edición: 3070 , Martes, 20 octubre 2020
07/09/2020

Una fuerte corrección del Nasdaq castiga a las tecnológicas y desnuda la volatilidad de Tesla y Apple

Los analistas consideran al auge de las tecnológicas en el mercado estadounidense fruto de especulación
Carlos Schwartz
Finalmente la increíble escalada en el precio de las acciones del sector de las tecnológicas que cotizan en el Nasdaq sufrió una corrección al filo del fin de semana. El pasado viernes por su parte Standard & Poors no incluyó a Tesla en el índice S&P 500. Esto a pesar de que la empresa logró obtener beneficio durante cuatro trimestres consecutivos por primera vez en su historia. El revés para la empresa contribuyó en parte a que la acción siguiera cayendo tras la corrección del jueves. Pero por primera vez desde que el auge de las tecnológicas rompía con todas las previsiones, llevando a Apple por encima de los 2 billones de dólares de capitalización en bolsa, y capitalizaba a Tesla por encima de los 300.000 millones de dólares, se ventilaban algunas claves del empuje. En el mes de agosto con poco volumen en los mercados Tesla sufría una revalorización del 74%, Apple ganaba un 21%, Alphabet un 10% y Amazon un 9%. Una verdadera alegría inversora que se acabó este fin de semana. Sin embargo la intensa actividad en el mercado de derivados, con cifras espectaculares en opciones de compra de títulos del sector acumuladas desde la profunda caída de los mercados con el inicio del efecto de la pandemia de Covid-19, presupone que el mercado mantendrá cierta tensión con una volatilidad muy alta. La cuestión es cómo se gestó esta ola inversora y todos los indicios apuntan a la existencia de una ballena en el mercado, comiendo krill debajo de las aguas.
Ahora ha saltado el nombre de Softbank, un fondo de inversión japonés propietario de Vision Fund, como el principal promotor de las adquisición desmedida de opciones de compra a plazo de acciones del sector tecnológico con cifras de inversión que han puesto nerviosos a los operadores más veteranos de los mercados estadounidenses. “Para comprender lo que esto supone hay que tener una imagen clara del mercado. Cuando hay una avalancha de opciones de compra a plazo sobre un paquete de títulos se produce un efecto de arrastre sobre inversores individuales que siguen al movimiento en la expectativa de que van a comprar a un precio fijo acciones que van al alza y harán una diferencia con el aumento del precio de los títulos sobre el pactado por ellos de forma anticipada”, señala una fuente del mercado.

Esto también ha afectado de lleno a los bancos que intermedian en los mercados de opciones porque las grandes entidades como Goldman Sachs, JPMorganChase, o Morgan Stanley además de operadores grandes como CitadelSsecurities, comienzan a acumular un riesgo desmedido como contrapartes en estas operaciones de derivados y entre sus mecanismos para limitar la exposición al riesgo de la escalada desmedida de los títulos comienzan a comprar los valores más demandados en el mercado con la expectativa de ganar también un pellizco en el proceso. Es decir que los grandes bancos se suman a la ola especulativa para cubrir sus riesgos, pero como tienen un gran poder de fuego suman mucho y a su turno arrastran a más inversores privados. 

La existencia de plataformas electrónicas para particulares que no cobran comisiones, como Robinhood, han contribuido al desarrollo de este cuadro. Ésta entró en el mercado de opciones en 2018, y en 2019 las plataformas electrónicas competidoras bajaron las comisiones para el mercado de opciones. Mientras tanto los fondos de inversión que han hecho fuertes ingresos en los meses previos al verano canalizaron una parte de sus beneficios a las opciones de compra de títulos en el sector tecnológico. La presencia de Softbank, el gran fondo del millonario Masayoshi Son, era un secreto a voces aunque el gestor no haya admitido públicamente su presencia en el mercado a los niveles que los datos de la Securities and Exchange Commission (SEC) y otros proveedores de información sugieren. 

Una de las cosas que más llamó la atención de los operadores del mercado fue que la ratio entre opciones de compra y opciones de venta a plazo de acciones mostraba una distorsión sin precedentes salvo en situaciones fronterizas con una crisis del mercado. De acuerdo con información de Bloomberg la ratio para Apple era la más favorable en 10 años y para Tesla en los últimos cuatro. Pero la semana pasada el precio de las opciones de compra a plazo superaron los límites de riesgo y se dispararon las alarmas. Para entonces los índices de volatilidad ya habían denunciado el riesgo. Estos índices normalmente son bajos cuando hay alzas en el mercado, pero esta vez se dispararon un día antes de que la burbuja estallara.

Desde luego estamos lejos del crack de la burbuja tecnológica a comienzos de la década del 2.000 cuando los  inversores de a pie se arruinaron en Estados Unidos. Pero lo que sí ha ocurrido es que se ha cortado la escalada irreflexiva y se ha abierto un periodo de volatilidad que supone un desenlace incierto para los mercados de valores en Estados Unidos. Al menos hay una explicación para la sobrevaloración sin precedentes de las acciones de algunas empresas que retaban a la lógica de forma asaz arrogante. La corrección de momento ha hecho mella en todos los valores del sector lo que se ha reflejado en el S&P 500 en el que las tecnológicas tienen una ponderación importante. Por su parte el Nasdaq 100 que se había revalorizado un 78% desde los momentos más bajos de la crisis este año recortó sus ganancias desde entonces al 62%, es decir perdió un 16% entre jueves y viernes pasado. A la pregunta de qué puede pasar en el futuro inmediato los operadores coinciden en señalar que el stock de opciones es muy elevado y llevará algún tiempo que el mercado se normalice mientras la volatilidad se mantendrá. 

Pero este es un elemento que tiene un efecto llamada sobre los fondos que aprovechan esa volatilidad y su presencia puede equilibrar al mercado en el corto plazo. La baja rentabilidad de los activos de inversión volverá a empujar a los especuladores a comprar acciones con cada caída de las tecnológicas con lo cual no se puede descartar algún alza. Pero de lo que no cabe la menor duda es que el mercado de opciones va a jugar un papel destacado en la volatilidad de las acciones. Nadie descarta sin embargo que haya una corrección dramática en el futuro si el cuadro económico no mejora y en esa corrección también pueden jugar un papel determinante las opciones, en especial si esta vez las ventas superan a las compras de forma holgada.

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