edición: 2580 , Martes, 23 octubre 2018
02/09/2013

Verizon y Vodafone intentan cerrar la venta de la participación de la británica en el operador estadounidense

La salida del operador británico de VerizonWireless puede dar un vuelco a las consolidaciones en el sector de telecomunicaciones
Carlos Schwartz

Aprovechando un largo fin de semana que incluye hoy lunes en Estados Unidos los consejos de Verizon y Vodafone intentan cerrar los detalles de la venta  por parte de esta última de su 45% en Verizon Wireless. Esta es la principal operadora de móviles estadounidense y la exclusión de Vodafone lleva años madurándose sin que se llegara a un acuerdo. Vodafone como accionista minoritario ya ha anunciado a finales del pasado año que no tiene reparos en dejar Verizon “siempre y cuando el precio ofertado justifique perder una fuente recurrente de ingresos”. Verizon ha sido una verdadera bomba de dinero para Vodafone a cambio de una inversión de 70.000 millones de dólares. Ahora el precio ronda los 150.000 millones de dólares de acuerdo con fuentes próximas a la negociación, que pueden quedar en unos 120.000 millones después de impuestos. De este total de acuerdo con versiones de dichas fuentes este fin de semana al menos 60.000 millones serían en dinero.

Los bancos que estudian el paquete de financiación incluyen a Merril Lynch y Morgan Stanley, y fuentes de medios financieros afirman que una parte de los recursos podrían resultar de una emisión de bonos por parte de Verizon por un total de 20.000 millones de dólares. Las magnitud de la operación la convierte en la más grande la historia de las adquisiciones en el sector de las telecomunicaciones y una de las operaciones corporativas más caras de la historia empresarial. Pero esta misma magnitud ha desatado una batalla sorda en torno al destino de la caja. El Gobierno británico ha seguido con atención el proceso dilatado en el tiempo y confía en algo que no parece estar tan claro. El ministro de Finanzas, George Osborne, el socio liberal del primer ministro conservador David Cameron ha estudiado el impacto de esta lluvia de dinero en el proceso de recuperación económica británico. Confía en que ese dinero se vierta en el torrente interno, y en particular en valores británicos cotizados en la bolsa de Londres especialmente de bancos como Barclays y Lloyds.

Sin embargo, fuentes y analistas del sector de las telecomunicaciones consideran que más allá del pago de un dividendo extraordinario que seguramente aprobará el consejo de Vodafone, la operadora no va a soltar todo el tesoro en acomodar las cuentas de sus accionistas alegremente, abandonando los planes de expansión y consolidación que el operador parece tener en mente. Este año Vodafone dejó claro que aspira a entrar en el sector de las redes fijas de telecomunicaciones con su oferta sobre el operador alemán del sector del cable, Kabel Deutschland. En medios del sector se considera como objetivo de Vodafone en España la operadora de telefonía fija por cable ONO, una empresa cuyas cuentas siguen sin terminar de cuajar y se encuentra en manos de sociedades de capital riesgo estadounidenses -60%- que aspiran a hacer caja. De acuerdo con fuentes del sector, la empresa iniciada en 1998 por Eugenio Galdón, que conserva un 6% de la misma, ya ha mantenido en el pasado contactos con Vodafone. Lo que en cualquier caso parece formar parte de la estrategia de la operadora británica es su entrada en la telefonía fija en el sector del cable y la consolidación en el sector de móviles.

Desde luego es previsible que estos objetivos choquen de manera creciente con los burócratas de Bruselas que aspiran a mantener el cerrojo en las consolidaciones nacionales con el objetivo de conservar la plétora de operadores que existen en los mercados europeos para mantener las tarifas bajas. La estrategia es curiosa porque las tarifas en Estados Unidos son bastante más bajas que en Europa y en ese mercado hay sólo cuatro operadores. Lo cual parece indicar que si no hay fragmentación de mercado basta con pocos operadores para que la competencia sujete los precios.

La responsable de la Agenda Digital, Neelie Kroes, y el Comisario de la Competencia Joaquín Almunia, padecen en el tema de un mercado único para las telecomunicaciones un fracaso sin atenuantes y lo único que han logrado con la plétora de operadores europeos es erosionar los márgenes de los grandes operadores. Esta claro que esta situación no es un fracaso de los operadores sino de la Comisión Europea que se llena la boca con objetivos que luego no es capaz de cumplir. Todo parece indicar que el objetivo de un mercado único y racional de las telecomunicaciones en Europa deberá comenzar por la base, es decir por un acuerdo político de los partícipes que pongan en línea normativas convergentes y condiciones uniformes, algo que está muy lejos de ocurrir.

De lo que no cabe ninguna duda es que de cerrarse la operación entre Verizon y Vodafone el proceso de consolidación en el sector de las telecomunicaciones a escala nacional e internacional se va a acelerar.

Los signos iniciales de este movimiento en Europa se vienen manifestando desde hace dos años, con las entrada de la china Hutchinson Whampoa y de América Móvil. Lo que se cierne ahora es la entrada del gigante estadounidense AT&T quien ya ha manifestado su apetito por activos europeos, incluyendo objetivos españoles a los que aparentemente se les ha impuesto veda. La operación de Telefónica en Alemania con la compra de la filial de KPN, e-Plus forma parte de este proceso que no se podrá detener con medidas artificiales.

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