edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
24/10/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Yoigo estira todas sus costuras para la paciencia de Telia y hace méritos para el ‘refarming’

Apuesta por más antenas para cubrir un 58% del territorio y ultima acuerdos con las operadoras de cable regionales
Industria está dispuesta a hacerle sitio por primera vez en el concurso de 900 Mhz
Ana Zarzuela

Mira al frente y se cobija en el paraguas aún protector de TeliaSonera. Por primera vez, su matriz la ha retirado del ‘escaparate’ y deja de barajar opciones para su 76,6% en la cuarta operadora móvil. La sueca para los relojes del interés ajeno, pero no deja de retener al mismo tiempo la respiración del 'refarming' por su ‘brazo español’. Sabe que sin frecuencias en los 900 Mhz, después del estirón de sus coberturas y la inversión en equipos para ellas, el escaparate de su participación en Yoigo se empañará tanto como el entusiasmo de Telia en seguir inyectando inversiones en su banda ancha móvil. Yoigo quiere pasar el examen de su matriz y sus accionistas -ACS en cabeza- y acumular méritos para el baile de las frecuencias que el Ministerio de Industria ultima. Saca brillo a sus costuras: unas, las 3.000 estaciones base instaladas que acaba de superar, a una media de 4 nuevas cada día, le permiten anticipar en dos años su compromiso con el Gobierno y buscar ‘papeletas’ en el 'refarming' de la banda de 900 mhz. Las otras, su liderazgo en portabilidad y el 22% de las nuevas líneas móviles, consolidar la calma de su ‘madrina’ sueca y mantener aún alejados de su escaparate a los curiosos como el fondo Dougthy Hanson.

Armada en la guerra de tarifas y una distribución comercial agresiva, arañó un 1,5% del mercado móvil y fue la reina de las portabilidades en siete de los doce últimos meses, hasta  demostrar que hay vida y espacio propio para las low cost españolas. También que eso no es todo: a pesar de cuadruplicar sus ventas, pasea por los números rojos, sólo ha podido reducir pérdidas a la mitad, en parte por su empeño en estirar las costuras de su cobertura. Pero encara la crisis del sector y el descenso del consumo pisando el acelerador de las tiendas y de las antenas para obtener una cobertura con red propia del 58%. Por eso, mientras Ono y Vodafone redujeron sus inversiones en más del 20% y Orange un 15,3%, el cuarto operador de telefonía móvil en España se la juega al todo o nada de la cobertura, ahora que los ingresos por voz caen en la telefonía móvil y que el sector descuenta que el horizonte de precios del mercado se abaratará en un 50% en tres años y dejará en la cuneta de la rentabilidad hasta a un 75% de las OMV y low cost.

En banda ancha móvil Yoigo cree que habrá 9 millones de usuarios en 2014, pero no será hasta esa fecha cuando empiecen a aparecer las ofertas basadas en redes de cuarta generación con 100 megabits de velocidad y la TV en el móvil y los juegos online como arietes de la explosión de la próxima generación.

Johan Andsjö y la dirección de la teleco sólo tienen ojos para los 100.000 nuevos clientes, para el 44% de los usuarios de nueva incorporación y la facturación triplicada desde abril. Pero lo de la rentabilidad es otra historia. A la vista del incremento en sus ‘números rojos’ del 22% en el segundo trimestre del año, le duele aún su perfil low cost, la agresiva campaña para arañar clientes, el coste de la gestión de usuarios postpago y la subvención de los móviles, tanto como la expansión de la red. La vista está puesta en 2014. Y todas sus miradas pasan por el refarming.

Yoigo –con frecuencias en la banda de 2100 mhz- carga con la subvención de los terminales, la expansión de la red y la agresiva campaña para arañar clientes y suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la banda de 900 mhz. Tanto como para exigirle a Miguel Sebastián que abra pronto el baile y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del 'refarming'. Se mira sus galones de cuarta operadora móvil. Quiere al menos 5 Mhz, ése es el horizonte que necesita para satisfacer sus necesidades tecnológicas y poder darles vida a los equipos de su portfolio que ya nacieron vestidos de 900 Mhz. Por la puerta del concurso y no de la subasta.

TODO O NADA AL ‘REFARMING’

Todos los vientos del ‘refarming’ parecían obrar en contra de Johan Andjslo. No va más. Lo ha reconocido el Secretario de Estado Francisco Ros: ni las líneas rojas de Bruselas -seis meses de plazo máximo a cada país según su directiva-, ni el vencimiento en febrero de 12,5Mhz de los 16,5 de Telefónica, dan más margen a la reasignación de frecuencias que Industria ha sostenido bajo la mesa de las operadoras desde hace casi un lustro. La paciencia de Moncloa y su necesidad de liquidez se agotan, la posibilidad de la subasta de 'refarming' está sobre la mesa y Yoigo, con las manos de las ofrendas vacías, ya enseñó sus mejores galones: el acelerador de las antenas -800 más- para obtener una cobertura con red propia que acaba de pasar del 56 al 58% y una red de tiendas Bymóvil que ha llegado en menos de un año a 253 establecimientos y apunta al horizonte de 350 antes de acabar el año. A las tres grandes operadoras móviles el 'refarming' les servirá para desplegar más tecnología UMTS ya, pero Yoigo lo necesita para subirse a la carrera de internet móvil, el único segmento de las telecomunicaciones que continúa creciendo a buen ritmo y que tendrá un desarrollo explosivo en los próximos años.

