edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
14/01/2011
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Yoigo se juega su identidad móvil en el tablero de Industria, en la pugna con Orange y en la carrera low cost de Movistar y Vodafone

No se conforma con la ‘excepción positiva’ en 900 Mhz, ni la cesión de Vodafone y Movistar en 1.800 Mhz
En la banda de 900 Mhz tendrá que pugnar con Orange; lo bate en portabilidad y en rebaja de precios
Yoigo tiene un 3,8% de mercado; su aspiración al 10% en 2015 topa con el avance low cost de Vodafone, Orange y Movistar
Ana Zarzuela

Pone a prueba -la definitiva- la tregua de la confianza de Telia Sonera. Ya hace más de un año que su matriz sueca dejaba de buscar opciones para su 76,6% en la cuarta operadora móvil española. Desde entonces, Yoigo busca reafirmar su perfil, ponerse cómodo en la piel de la más pequeña de las operadoras con red propia, de la mayor de las autoproclamadas ‘low cost’. Superó 2,1 millones de usuarios y ha arañado un 3,8% del mercado -más que todas las OMV juntas-. Pesca en todas las excepciones del mercado: a pesar de sus ‘rojos’ ha sido el brazo que más abonados suma de Telia en toda la UE y redujo sus pérdidas operativas un 40%. Lo justo para  sospechar que eso no es todo, ni para sus resultados -espera salir de rojos este trimestre por primera vez- ni para sus garantías de futuro. Casi todas pasan por los 310 Mhz de frecuencias que Industria repartirá. Y con ellas, por el ‘ahora o nunca’ para el trasplante de su cuarta generación móvil LTE y para el acceso a antenas y dispositivos más baratos. Ya sabe que no tiene garantizados los 5 Mhz en 900 Mhz, los tendrá que disputar con Orange y quizá con el cártel de las cableras y asumir los costes -aún desconocidos- de la puja por 1.800 Mhz, si se liberan. Yoigo comienza a calentar ‘tambores de guerra’: si no hay cambios -advierte- el concurso-subasta acabará en Bruselas. 

Pasea dos veces la vista sobre los últimos semestres. Airea sus logros, para que queden a la vista de Telia Sonera. Ha sido “un buen año”, en palabras de su  Consejero Delegado, Johan Andsjo. Después de 2008 y parte de 2009 en la mesa de ofertas, la operadora sueca, Telia Sonera, la mantiene desde 2010 salvaguardada de ‘pretendientes’ ajenos, pero la cuarta operadora movil española sabe que ese ‘tempo’ aún tiene mucho de moratoria, condicionada y con fecha de caducidad. Y, en esas latitudes, una de sus llaves está ya en las urgencias del dividendo digital (790-862 MHz), en las necesidades de reparto de frecuencias (especialmente las más valiosas, de 900 Mhz) y sobre todo las expectativas de refarming de la banda de 900 Mhz y 1.800 Mhz para poder utilizarlas en banda ancha móvil que le marcan las prisas al Ministerio de Industria y justifican la urgencia del concurso de frecuencias móviles que tanto la CMT, como Bruselas y Redtel le apremian desde hace semestres. Al fin y al cabo, los 310 Mhz en liza no sólo incrementarán un 70% las frecuencias disponibles por las telecos con red propia en menos de siete años, sino que serán los que determinen la geografía de la telefonía celular en las dos próximas décadas y y permitirá a las operadoras actuales podrán elegir cualquier tecnología (UMTS/HSPA o LTE) independientemente de la banda de frecuencias.

