edición: 2473 , Jueves, 24 mayo 2018
03/04/2009
Regresa el presidente con butaca asegurada para la cumbre de 2010

Zapatero agotará la legislatura a golpe de reformas

Juan José González.- Como un recién nacido, risueño y alegre, regresa nuestro presidente, José Luís Rodríguez Zapatero de los feudos de Doña Isabel II de Inglaterra. Se trae un pan bajo el brazo, el que le alimentará y acreditará durante el resto de la legislatura como un mandatario conciliador y global. El alborozo es consecuencia de haberse asegurado un asiento en la próxima cumbre, que a tenor de lo que marca el calendario se celebrará en el primer semestre de 2010, previsiblemente en Corea del Sur, por ser Asia la próxima sede continental. Ya no tendrá que pelearse un asiento con su vecino del norte; le corresponde en propiedad y ya está. Claro que tiene una explicación, porque no se trata de que el selecto club de los 20 más poderosos haya abierto sus puertas a un nuevo miembro. Se trata, sencillamente, de que si no se altera el calendario de reuniones, el presidente Zapatero acudirá a la cumbre como mandatario presidente de turno de la Unión Europea.

Al margen del acceso directo a la cocina económica y política con mayor número de estrellas del mundo que le proporciona el sillón en el G-20, Zapatero regresa a Madrid con una cartera llena de argumentos para poder trabajar en los años que restan de legislatura. De su estancia en el marasmo londinense, viene con algo equivalente a un cheque en blanco que le permitirá proponer cuantas reformas se hayan acordado en la reunión. Reformas financieras y económicas –la mayoría- y fiscales –las que menos-. Algunos colegas le han escuchado las alabanzas hacia el modelo de supervisión financiera, pero parece que en esta ocasión no ha levantado mucho la voz porque las referencias hacia el asunto fueron más bien escasas.

Presumir de sistema financiero sano y robusto a la par que bien regulado ante los presidentes de EE UU y Reino Unido, no le resultó fácil al mandatario español por la sencilla razón de que no hubo turno de exposición de medallas. Tras los clamorosos fracasos al completo de la Banca en los dos países anglosajones, aquellos no permitieron  que el resto se tirase faroles a cuenta del fiasco ajeno.

Ya en España, el presidente aprovechará el paréntesis de la Semana Santa para meditar no solamente sobre la formación del próximo Gobierno, sino también de cómo se va a sacar rendimiento  al tirón de lo acordado en el G-20. Zapatero no quiere perder el barco de lo que denominan “refundación del capitalismo” porque a partir de ahora se da la salida a una carrera por intensificar las reformas de regulación y supervisión financieras. Ha habido acuerdo entre los mandatarios de todo el mundo en que no deberá quedar sin regular ninguna jurisdicción, ni producto, ni mercado, ni institución financiera, en palabras del actual presidente de la UE, Durao Barroso, lo que indica que hay trabajo para rato para nuestros reguladores.

No se espera, por otra parte, que el Gobierno vaya a contar con alguna oposición para poner en marcha cuantas reformas sea capaz de llevar a cabo, y dada la multitud de situaciones que se pueden presentar a medio plazo en el sistema financiero español, es fácil sospechar que contará con barra libre para poner patas arriba al sector. Así que, de la misma forma que los países con déficit regulatorio se dotarán de mayores reglamentaciones, España incrementará su regulación y supervisión sobre las instituciones financieras, empresas de seguros y, sobre todo lo que se mueva en el mercado de valores. Se pondrán en marcha normas para aumentar la transparencia en operaciones financieras y empresariales, lo que incluye mayor transparencia también sobre las retribuciones y bonus de la alta dirección.

Alguna de las novedades acordadas en la cita de Londres, apunta a la formación de un organismo independiente de la UE con funciones similares a las de un tribunal  supervisor con capacidad para investigar crisis, fracasos y problemas empresariales que puedan trascender el ámbito de un país miembro, un organismo para el que Zapatero ya tendría candidato. En esta línea de novedades se apunta igualmente, la intención de aumentar los recursos del BCE para hacer frente a crisis de grandes instituciones financiera y aseguradoras, mediante instrumentos financieros –a imitación de la FED norteamericana- como bonos u obligaciones que garantizarían las ayudas a las empresas y que emitiría el BCE.

Y mientras Brasil, con los oficios de Luiz Inácio Lula da Silva quiere y pelea por una ampliación del grupo, Italia, de la mano de Silvio Berlusconi, ‘amenaza’ con invitar a los países emergentes para la próxima cita, lo que en caso de no presidir la UE en el primer semestre de 2010, desalojaría a Zapatero de su sillón.

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