No podrá competir en igualdad de condiciones si sigue huérfana de la ‘joya de la corona’ de los 900Mhz, la catapulta a mayor cobertura con menos inversión. Lo sabe Industria: vetó el acuerdo entre Orange, Movistar y Vodafone -que dejaba sin acceso a la banda de 900 Mhz a Yoigo- y estudia vetar a Telefónica y Vodafone en el reparto de frecuencias, si prospera el modelo del concurso, para que su músculo financiero no neutralice las opciones del brazo español de Telia Sonera. No sería la primera vez.

En 2005, cuando Industria licitó 10 Mhz en la banda de 900 Mhz, los repartió en tres bloques (de 4, 3 y 3 Mhz respectivamente) y permitió a Telefónica y Vodafone, los dos únicos grupos que entonces tenían ese tipo de frecuencias, adjudicarse un bloque como máximo cada una, mientras ni a Orange -pudo adjudicarse los dos bloques de 3 Mhz- que carecía de estas frecuencias, ni a ningún otro candidato, se les impuso ninguna restricción, y la antigua Amena pudo, por ello, lo que suponen los 6 Mhz de que ahora disponen. El secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Francisco Ros, le hace sitio a la ‘excepción positiva’: ya no descarta que Yoigo -que ya ofrece servicios de UMTS- esté presente en la reasignación de las frecuencias radioeléctricas de telefonía móvil de 900 megahercios (Mhz), aunque no sea con los 5 Mhz que reclama para satisfacer sus necesidades tecnológicas.

La operadora que dirige Andjslo ha rechazado el ‘plato’ del primer acuerdo, ese aliñado por Movistar, Vodafone y Orange, que permitía pasar de un mapa de 16,5+12,5+6 Mhz a otro de 15+10+10 Mhz, a cambio de compensaciones económicas para Yoigo, el plan de extensión de la cobertura 3G al medio rural que sueña el Ministerio de Industria y la autorización al mercado secundario de espectro para poder alquilar a otros las frecuencias por acuerdos privados entre las partes sin adjudicaciones oficiales ni concursos. Pero Andjslo sabe que, sin acuerdo, su suerte está en manos de una subasta o un concurso. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones será la encargada de decidir ahora. Ha abierto el baile de las compensaciones: inversiones o cesión de frecuencias. Y quiere consumarlo, por más que las cuatro grandes operadoras se hayan negado a acudir, cuando y como esperaban Ros y Sebastián, al desfile de sus ‘ofrendas’.

Hasta Yoigo -que con el 'refarming' se juega el todo o nada de las mejores frecuencias de internet móvil- se ha permitido saltarse el ultimátum de la Setsi sin concretar ofertas. No enseñará el brazo de sus inversiones hasta que vea las manos sobre la mesa en la que Industria barajará las frecuencias móviles. Por si acaso, Yoigo estira las costuras de sus alianzas con otros operadoras y hace valer sus inversiones en antenas durante los dos últimos años: si consuma su acuerdo con Telecable, Euskaltel y R para alquilarles su red móvil podrá  desplegar y amortizar más rápidamente su red y reforzar sus infraestructuras en estas zonas. Aún a costa de asestarle el segundo golpe móvil a Vodafone: Desde junio de 2008 la marca de Xfera Móviles utiliza la cobertura de Telefónica en las áreas geográficas que todavía no cubren sus antenas. Ahora, les pelea a las tres cableoperadoras a Vodafone.

A falta de una decisión definitiva sobre el 'refarming' Yoigo ya está preparado para operar en 900Mhz, una banda que permite una mejor cobertura indoor en ciudades, especialmente para datos móviles con alta velocidad, además de precisar de un menor número de torres en zonas rurales para crear cobertura de servicios UMTS y menos impacto medioambiental. Una gran parte de los teléfonos 3G del portfolio de Yoigo ya soportan UMTS 900 Mhz. Pero la operadora respira aún por las heridas del ‘internet para llevar’: aunque el número de líneas activas de transmisión de datos móviles a alta velocidad creció un 82,1%, hasta 1,19 millones de conexiones, Yoigo sólo ha conseguido arañar un 0,6% del total, menos de la cuarta parte de todas las OMV, muy lejos del 46,1% de Vodafone, el 35,1% de Telefónica, o el 15,6% de Orange.

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