Es Yoigo la que más se juega en el proceso, sobre todo en las frecuencias más bajas: No sólo -que también- porque le quedarían a mano, en el mejor de los casos, 5 Mhz de los 900Mhz en concurso restringido, -pero en competencia con Orange y las operadoras de cable- y si no los consigue, no habrá más hasta 2030, salvo la opción de dividendo digital para 2015. Mientras Telefónica posee 16 MHz, Vodafone 12 MHz y Orange 6 MHz en la banda de 900 Mhz, la filial de Telia Sonera es la única que hasta ahora no ha tenido sitio en las mejores frecuencias. No llegó a tiempo en 2000 a la concesión del UMTS por concurso sin compromisos de inversión. Concurrió tarde y por la puerta lateral, sin músculo financiero en 2005, cuando Industria licitó espectro en la banda de 900 MHz en una subasta mixta, de compromisos: ganaba quien más inversiones ofreciera. Consiguió que las operadoras desembolsaran 850 millones y llevaran la cobertura del móvil al 99% de la población. Además, si se imponen ahora las tesis de la vicepresidenta Elena Salgado y prospera la opción de la subasta o el modelo mixto -en lugar del concurso- en el reparto de frecuencias, los precios por las frecuencias pueden dispararse y, con ellos, diluirse el ímpetu inversor en nuevas redes, entre ellas las del LTE de Telia Sonera.

Por eso, Yoigo exigía rapidez en el reparto de frecuencias móviles y la cuarta operadora móvil comienza a barajar su futuro a medida que Industria desvela el nuevo mapa de la banda ancha móvil, con la consulta pública para el concurso de frecuencias de 900 Mhz, el reparto del dividendo digital y el refarming de bandas ya otorgadas. Pero, si los primeros indicios, en las líneas maestras anunciadas por la SETSI el 15 de junio, activaron ya las alertas de Telia Sonera, el modelo presentado ante el CATSI (Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información) el 30 de diciembre ha encendido ya todas las luces rojas en España de la operadora nórdica. Su Consejero Delegado, Johan Andjso, ya ha activado las opciones judiciales que desde la matriz anunciaba hace casi un año, en los primeros estertores del proceso de reparto de frecuencias Kenneth Kalberg, el responsable del negocio de telefonía móvil de la multinacional suecofinlandesa.

Todos sus caminos conducen a la Comisaria de Telecomunicaciones, Neelie Kroes, al de Competencia, Joaquín Almunia e, in extremis, al TUE. Desembocarán en ellos sus reclamaciones si no hay cambios en el modelo de frecuencias y, si, tras su aplicación, quedan fuera del ‘club’ de los 900 Mhz. Lo segundo, dependerá de la capacidad de Yoigo para sostener su apuesta (económica o compensatoria) ante France Telecom y quien se sume a la puja. Lo primero,  se antoja aún más lejano: el Ministerio no parece dispuesto a grandes cambios en el modelo de reparto de frecuencias móviles y dividendo digital, el borrador del Real Decreto del 30 de diciembre es casi idéntico al del 15 de junio. Yoigo prepara ya su artillería legal: considera “que la solución propuesta distorsiona claramente la competencia, incumpliendo la Directiva 2009/114/CE, al ser la única operadora móvil con red que no tiene garantizada disponibilidad de espectro en dicha banda para su utilización en UMTS, a diferencia de sus competidores, que además verían prorrogada su licencia hasta el año 2030”.

LA DISCRIMINACIÓN ‘POSITIVA’, CORTA PARA YOIGO EN 900 Mhz

Yoigo quiere 5 Mhz en 900 Mhz. En banda ancha móvil cree que habrá 9 millones de usuarios en 2014 y en unos dos años cuando empiecen a aparecer las ofertas basadas en redes de cuarta generación con 100 megabits de velocidad y la TV en el móvil y los juegos online como arietes de la explosión de la próxima generación. Yoigo -con frecuencias en la banda de 2100 mhz- se cuela en las redes sociales, suma teléfonos táctiles a su portafolio y en la convergencia 3G, pero suspira por hacerse sitio junto a Movistar, Vodafone y Orange en la franja e 900 Mhz. Tanto como para haberle exigido primero al ministro Miguel Sebastián que ‘abra pronto el baile’ y como para negociar con nuevos proveedores para el día después del 'refarming' y el reparto de frecuencias desde hace meses. A falta de una decisión definitiva, Yoigo ya está hace mucho preparado para operar en 900Mhz, una banda que permite una mejor cobertura indoor en ciudades, especialmente para datos móviles con alta velocidad, además de precisar de un menor número de torres en zonas rurales para crear cobertura de servicios UMTS y menos impacto medioambiental. Una gran parte de los teléfonos 3G del portfolio de Yoigo ya soportan UMTS 900 Mhz.

