edición: 3025 , Viernes, 7 agosto 2020
19/06/2020
banca 

Wirecard posterga la publicación de los resultados de 2019 porque faltan 1.900 millones de euros

El auditor EY dice que debe verificar nuevamente unas cuentas de custodia y las acciones se desploman
Carlos Schwartz
La promesa de las fintech alemanas, Wirecard, comunicó a sus accionistas que no puede publicar sus cuentas anuales para el ejercicio 2019. Es la tercera vez que se posterga la publicación de estos resultados por motivos relacionados con una investigación de seis meses llevada adelante por el auditor KPMG. De acuerdo con la escueta nota a los accionistas la empresa señala que el auditor EY le informó que debe proceder a nuevos procedimientos de auditoría sobre una certificación porque los dos bancos que debían notificar la existencia de “fondos en cuentas de custodia afirman que los números de esas cuentas no coinciden”. La nota afirma que “el fiduciario a cargo de las cuentas de custodia está en continuo contacto con Wirecard y los bancos”. Tanto el fiduciario como los bancos fueron designados en 2019, de acuerdo con la empresa, pero omite decir en la nota que esto es así porque el anterior fiduciario se esfumó. “Las respectivas subsidiarias de Wirecard han pagado depósitos de seguridad sustanciales por 1.900 millones de euros en esas cuentas de custodia para garantizar la gestión del riesgo de los comerciantes partícipes. Las cuentas de custodia son gestionadas por dos bancos asiáticos con un alto 'rating'. El fiduciario que está a cargo desde 2019 tiene numerosos mandatos en Asia,” señala la empresa. Es decir, que los bancos en los que se supone que están las cuentas de custodia dicen que las cuentas no existen y a consecuencia de ello faltan 1.900 millones de euros.
El consejero delegado de Wirecard Marcus Braun señala que: “Estamos en contacto con el fiduciario presente en el sitio. Confirmaciones previamente emitidas por los bancos ya no son reconocidas por el auditor. Todas las partes involucradas se esfuerzan por clarificar la cuestión a la brevedad posible. No está claro ahora si se han realizado transacciones fraudulentas en detrimento de Wirecard. Wirecard va a presentar una demanda contra personas desconocidas (SIC)”. Una investigación de seis meses llevada adelante por KPMG el año pasado no logró establecer las operaciones que soportan parte de los beneficios que la empresa se atribuye entre 2016 y 2018. De acuerdo con dicha investigación una parte del beneficio obtenido en las operaciones sospechosas ha ido a parar a las cuentas de custodia a cargo de un fiduciario. KPMG dijo en su auditoría especial publicada en abril que no fue capaz de establecer la existencia de 1.000 millones de euros en dichas cuentas y que el fiduciario a cargo de las mismas cortó su relación con Wirecard cuando se inició la auditoría.

El anuncio de la nueva postergación de las cuentas que se debían haber publicado en marzo, junto con el paradero desconocido de 1.900 millones de euros, precipitaron una caída de las acciones del banco del 70%. La capitalización del mismo pasó de 24.000 millones de euros hace dos años a 5.000 millones esta semana. La esperanza de las fintech alemanas ha dejado en un cono de sombra su supervivencia. La empresa de pagos canaliza operaciones con tarjetas de crédito por decenas de miles de millones de euros y es partícipe de los sistemas de pagos de las redes de Visa y Mastercard. Uno de los accionistas de referencia de la empresa de pagos con licencia bancaria, Deka Investments, ya había solicitado la separación de Marcus Braun de su cargo y del consejo de administración. Ante la situación presente algunos accionistas han redoblado su llamado a una renovación de los mandos y el consejo de la sociedad. Sin embargo, analistas independientes consideran que la situación de la empresa es extrema. Los bancos acreedores pueden reclamar la devolución de lineas de financiación de hasta 2.000 millones de euros si las cuentas anuales no se publican hoy, 19 de junio.

Fuentes con acceso a la documentación interna de la empresa y al tanto de las operaciones de la misma, han filtrado el año pasado datos incriminatorios contra los procedimientos utilizados por Wirecard para inflar sus resultados. En octubre pasado el Financial Times analizó documentación de la cual se deducía que la empresa había inflado de forma ilegítima los beneficios en Dubai y Dublin a través de sociedades interpuestas que al menos en apariencia carecían de una actividad relevante. Los datos sugerían que la empresa había desinformado y desencaminado a su auditor, EY, durante una década. En diciembre el mismo medio señaló que las denominadas cuentas de custodia administradas por fiduciarios eran utilizadas para aumentar las posiciones de efectivo de la sociedad en sus balances. La observación por parte de KPMG de que no había podido verificar la existencia de los saldos que existirían en esas cuentas y que, de acuerdo con sus procedimientos de verificación, habría un descuadre de 1.000 millones de euros, dispararon las alarmas. La observación ahora por EY de que las certificaciones solicitadas a los bancos parecen evidenciar la ausencia de 1.900 millones de euros ha remachado las sospechas sobre la contabilidad de Wirecard.

El banco hace frente a múltiples investigaciones. Sobre sus prácticas contables. Sobre la información a los accionistas. Sobre las operaciones en acciones de la empresa por parte de su consejero delegado Braun. El supervisor de los mercados BaFin dijo esta semana que tendrá en cuenta los últimos acontecimientos en su investigación sobre la potencial manipulación del mercado en el valor de las acciones por parte de Wirecard. Las sospechas sobre la manipulación de la contabilidad de la empresa desataron la especulación a la baja sobre las acciones de la empresa, operaciones en las que los fondos de alto riesgo se cebaron y obtuvieron fuertes beneficios. El año pasado las oficinas de Wirecard en Singapur fueron registradas por la policía y sus ejecutivos debieron declarar por operaciones que sugerían que había entrado dinero en cuentas de capital para reforzar las posiciones financieras locales, que luego salió para hacer lo mismo en otras filiales de la empresa en Asia. Tras el incidente BaFin suspendió los cortos sobre las acciones de Wirecard. Los observadores consideran que las sorpresas sobre las prácticas contables de la empresa no han tocado aun a su fin.

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