edición: 2637 , Viernes, 18 enero 2019
26/10/2016
banca 
Bankia y BMN, una venta interesada

Urgencia en Bruselas por recuperar el dinero de los rescates bancarios

En previsión de males mayores -otra crisis bancaria europea- las autoridades tienen prisa por cerrar los flecos pendientes
Juan José González
Aseguran los inspectores del Banco Central Europeo, que no ven progresos en la privatización de los dos bancos rescatados con dinero público -Bankia y Banco Mare Nostrum- y que, por tanto, es urgente que el proceso se complete a la mayor brevedad, y subrayan que con urgencia. La llamada de atención llega en el momento preciso, cuando el Parlamento está a punto de conocer la investidura de un presidente y, por tanto, de un nuevo Gobierno que contará con funciones plenas en su labor ejecutiva. Preciso también porque coincide en plena temporada de presentación de resultados trimestrales, situación que servirá para conocer la opinión del sector sobre la urgencia demandada por los técnicos en el proceso de fusión de las dos entidades. Una interpretación más extensiva del alcance de la presión de los inspectores sobre las autoridades españolas, lleva a concluir que Bruselas tiene un problema con el sector bancario de mayor alcance y que necesita, por tanto, cerrar algunos flecos, uno de ellos, la fusión Bankia-BMN.
En treinta días, Bruselas se ha movido con celeridad y eficacia, y su banco central ha logrado el compromiso de las autoridades germanas para ayudar a su primer banco, Deutsche Bank, en quiebra técnica, a encontrar un socio capitalista (árabe), a conseguir convencer a las autoridades italianas de la necesidad de cerrar la crisis del Monte dei Paschi y, finalmente, presionar a las autoridades españolas de la urgencia de integrar a las dos entidades intervenidas por el Estado, Bankia y BMN. Los técnicos han podido comprobar sobre el terreno que el horizonte político ya parece despejado en forma suficiente como para lanzar su exigencia de concluir o acelerar el proceso de privatización, como también han sido testigos de la mejoría de las cuentas de las entidades, en especial, las del grupo Bankia, ya en plena fase de generación de recursos, de beneficios (de rentabilidad sostenida) y que, por tanto, se puede comenzar a pensar en fijar un calendario para la privatización.

La mejora de las cuentas del Bankia, sin embargo, no parece alcanzar las cifras necesarias para cubrir, ni siquiera, la mitad del rescate, los 22.000 millones de euros que fueron necesarios para estabilizar la entidad. Esta circunstancia sería la que estaría recomendando el aplazamiento de la privatización del grupo y que, en todo caso, no debería retrasar más allá del presente ejercicio la integración de BMN en el grupo Bankia.

En el ministerio de Economía se reconoce que la agenda de reformas estructurales, así como las relativas a otros asuntos como las desinversiones de Sareb o la citada operación de Bankia y BMN, debe ser activada de nuevo por el nuevo Ejecutivo que comenzará su andadura en próximo mes de noviembre. Y reconocen también que a pesar del retraso en las reformas y en la ejecución del calendario comprometido por España con Bruselas, la sensación que perciben sobre la salud de la economía y del sistema financiero, están sirviendo para restar presión sobre los problemas que tiene el Gobierno, en concreto, la deuda pública y el desempleo, tasas anormalmente elevadas para una de las primeras economías de Europa.

Las recomendaciones de los inspectores europeos contrastan con el clima político que transmite el desbloqueo a la investidura (renovada) del presidente del Gobierno. Los efectos prácticos de ese clima han animado a los inversores a apostar, con avances en la Bolsa, por los valores del sector bancario, pues la opinión generalizada apunta a un momento dulce para el sector bancario. Ánimo que reflejan perfectamente las cotizaciones del sector, si bien, hay que alertar sobre el carácter de corto plazo de las sensaciones de mercado, habitualmente ajenas a plazos más largos.

Es probable que esas mismas sensaciones -hoy positivas - no tengan en cuenta que a pesar de que el horizonte (a corto plazo) parece estar despejado con la formación de un nuevo Gobierno, ninguno de los problemas que afectan al negocio bancario están resueltos. Y en este sentido, los datos del trimestre que se conocerán esta semana serán bastante ilustrativos de los problemas pendientes: problemas con el crédito, la morosidad, los márgenes y la reestructuración de la red aún por concluir.

Las prisas de las autoridades por completar el fleco de la reestructuración del sector bancario en España, pasan por la integración de las dos entidades (Bankia y BMN) y culmina con su privatización. Pero la urgencia de Bruselas remite a la necesidad de cerrar el fleco español en previsión de eliminar problemas y al mismo tiempo contar con más recursos que deberá destinar a apagar los próximos fuegos, también en el sector financiero.

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