edición: 2724 , Viernes, 24 mayo 2019
26/06/2018
Estabilidad financiera si la política lo permite

Un Brexit pendiente revive en la antesala del cambio de la política monetaria del BCE

Sin haber acordado todavía las condiciones de salida, bancos y multinacionales ponen en jaque a Londres y Bruselas, a los que amenazan con tomar la iniciativa
Juan José González
Una situación estrambótica es la que puede darse a nada que algunas empresas multinacionales y varios bancos del continente europeo cumplan su advertencia a las autoridades británicas si estas se cierran en banda y proceden a la ruptura de sus negociaciones con Bruselas y abandonan, sin mediar período de transición, la Unión Europea. Al respecto, una primera lectura en clave política es la que parece querer ofrecer, pero sin querer confirmarlo, la Autoridad Bancaria Europea (EBA) que ayer difundía un documento alertando sobre la urgencia de concretar "algo más" los términos del acuerdo final de la salida británica y, al menos, ofrecer una previsión o estimación de tiempos y período de desenganche. No parece que el momento de la publicación del informe haya sido elegido al azar, es decir, que tendría una intencionalidad determinada, y que está bien podría responder a la inmediatez del inicio del cambio de política monetaria que ya anuncia el Banco Central Europeo. El momento parece estar dominado por la indecisión de las partes -Londres y Bruselas- por la desidia de los políticos británicos y de su Gobierno, atrapado entre dos fuegos, además del suyo propio, sin saber qué hacer ni el cómo ni el cuándo proceder al inicio del incierto e indefinido proceso que media -debería mediar- entre el inicio de la transición y el final, la ruptura definitiva. Lo cierto es que a día de hoy, tras dos años del resultado de las urnas, que dio la victoria a la decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea, el proceso de salida, en teoría previsto para finalizar el 29 de marzo de 2019, continua empantanado en el terreno de la falta de definición técnica y la indecisión política. Mientras tanto, disminuye el tráfico comercial entre la isla y el continente, baja la inversión empresarial y las multinacionales hacen las maletas.
De la situación están pendientes más de 3.500 empresas españolas, entre las que se encuentran una docena de gran tamaño que dan ocupación a 45.000 trabajadores (el 60% españoles). En principio, no se registran demandas de cierres ni de reducción de plantillas, lo que no resta para que se haya comenzado a registrar una disminución sustancial del número de operaciones entre Reino Unido y España y, lo que es todavía peor, las opiniones de los empresarios industriales y exportadores se muestren pesimistas hasta el extremo de asegurar que ya hay más de una salida prevista que cuenta con fecha fija de mudanza.

Tampoco debería ser preocupante que en ese período de indefinición e impasse de las autoridades británicas y de la Unión Europea respecto a la salida, se produjeran algunas salidas puntuales, algo que entraría dentro de  la normalidad. Pero lo que no sería común es que los abandonos se llevasen por delante las relaciones comerciales entre ambos países -España y Reino Unido- de empresas que llevan más de cuarenta años de relación. 

Reino Unido representa para España el quinto país al que se dirigen bienes y servicios españoles, el 6,8% del comercio exterior español se vende en la isla mientras que las compras españolas en aquel mercado se sitúan en el 3,9% del total. Estas cifras ocultan la verdadera dimensión de la relación bilateral de negocio, que en los últimos seis años ha crecido en cerca de un 10%. Otro asunto diferente es el que puede afectar al sector bancario y, en especial, el que interesa a las entidades con raíz continental y entre las que se encontrarían entidades bancarias españolas, con Banco Santander y Sabadell como primeros damnificados en esta batalla por la concreción de fechas y plazos de ejecución del Brexit.

A las entidades financieras precisamente está dirigido en principio el documento de la ABE, si bien, se destaca que en el mismo se recogen párrafos concretos y muy claros dirigidos a las autoridades a modo de recomendaciones prácticas y técnicas orientadas a evitar el "corte radical" en algunos servicios financieros que afectarían a clientes particulares y empresas, y que carecerían de un mínimo plan de contingencia, o alternativa. Es por tanto el sector financiero el que por el momento parece plantear mayores incertidumbres y además el que resultaría más afectado en un hipotético -pero probable- caso de ruptura abrupta y radical de las relaciones.

En esta situación, la indefinición de las autoridades británicas, como de las de Bruselas, a la espera de que las primeras tomen la iniciativa, el supervisor bancario europeo lanza una señal de alarma, la primera, para que los bancos aceleren y sean quienes den el primer paso en ofrecer alternativas ante la posible pérdida de contratos y negocios en vigor, evitar problemas jurídicos en las relaciones de negocio. Porque lo que todavía no está claro, y que no depende de la voluntad ni del trabajo de los afectados, son los daños que puedan sufrir las entidades bancarias europeas a las que, además de las británicas, les afectarán los cambios de la política monetaria que ya anuncia el BCE para el próximo año, algunos de los cuales ya exigiría, desde el presente mes, ha modificar cálculos y operativa.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...