Miguel Sebastián y el ya ex Secretario de Estado, Francisco Ros, se resistían a priori desde hace meses a la posibilidad de un marco de subasta que dejara fuera a Yoigo -que ya ofrece servicios de UMTS- en la vorágine de un pulso de ofertas económicas -o al menos que no le garantizara algún espacio de acceso directo a la banda de 900 Mhz-, ni siquiera a cambio compensaciones económicas directas, una mejora de sus acuerdos de alquiler de las redes de sus rivales y un derecho a lograr espectro de la banda de 800 Mhz, aunque tuviera que esperar aún tres años. Por eso, la fórmula que barajan contempla una fórmula de ‘excepción positiva’ para las frecuencias más bajas a la que puede aferrarse Yoigo. No será la primera vez. En 2005, cuando Industria licitó 10 Mhz en la banda de 900 Mhz, los repartió en tres bloques (de 4, 3 y 3 Mhz respectivamente) y permitió a Telefónica y Vodafone, los dos únicos grupos que entonces tenían ese tipo de frecuencias, adjudicarse un bloque como máximo cada una, mientras ni a Orange -pudo adjudicarse los dos bloques de 3 Mhz- que carecía de estas frecuencias, ni a ningún otro candidato, se les impuso ninguna restricción, y la antigua Amena pudo, por ello, lo que suponen los 6 Mhz de que ahora disponen.

Para evitar que algún operador acapare más espectro y se desequilibre la competencia, se establece un tope máximo por operador (spectrum cap) que prohíbe que cualquiera posea más de 20 Mhz entre las bandas de 900 y 800 Mhz y 55 MHz en las bandas altas. En la banda de 900 MHz, los operadores que poseen frecuencias tendrán que devolver a la Administración un total de 4,2 MH -Movistar 2,2, y Orange y Vodafone 1 MHz cada una-, por lo que se les concederá una prórroga en su plazo de vigencia de 5 años, hasta 2030.Con esto, más con los 0,8 MHz que posee el Estado, el Ministerio licitará un bloque de 5 MHz a un tercer operador: Vodafone y Movistar no podrán presentarse. Además, Movistar y Vodafone, al ser los únicos que pueden prestar servicios de GSM y UMTS a la vez, ya que tienen más de 10 MHz cada una, deberán ofrecer servicio mayorista a Orange y Yoigo. Hoy, en 900 y 1800 MHz. sólo puede emplearse GSM y en 2,1 GHz UMTS (3G). La llegada del UMTS a la banda 900 va a suponer un cambio espectacular para los usuarios de Internet móvil, sobre todo en el ámbito rural, mejorando considerablemente la cobertura sin necesidad de instalar nuevas antenas. Pero a la vez, será un mazazo para Yoigo y los nuevos operadores, si no obtienen frecuencias en esta banda desde el primer momento.

El problema no sólo es -según la denuncia de Yoigo- que el proyecto de Real Decreto no contemple “ninguna medida concreta que compense el desequilibrio competitivo”, sino que sobre todo, deja el proceso de refarming en la banda de 1800 Mhz al arbitrio de los tres competidores de Yoigo: deben ser Vodafone, Movistar y Orange los que inicien el proceso mediante solicitud expresa, a medida que consideren. En los mapas de Telia Sonera se conformarían con los 15 Mhz que podrían devolver al Estado Vodafone, Movistar y Orange (a razón de 5 Mhz cada uno) en la banda de 1800, que ahora están dedicadas a GSM. Yoigo las necesita, en realidad, si quiere, por ejemplo, librarse de las restricciones del 3G y expandir dispositivos prepago 2G (mucho más baratos) pero, como adelantaba Expansión desde noviembre, ahora saben que  la devolución de esas frecuencias en la banda alta de manos de los tres grandes operadores móviles con red propia depende de su voluntad y, a la vista de la compensación con la que Industria los tienta -sólo la recalificación- se lo pueden pensar dos veces.

