edición: 2286 , Martes, 22 agosto 2017
30/09/2008

Yoigo y las operadoras virtuales se entregan al vuelo de Ícaro

Ana Zarzuela

Apuntan al sol. Yoigo afina sus piruetas y acelera los bucles de 100 nuevas tiendas. La sueca tira los anzuelos, aunque sea con las redes prestadas de Movistar. Desoye el eco de sus propios golpes – los de las fallidas llamadas a cero euros – y el lastre de los 70 millones de euros de rojos. Con el descuento del 33% en sus precios araña el cielo de las operadoras convencionales, pero sus piruetas solapan dos ofertas y confunden con el humo de la letra pequeña: para los usuarios de llamadas cortas a teléfonos Yoigo las rebajas pueden salir aún más caras. Como las demás Operadoras Móviles Virtuales (OMV´s), chocan entre sí y con el suelo del mercado celular y del Internet para llevar,  de espaldas al efecto Iphone y a años luz de los cielos de la nueva fibra. Se pinchan con el azuelo de la portabilidad y no consiguen piezas suficientes en las aguas de los nuevos clientes. Obligada a pertrecharse para la guerra de las low cost, Yoigo espanta el fantasma de la retirada del mercado español y se lo juega todo a un vuelo acrobático. Si la realidad empaña sus planes estratégicos, puede acabar, de nuevo, en aterrizaje forzoso.

Será por precios. Se entrega a las rebajas, a la velocidad de la luz de Masmovil y Simyo. Pero sus piruetas se enredan con el bucle de la portabilidad. Embriagada con sus propios alardes, acumula en el primer semestre ya el 80% de los cien millones de euros de rojos que Telia le permite. Y atesora su lugar en el podium de las operadoras más conflictivas de España, junto con Ya.com y Tele2. Pero cierra los ojos a sus rojos y engrasa sus aspiraciones a cerrar el año con 1 millón de clientes (más del doble de 2007) a la vista de que en mayo consiguió un saldo positivo de 8.626 líneas y en julio de 7.000. La realidad es que de momento, junto a las demás OMV´s sólo tienen un 1.3% del sector, tras el 20.6% de Orange - el tercero en discordia – y muy lejos de Movistar  y Vodafone. Yoigo se ha convertido en el hijo que más caro le sale a su  matriz, con una participación del 76,6%. Telia Sonera ha empezado a dimensionar el peso de la losa, la “verdad verdadera” de su brazo español, que en su primer año de vida le hizo ya un agujero de de 153 millones de euros. Sin embargo, el golpe de Yoigo contra el muro de las limitaciones es un aviso para navegantes.


PIRUETAS EN EL VACÍO

Con los bríos de la recién llegada Jazztel, las operadoras móviles virtuales y las low cost tratan de pescar con la competencia descarnada de precios en unas aguas hasta ahora más sensibles a la calidad del servicio, la fidelización del cliente y la convergencia de servicios. Prometieron hacer trinchera en las carnes de la desaceleración económica. Y en las grietas que dejó Orange por su nueva estrategia de dejación del mercado prepago – una sangría que le ha quitado 30.000 clientes en 2008 - . Pero Yoigo les ha enseñado a Jazztel y compañía que pueden morir ahogadas por sus propios torpedos, los que lanzan a la línea de flotación de los operadores tradicionales del móvil, a los que hasta ahora no han conseguido arañar casi mercado.

Lejos de ser un revulsivo, las OMV´s  buscan sacar provecho al desarrollo de la competencia efectiva en un mercado ya saturado en el que ya hay dadas de alta 49 millones de líneas en España y tratan de quitarle el pescado a las tres grandes con el cebo de los precios y con la caña de las redes ajenas, las de las propias operadoras históricas. Pero están terminando por enredarse en su propio sedal. 2007 arrojó una sorpresa al regulador: el precio medio de Yoigo, Euskaltel, Carrefour Móvil, Happy Móvil y Lebara fue sólo un 0,8% más barato -18,78 céntimos por minuto- del de los grandes como Telefónica, Vodafone. Ni las piruetas de sus precios ni su guerra de ofertas han conseguido blindar a Yoigo y compañía ante la fiebre de un mercado muy saturado (más del 110% de penetración), que se debilita por la crisis a ojos vista, tanto como para reducir la cuota del mercado de las OVM y la filial de Telia del 32,7% del primer trimestre al 29% del segundo. 

