edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
02/09/2014
OBSERVATORIO TALENTO RELACIONAL

Unidades estorbo

Julián Gutiérrez Conde

Una Unidad Estorbo es aquella, de entre el conjunto organizativo, que en el desarrollo de su función adopta comportamientos nocivos que distorsionan en fin común o genera confrontación interna, desperdicio o devalúa la imagen global desbaratando el trabajo de los demás y los propósitos colectivos.

Una Unidad Estorbo puede surgir en cualquier organización humana. Por referirme al mundo empresarial existen muchas causas. La ineptitud es una de ellas, aunque no la más frecuente. Es mucho mas usual la lucha de poder y el revanchismo. O a veces la desimplicacion con los objetivos, lo que en ocasiones y viendo los propósitos de algunas empresas, no sólo se hace comprensible sino hasta loable. Las Unidades Estorbo pueden ser colectivas (divisiones o departamentos completos) o individuales. Entre estos últimos los más notorios son los zánganos; esos seres que consideran haber contribuido a la Humanidad ofreciéndola el privilegio de poner su cuerpo en este mundo y ahora los demás, como agradecimiento, tenemos la obligación de hacer alarde de generosidad, hacerles su trabajo y mantener su ociosidad. De entre los mas distinguidos por miserables y contaminantes, la de aquellos directivos sin más rumbo ni aportación que la de “estar” presentes en los foros para hacer notoria su imagen. 

Pero vamos a hablar de algunas Unidades Estorbo Colectivas con algunos ejemplos tipo muy identificables. Por ejemplo la de Servicios Generales cuando dilapida en oro superfluo hacia el estamento superior mientras escatima y discute con fiereza lo imprescindible a quienes además mantienen trabajando instalados en un sótano inhóspito.
¿Y que me dicen de Finanzas, cuando su única visión es la de “manostijeretear” hacia los demás sin respetar los presupuestos autorizados, interfiriendo y cortocircuitando desarrollos y sin otra palabra en su vocabulario que la de reducir gasto, creando desconfianza, desánimo y sin atender a criterios de Eficacia ni Eficiencia?

¿O la de ese Comité de Dirección desprestigiado ante sus colaboradores y más entregado a sus devaneos, protagonismos, juegos de imagen personal y luchas de poder que a entender, apoyar y orientar el trabajo de las personas?

Esa Unidad de Formación cuando actúa con criterios de apariencia en vez de aportación de valor, hace consumir tiempo y esfuerzos de compañeros, a quienes pasa el mensaje de “cualquier cosa vale para vosotros”, mientras mide sus actuaciones en el florido número de “horas-hombre” impartidas en vez de atender a criterios de aportación de valor y maximización de la calidad?

¿O la de Estrategia cuando con ostentoso egocentrismo hace suyas las informaciones, compradas a precio exorbitante al “Mack inVisión Internacional” de turno, y sin contrastar con opiniones propias ni de colaboradores dicta con tozudez el obligatorio e inmediato giro del trasatlántico cual si fuera una mera zodiac de competición hacia un nuevo rumbo mientras ponen cara de sorpresa al hacerles la pregunta de si fuera suyo el negocio tomarían esa orientación?

¿O la de Recursos Humanos cuando, con criterios restrictivos y mediocres confunde productividad con inanición y deja de ser una unidad de apoyo y adquiere protagonismo para fiscalizar, e instalar procesos ineficaces que generan papeleo y tienen como finalidad ocupar “su cuota de Poder”?

¿Y la de Compras, cuando se convierte en el mayor enemigo interno; actúa con permanente desconfianza de los responsables de gestión y pretende acaparar presencia mientras “pacta” reducciones ficticias para conseguir el auto-elogio y alcanzar los valores de obtención de “bonus”?

¿O esa de Red Comercial cuando convierte a las personas que trabajan con proximidad al cliente en meros ejecutores de procesos, desposeyéndolos de toda capacidad de decisión y convirtiéndoles en blanco responsable de todas las actuaciones?

Todas estas, y otras Unidades Estorbo, realizan funciones imprescindibles para la buena marcha de la organización y el negocio. Pero para conseguir su eficacia deberíamos fijarnos más en una Dirección por Criterios que en la actual de Dirección por casuística. Dicho de otro modo. Si se cree en las personas, se cuidan los Principios; si se desconfía de ellas se crean reglas.

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