Telia hacía ondear hasta ahora -por si acaso- los compromisos de licencia de Yoigo y, con ellos ‘méritos’ para ir calentando sus aspiraciones a las nuevas frecuencias.  El acuerdo con el Gobierno exigía una cobertura de la población del 50% en y 2.700 estaciones base en 2011 y alcanzar el 90% de población en 2020, pero a finales de 2009 ya tenías una cobertura del 60% de la población, más de 3.300 estaciones base) y más de 700 tiendas exclusivas. No serán suficientes. No necesariamente. Además, sus aspiraciones no sólo chocan con Vodafone, Movistar y Oranga, topan, antes de nada por partida triple con las operadoras de cable. Si hay una candidatura conjunta de ámbito nacional para optar a los 5 Mhz en 900 Mhz o acceder a la banda de  1.800 mhz será con Yoigo con la que choquen sus intereses. Asturias, País Vasco y Galicia se han convertido en los graneros de crecimiento móvil de Yoigo y las OMV. Y si consiguen frecuencias y redes móviles propias, además, quedaría en la cuneta la pretensión del brazo español de Telia Sonera de convertirse en la mayorista para las OMV de la asturiana, R y Euskaltel y hacerse con los más de 300.000 clientes indirectos de las tres cableras regionales a mejores precios, a costa de quitárselos de las manos de Vodafone.Y buscan, in extremis, obligar a los cuatro grandes (incluido Yoigo) a que cedan también (y se saque a concurso) una parte de su espectro en la banda de 2100 Mhz, la que se usa ahora para los móviles 3G así como para smartphones y pinchos que funcionan con el standard HSPA, un atajo que les permitiría -a cambio del acceso sólo a 2,6 Ghz en concurso regional-  desplegar desde el primer momento una red para las dos bandas (2100 y 2600 Mhz).

‘CABEZA DE RATÓN’ O ‘COLA DE GATO’ EN EL MERCADO MÓVIL

Johan Andsjö se aferra a la “excepción española” -un mercado en el que aún los precios son más caros que en Europa, saturado pero aún no es maduro- para extender las grietas de su horizonte: Yoigo quiere jugar en las ‘grandes ligas’, ya ha pasado de un 2,9% del mercado a un 3,83% en menos de un año -sigue siendo más que el de cuota de mercado de todas las OMV juntas- y aspira al 10% en menos de un lustro, por más que las proyecciones de mercado publicadas por la CMT -con su plan de rebaja de los precios mayoristas de terminación- colocan su horizonte, en el mejor de los casos, por encima de la línea roja del 4,5% del mercado en 2012. En diciembre cumplía cuatro años con más de dos millones de clientes y la expectativa revivida de lograr por primera vez beneficios en el primer semestre de 2011. Hasta ahora, armado en la guerra de tarifas y una distribución comercial agresiva, la cuarta operadora móvil española ha podido pescar en todas las aristas del mercado español y de sus propias contradicciones: a pesar de sus ‘rojos’ ha sido el brazo que más abonados sumaba el último año de Telia en toda la UE, a contrapié de una batalla que araña el perfil de los otros tres grandes operadores españoles.

Y en el peor año para los ingresos por voz del mercado móvil, después de haber duplicado su facturación y recortar en un 21% sus pérdidas brutas del primer trimestre, en el tercer trimestre, hasta septiembre reducía sus pérdidas operativas un 40,7% (56,41 millones de euros), con ventas netas de 474,57 millones de euros (un 51% más) y 2,1 millones de clientes, un 4% del mercado español. A la vista de la mejora del 82% de sus pérdidas operativas interanuales, sigue manteniendo su previsión de haber cerrado el último trimestre del año con Ebitda positivo. Lo justo para  demostrar que  hay espacio propio para las low cost móviles. También que eso no es todo, ni para sus resultados, ni para sus garantías de futuro: a pesar de cuadruplicar sus ventas, pasea aún por el desfiladero de los números rojos, en parte por su empeño en estirar las costuras de su cobertura, la agresiva campaña para arañar clientes, el coste de la gestión de usuarios postpago y la subvención de los móviles, tanto como la expansión de la red.

