añadido de un paquete de acciones de Iberdrola, aunque desde luego reducido por las contingencias de público conocimiento, del que bien podría ser destinataria una empresa generadora de electricidad alemana.

Pero la aparición en el escenario de la francesa Vinci -uno de los conglomerados de construcción, servicios y concesiones más grandes del mundo- agrega un poco de adrenalina a la estrategia de salida del corsé de la deuda emprendida por ACS a fuerza de liquidar activos. Si el gambito constructora más eléctrica a la alemana es sugerente, que duda cabe de que puede haber una jugada simétrica del lado francés.

El ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, intentó en el 2008 conseguir un salvoconducto español para Électricité de France (EDF). En cualquier caso, la sombra del interés francés también puede encajar en otras variantes a la situación poco airosa de ACS cuyos primeros espadas han venido liquidando sus acciones en la empresa de sus amores. Uno de los hombres clave del equipo de Pérez, Ángel García Altozano, ha vendido entre el 5 y el 7 de septiembre 77.340 títulos de ACS en poco menos de 1,2 millones de euros, de acuerdo a lo que ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Su nombre se suma así al de una larga lista, entre ellos Pedro López Giménez, otro hombre clave en el equipo de la empresa. Eso si, López Giménez ha cobrado el dividendo de julio en acciones con lo cual ha recuperado un 20% de lo que vendió a buen precio antes.

Lo interesante de este panorama fluido es que pone de relieve que la debilidad de la economía española, su pulso ya casi imperceptible, estás alentando el apetito de los vecinos que ven la oportunidad de adquirir activos que son complementarios a sus objetivos estratégicos con un significativo descuento. Pero además con la casi certeza de que el Gobierno de nuestro país no está en condiciones de defender los intereses estratégicos de su propio empresariado porque el futuro de España depende en cierta medida de la buena voluntad de los vecinos más poderosos.
   Es en los periodos de más aguda crisis cuando la lucha por el control de los activos y los mercados entre las empresas más poderosas se dirime. Si Alemania dicta las normas, las empresas germanas quieren llevarse su parte del botín. Los grandes conglomerados franceses no se van a quedar de brazos cruzados. En función de esta realidad es interesante observar la cotización de las acciones de ACS. El precio de las acciones de la constructora tuvo una fuerte caída a lo largo de los primeros siete meses de este año con su punto más bajo en julio. De entonces ahora se ha recuperado más de lo que su maltrecho balance justificaría. Lo cual parece indicar a que apuestan los jugadores.

Leighton ha sido considerada la joya de Hochtief, en cuyo capital la empresa alemana tiene una participación del 51%. Hochtief entró en Leighton para ayudarla a salir de un atolladero financiero, y a su turno la australiana se convirtió en una bomba de dinero para Hochtief. A ACS la compañía australiana le ha jugado una mala pasada porque los reveses en al menos dos proyectos y una investigación sobre posibles sobornos en Asia y el Medio Oriente se reflejaron en pérdidas operativas imprevistas y profit warnings desalentadores a finales de 2010 y en 2011.

Dicho lo cual es bueno recordar que Florentino Pérez tiene una relación privilegiada con el ex consejero delegado de Leighton Wal King, y que este a su turno fue obligado a abandonar su cargo por los ejecutivos de Hochtief. Que duda cabe de que el ex ejecutivo opera en la sombra. La semana pasada ACS colocó a uno de sus altos ejecutivos, José Antonio López-Monis, como consejero en Al Habtoor Leighton. La empresa es una filial de la australiana en Medio Oriente, con serios problemas financieros cuya venta se viene gestando desde mayo pasado. La implantación del ejecutivo español en esa empresa parece más bien obedecer al interés por controlar de cerca ese proceso de venta anunciado en la junta de accionistas de Leighton este año.

Mientras tanto la empresa australiana logró esta semana salvar el escollo de la planta desaladora de Victoria en la cual se encontró con serios problemas técnicos que le impidieron acabar con las obras en fecha. La desaladora estará trabajando a pleno rendimiento a finales de año. Por otra parte logró abrir este verano la carretera de acceso al aeropuerto de Brisbane, que fue también motivo de pérdidas severas en 2011. Es decir, todo apunta a que Leighton recuperará su pulso y volverá a aportar beneficios a sus propietarios. Motivo demás para que se despierte el apetito de los competidores.

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