Ni siquiera su guerra de precios ha sido fecunda. Por ahora, no se ha traducido aún en un deterioro de la cuota de Movistar y Vodafone. Menos aún  ahora que la filial de móvil de Telefónica ondea la baza del Iphone con 70.000 unidades en España sólo en julio y agosto. Y es que Telefónica es hasta ahora la reina de la portabilidad móvil y de conexión a Internet. Pesca en las aguas de los clientes profesionales- la mayoría de los que se suben al carro del Internet móvil -con el Iphone en ristre, las ventajas de su posición como líder en el mercado de móviles, la fidelización de sus clientes y la corona como reina de la portabilidad. Ventajas en redes y límites de descarga, las líneas rojas que aún frenan esa expansión del ‘móvil para llevar’.

La movilidad de los clientes, el alimento de su apuesta por la convergencia en torno al móvil virtual puede ser un espejismo si, -como está pasando ya a otras operadoras- la portabilidad se convierte en un corto camino de ida y vuelta en el que Yoigo ve cómo los clientes sucumben ante los cantos de sirenas de sus precios y el derroche de ofertas, pero siguen después su marcha o vuelven a la casilla de partida, a medida que topan con las dificultades de los servicios, o con cantos de sirenas aún más afinados. Yoigo y compañía pueden convertirse en víctimas de las prisas de la misma “infidelidad” de la que se alimentan. Telia Sonera ya les enseñó que los ‘early adopters’, los consumidores que salieron corriendo tras sus ofertas, son muy intensos, tanto como poco leales. Y las aguas de la pesca en los nuevos clientes siguen siendo muy frías para Yoigo, Jazztel y las otras virtuales. Los 253.014 nuevos clientes móviles suponen un 38% menos que en julio de 2007. Algo parecido ocurre con las altas de banda ancha fija.

LA GUERRA DE INTERNET PARA LLEVAR

En el país de Europa cuyos usuarios más cambian de compañía de celular la guerra de ofertas comerciales de Internet móvil ha dado alas a las operadoras que necesitan aferrarse al salvavidas de la portabilidad. Si hace dos años aprovecharon el verano para lanzar sus primeros planes de telefonía móvil y el año pasado ofrecieron una cobertura que permitía llevarse el Internet móvil a cualquier lugar con suficiente garantía, este año han iniciado la batalla por la competencia. Jazztel ha sido la última en presentar sus cartas y hacen hincapié en un segmento que el resto de los virtuales, más centrados en el modelo de bajo coste de las llamadas celulares, había dejado desguarnecido. Necesitada de hacer de este mercado la tabla de salvación a sus naufragios en el ADSL, urgida a romper la racha de cuatro años de números rojos, se tira a la piscina de las operadoras virtuales de espaldas y con los ojos vendados.

Fernández Pujals prometía ‘hacer el agosto’, pero la mordida del cubano sólo apresa aire. Aire bursátil, el vendaval de la desconfianza de los inversores, el siroco de unas inversiones – reducidas un 25% - que iban a ser el salvavidas de la operadora y la dejan náufraga en el mar de las zozobras de las low cost y las operadoras móviles virtuales españolas. Y el humo de la confianza de los consumidores y los analistas. Las dudas sobre su plan estratégico y sus objetivos parecen pesar más que la renovación del contrato Paceo con Societé Générale y no mueven la euforia de una cotización con el vuelo lastrado, en un contexto en que la competencia del sector es muy dura, los márgenes muy justos y el recorte de gastos muy castrante.

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