A cambio, ni su liderazgo low cost está seguro, ni si quiera su piel autoproclamada de ‘operadora de más bajo coste’ de las cuatro móviles con red propia. Como detallaba en noviembre un estudio de precios de Expansión, Orange desbanca a Yoigo como el grupo más barato entre los grandes: el ingreso medio por minuto de la filial de France Télécom se ha situado en 13,6 céntimos, por debajo de los 14,5 en los que se ha colocado el cuarto operador, que ha subido un 9,5% desde 2009. Y, a contrapié en la carrera de precios del mercado móvil y de la presión de la veintena de OMV (Operadoras Móviles Virtuales), el ingreso medio de Yoigo no ha bajado en los últimos doce meses (segundo trimestre de 2010 frente a segundo trimestre de 2009) sino que ha aumentado un  9,56%. Sigue, en realidad, la trayectoria inversa de Movistar, que a pesar de sostener su posición de liderazgo en el mercado, es el que más ha bajado precios en el último año, con un 12,5%, frente al 5,39% de Vodafone, el 3,66% de Orange y la subida de Yoigo.

En telefonía móvil, Telefónica Móviles mantiene la primera plaza, seguida de Vodafone, France Telecom, Xfera (Yoigo) y, como novedad, la británica Lebara, que sustituye a Euskaltel en la quinta posición del ranking de principales operadores desde octubre, con un 0,4% del mercado. Según la CMT, Yoigo repite posición como cuarto operador de telefonía móvil, pero duplica su cuota. Los porcentajes globales en el sector de telefonía y banda ancha móvil se siguen manteniendo siendo Movistar el que más líneas acapara con un 42,37% del total, seguida de Vodafone con el 30,10% y Orange, que sube unas décimas hasta lograr el 20,21%. En cuarta posición se mantiene Yoigo con el 3,83% y los operadores móviles virtuales no varían su porcentaje respecto al mes de octubre con su 3,49%. Pero Yoigo no ha podido evitar ver pasar al lado la carrera de la banda ancha de alta velocidad de Movistar y Vodafone, con la tecnología HSPA+ en España para conexiones de 21 megas de bajada y de 5.7 megas de subida. Y sabe que el ‘piel a piel’ se lo pelea no tanto con las operadoras móviles virtuales (OMV), sino con Orange y sus 15 Mhz en 900 Mhz Con las altas tasas de penetración de la telefonía celular en España -supera ya el 115% de la población- y la madurez de este segmento, las escaramuzas más reñidas entre Orange, Vodafone y Movistar ya no son las de los nuevos clientes, sino el ‘cuerpo a cuerpo’ por la portabilidad, una trinchera en la que hasta ahora Yoigo había sido líder absoluto, casi desde su nacimiento en el mercado español.

Pero los de Andlsjo no las tienen ya todas consigo para reeditar el boom de portabilidades con el que cerraron 2010, en un mercado móvil en el que las llamadas de voz siguen aportando alrededor del 75% de los ingresos de las operadoras y tienen más márgen de flexibilidad de precios que el fijo. No sólo porque, a pesar de haber duplicado durante los últimos doce meses el saldo neto de líneas del brazo español de France Telecom (473.000 líneas de Telia frente a 243.000 de Orange), la avanzadilla low cost de la operadora ‘naranja’ ha conseguido darle la vuelta a ese ranking mensual y cambiar la tendencia -sobre todo la de los churners- desde noviembre. En octubre: por primera vez, Orange ganó más usuarios que Yoigo en el saldo neto mensual de portabilidad y en noviembre más aún: 36.000 usuarios ‘infieles’  frente a 13.000 de Yoigo y cerró el tercer trimestre en positivo, con 330.000 altas. Además, ahora que Movistar se prepara para el lanzamiento de la OMV Tu de Tuenti, que ha traspasado la barrera histórica en el mercado español de los 8 céntimos/minuto, Orange ya no estará sola en esa carrera a contrapié de Yoigo.

