edición: 2935 , Viernes, 27 marzo 2020
18/03/2009

Vodafone busca su salvavidas británico en Telefónica

Ana Zarzuela

Es uno de los mercados móviles más jugosos del continente, también uno de los más reñidos y de los más dolorosos para Vodafone. Tanto que aún a costa de la ‘infidelidad’ con Vignoles -y al pacto en España a las nuevas redes 3G- le estira la mano abierta César Alierta, la que la ‘cooperación inteligente’ no ha podido abrazar en la fibra española. Ofrece un acuerdo y se encarga de hacerlo saber y vestirlo de vacuna a cuatro manos para enfrentar el refarming de las frecuencias de 2G de O2 y Vodafone.

Será, para empezar, sólo la simbiosis de la integración de las redes de telefonía móvil y las inversiones en el reino Unido, donde Vittorio Colao se ha quedado solo, ninguneado ahora que Orange acaba de solicitar a T-Mobile y a la filial de Hutchison Whampoa autorización para compartir el uso de su red y que la concentración camina a un horizonte en el que los cinco mayores operadores de telefonía móvil del Reino Unido usarán sólo dos redes en el futuro.  Vittorio Colao tantea. Busca, para empezar, que lo que han unido las frecuencias y la batalla común con el regulador Ofcom no lo separe el Canal de la Mancha. El crecimiento de los ingresos por datos en un 25% en el último trimestre y el descenso de la voz en un 3% le mueven a Vodafone la brújula en el mercado británico y le obligan a reconducir su navegación hacia internet en movilidad y los servicios 3G. Y en la ruta, no se resigna a perderle la rueda a Telefónica.

Telefónica y Vodafone son los únicos que tienen en aquel país frecuencias de la banda de 900 megahercios, las mejores -permiten entre otras cosas extender la banda ancha a las zonas rurales, por medio de las redes móviles- las que anhelan con avidez sus rivales y le exigen al regulador poder tocar, aunque sea  a cambio de accesos a 3G. Mira de reojo al regulador: su beneplácito al acuerdo entre T-Mobile y Hutchison's Three, y la luz verde a las redes de infraestructura compartidas -con la condición de que ayuden a impulsar la cobertura de la banda ancha móvil- le despejan el camino a Vodafone. Si el baile de pretendientes no cuaja no será por los recelos de Londres.

La redistribución de frecuencias  2G y las presiones de Ofcom sólo estrechan un territorio en el que ya O2 le gana la mano con 19 millones de clientes. Por eso trata de abrazarse a Telefónica. Los de Alierta cuentan con más clientes, mejores frecuencias y una tendencia creciente en el mercado. Con el iPhone en ristre, 400.000 nuevos usuarios en un año y mayor volumen de facturación, Telefónica le pisa los talones de la capitalización a Vodafone y le dobla el brazo a Colao en su propia casa. Aunque sostiene espadas a dos manos con Vodafone frente a la Ofcom, la regulación y el nuevo reparto de frecuencias móviles promete marcar aún más las distancias: Con menos cuota, en disminución y muy dependiente de ese mercado- británico y de voz- compartir un 14% del espectro del 2G puede dejar fuera de juego a Vodafone en su propia cancha.

La operadora que capitanea Colao sangra por la herida británica, es mucho más que el despido de 500 trabajadores –el 5% de su plantilla- en su ‘casa madre’ y la urgencia de reducir un millón de libras antes de marzo de 2011 lo que le mancha el escritorio a Vittorio Colao. Después de dos 'profit warning', busca que todos los focos miren a un incremento del 14,3% de sus previsiones de ingresos en el último trimestre de 2008. Pero es al propio consejero delegado al que le duelen sus mercados tradicionales y se aferra a la depreciación del 23% de la libra, la única que impulsa sus beneficios en el Viejo Continente. Los menores ingresos por cada equipo y una caída de los volúmenes totales han sido capaces de  nutrir una caída orgánica de los ingresos de un 1%. Sólo India -con dos millones de nuevos clientes al mes- y Alemania han servido de vacuna para su fiebre británica, su epidemia española y la decadencia del salvavidas turco. Con sus mejores expectativas depositadas en la cesta de los ingresos por voz -los más debilitados en el conjunto de Europa-, al albur de los precios a la baja, por la competencia y la reducción de tarifas -erosionada por la desaceleración del crecimiento del ADSL en Gran Bretaña y en el conjunto de Europa, a Vodafone todo se le han vuelto ‘pulgas’ para sus flaquezas.

Ni la venta de 350,000 Blackberry Storms en exclusiva en el último trimestre ha podido impedir que los burladeros de la británica rompan tablas y la dejen, cara  a cara con el toro de la recesión económica, la bajada de consumo y la erosión de sus segmentos tradicionales. Oveja negra de las zozobras de las telecos europeas, la operadora necesita liberarse de su dependencia del mercado de la telefonía celular en Gran Bretaña. Por eso Colao apura los tratamientos, aunque le exijan nuevas alianzas para aplicárselos. Prometió dejar de tirar la lanza en los mercados tradicionales y las operaciones clásicas, pero a la vista de la erosión del oasis emergente, esta vez las recetas pasarán por “darle a los usuarios lo que quieren”, pero por el atajo del recorte de personal y de costes -1.000 millones de libras hasta 2010-  la apuesta por el internet para llevar, la moderación con el dividendo y el impulso a los segmentos de mercado profesionales, en los que ya tiene dos millones de líneas empresariales.

Telefónica se pone cómoda en O2: será, junto a Movistar la segunda de sus únicas marcas, la piel europea por la que le pelea las lanzas a Vodafone y  BT en casa. En Chequia acumula records de beneficios y suma de clientes. En el Reino Unido acaba de presentar unos resultados que -aviso para navegantes- prometen consolidarla como líder local. En el tercer trimestre, su comportamiento fue mejor que el del mercado, sumando 402.000 nuevos clientes gracias al lanzamiento del iPhone de tercera generación de Apple, e incrementó un 8,7% sus ventas. Con más clientes -19,5 millones de líneas en móvil- y más consumo, adelanta por la derecha a Vodafone, cara y cruz de un mercado ya maduro, en el que crece en servicios y global, al mismo ritmo que Colao consolida su sangría. Telefónica tiene mucho que decir en el reajuste de frecuencias del mercado de móviles británico. Su filial O2 es el líder del sector, el primer interesado en mejorar la cobertura de sus servicios con la puesta en marcha del UMTS 900, lo justo como para que Matthew Key proponga a sus competidores alcanzar un acuerdo, antes de que el Gobierno imponga sus decretos y cumpla su ultimátum el 30 de abril. Vittorio Colao le coge el guante y trata ya de hacer de él un paraguas de sinergias bajo el que cobijarse.

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