edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
09/11/2018
banca 

Unicredit anuncia una fuerte provisión para su filial en Turquía y socava los resultados del trimestre

Ankara logra colocar 1.700 millones en deuda pero la inflación sigue en el 25% despertando incertidumbre
Carlos Schwartz
Unicredit, el gran banco italiano con sede en Milán, dio a conocer sus resultados para el tercer trimestre socavados por una provisión de 846 millones de euros para sus operaciones en Turquía. El Banco Central Europeo (BCE) mantiene desde agosto su atención sobre las cuentas de las tres grandes entidades europeas con fuertes inversiones en esa economía emergente: Unicredit, BBVA y BNP Paribas. La preocupación emerge de la fuerte caída de la lira turca ante el dólar el verano pasado y el alto endeudamiento público y privado en divisas. El temor es que las corporaciones se vean imposibilitadas de atender sus compromisos en divisas y se registre una cadena de impagos sobre los créditos denominados en monedas distintas de la lira. La moneda del país ha recuperado parte del terreno perdido esta semana y cotiza ahora un 30% por debajo de su paridad frente al dólar de hace un año. Pero con una tasa de inflación que excedió del 25% en octubre la preocupación del regulador europeo se mantiene. 
El primer banco italiano también ha hecho una provisión para hacer frente a un inminente acuerdo con la administración estadounidense por infracciones a las sanciones contra Irán en 2012. La consecuencia de las provisiones ha sido un beneficio neto para el tercer trimestre de este año de 29 millones de dólares, menos de lo que gana JPMorgan Chase cada nueve horas. El consenso del mercado era de 907 millones de euros. Mientras tanto la ratio de capital para el Tier1 para el trimestre quedó en el 12,1 comparado con el 12,5% en el trimestre anterior y con una previsión del 12% para 2019. 

Estas métricas sin embargo son engañosas para algunos analistas. La entidad ha comunicado que los créditos improductivos representan el 4,3% de los activos de su cartera lo que representa una reducción de 85 puntos básicos respecto de su situación hace un año. Este resultado coloca al dato en la proximidad, un tanto remota es cierto, del promedio de la banca europea que es del 3,6%. Pero esto es un dato parcial porque en el conjunto del grupo, e incorporando las actividades que no son consideradas centrales a la actividad de la entidad, la ratio de los créditos improductivos salta hasta el 8,3% del total lo que supone 41.000 millones de euros de exposición.

El consejero delegado del banco, Jean-Pierre Mustier, calificó a los “resultados subyacentes” de fuertes para el trimestre “en un ambiente macroeconómico crecientemente complejo”. El beneficio neto operativo del banco en el trimestre fue de 1.800 millones de euros antes de las provisiones, lo que representa un aumento del 21,8% respecto del mismo trimestre del año pasado. Las provisiones para Turquía son por la participación del 40,9% que el banco italiano tiene en la entidad Yapi Kredi y están relacionadas con la crisis de la lira turca. 

Unicredit ha sido objeto de una investigación por el Departamento de Justicia de Estados Unidos desde el 2012 por operaciones con empresas iraníes que podrían haber violado las sanciones contra Irán, lo que puede suponer un acuerdo con la Administración de una magnitud aun desconocida. Mustier además señaló que el banco tiene el objetivo de reforzar su posición de capital a causa de su exposición a la deuda italiana, cuyo diferencial con el bono alemán ha crecido a resultas de la política expansiva del Gobierno respecto del déficit público que lo ha enfrentado con Bruselas.

El ejecutivo anunció un plan de venta de activos como parte de esta estrategia. Los grandes bancos italianos como Intesa San Paolo, Unicredit, Banco BPM, y UBI obtuvieron una buena calificación en la reciente prueba de esfuerzo del BCE. Sin embargo la banca italiana con un 10% sobre los activos totales tiene una mayor concentración de deuda pública en sus carteras de inversión que la media de la banca europea.

La batalla de la Unión Europea con el Gobierno de la coalición entre Cinco Estrellas y la Liga norte sobre el presupuesto ha mellado el interés de los inversores internacionales por Italia, mientras que Bruselas ha reducido las expectativas de crecimiento de la economía italiana para 2019 al 1,5%. Si bien es posible que esta previsión tenga matices políticos, si se cumple, va a pesar sobre los resultados de la banca el año que viene. El aumento de la rentabilidad de la deuda pública va a gravitar sobre el mercado forzando un aumento en el coste de la financiación de la banca.

La incertidumbre sobre la economía turca puede seguir lastrando a los bancos europeos con fuertes inversiones en el país. El BBVA en el anuncio de resultados para el tercer trimestre ha señalado que el entorno económico del país había afectado a sus resultados pero consideraba a su participado allí, el Garanti en el que tiene el 49,85%, una entidad con una capitalización sólida. Sin embargo el consejero delegado de la entidad Carlos Torres señaló que, como política defensiva, la entidad había apelado a las refinanciaciones de su base de clientes. De acuerdo con fuentes del sector financiero las refinanciaciones están dirigidas a aliviar las tensiones de las corporaciones que están fuertemente endeudadas en divisas. 

De acuerdo con datos del Banco de Pagos Internacionales la banca española tiene una posición acreedora en Turquía por importe de 82.300 millones de dólares, la francesa de 38.400 millones y la italiana de 17.000 millones, en una mezcla de divisas no detallada. Sin embargo la exposición de las corporaciones locales a divisas fuertes es muy alta según fuentes de medios financieros. De acuerdo con las estadísticas del BIS los bancos locales, incluidas las sucursales de bancos extranjeros en el país, tiene posiciones acreedoras en dólares por 148.000 millones comparado con 36.000 millones en el 2006. Esta semana el Gobierno logró colocar 1.500 millones de euros en deuda pública con una fuerte demanda que triplicó la oferta. 

Sin embargo el banco central no ha logrado frenar la inflación y en un año preelectoral el Gobierno no tiene ninguna intención de frenar la demanda interna. La crisis monetaria turca no es más que una expresión de los grandes desequilibrios internacionales provocados por una inmensa masa de capital en una permanente búsqueda de mayor rentabilidad. No es previsible que la economía turca mejore, y el desenlace poselectoral puede ser de un intento de ajuste económico duro por parte del Gobierno de Erdogan.

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