CUARTA GENERACIÓN MÓVIL TAMBIÉN EN LA NEVERA DE TELIA SONERA

Ninguna de las cuatro operadoras móviles con red propia quiere dejar pasar el boom de un tráfico de datos móviles que -según el último estudio de Ericsson- sigue aumentando a un ritmo diez veces mayor que el uso de voz, hasta triplicarse en el último año y alcanzar los 225.000 terabytes al mes, al calor de la extensión de la banda ancha móvil, ya no sólo en 3G. Pero como le advertía al Ministerio de Industria Redtel, -la patronal que agrupa a Movistar, Orange, Vodafone y Ono- el despliegue de la nueva tecnología LTE obligará a las compañías a triplicar el número de antenas instaladas en España -70.000- si quieren lograr la misma cobertura que en la actualidad. Un estirón que los principales operadores móviles con red propia, con más de 3.500 millones de euros ya a mano, están dispuestos a dar, aunque conlleve para las compañías incrementar un 50% las inversiones, que para el despliegue de la actual red supusieron más de 2.000 millones anuales. Pero no lo harán sin señales y un mapa claro. No, en ningún caso, antes de 2013, una vez que las pruebas hayan avanzado en 2011 y 2012, según las previsiones de Miguel Canalejo, el presidente de Redtel. No, tampoco, sin que desde Castellana 160 empiecen a despejarles al menos algunas de las barreras que pueblan aún el camino al 4G español. Para empezar, el del reparto y la redistribución de frecuencias móviles.

Movistar y Vodafone cuentan con alianzas con media docena de fabricantes, pruebas superadas desde 2009 y un desarrollo comercial a punto en el mercado alemán. Tras la iniciativa de Telia Sonera, la matriz de Yoigo, (que ha hecho el LTE ya una realidad en las capitales de Suecia y Noruega por 61 euros mensuales y alcanzará hasta 29 ciudades en 2011 en ambos países y en la capital de Finlandia); Verizon Wireless acaba de lanzar este mismo mes la mayor red de telefonía móvil de cuarta generación basada en tecnología LTE, que dará cobertura desde un principio a más de 110 millones de estadounidenses en las 38 mayores ciudades del país. En 2013 esta red habrá completado toda la cobertura que ofrece actualmente a través de 3G. Le pisa las huellas Japón: en Nochebuena, la nipona NTT DoCoMo lanzará su primera oferta comercial. Otros cinco países ya tienen LTE, según la Global mobile Suppliers Association (GSA) y 46 operadoras de todo el mundo lo lanzarán comercialmente el año que viene. 

Pero, junto a Orange y Yoigo, las telecos españolas miran, aún desde la distancia, un boom que ha empezado durante el último año a tomar tierra en otras latitudes, con el despliegue de infraestructuras de más de 155 operadores por 64 países. Lo sabe Yoigo, sufre en su piel como ninguna las particularidades de la ‘excepción’ española del 4G. Y es que, aunque su matriz nórdica Telia Sonera ya ha lanzado comercialmente la tecnología Long Term Evolution en Suecia, Noruega y los países bálticos sigue esperando desde hace más de un año, con la voluntad congelada para invertir en 4G en España y lanzar ofertas comerciales de banda ancha móvil a 100 megas de bajada y 50 Mbps de subida. España iba a ser, en los mapas de Telia uno de los próximos puntos de su despliegue 4G, pero sólo será si consigue frecuencias ad hoc y los precios, a cambio, no son muy altos y le permiten recuperar la inversión.

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