edición: 3055 , Lunes, 28 septiembre 2020
14/01/2010
Consejo de Energía y Medio Ambiente en Sevilla

Zapatero tendrá que enfrentar todos sus fantasmas energéticos ante la UE

Tiene que definir ante Bruselas el nuevo Plan de Renovables que debía estar ya aprobado y un Plan de Acción hasta 2014
Promoverá un nuevo reglamento de suministro y un plan de interconexiones aunque su dependencia exterior es del 81% -30 puntos sobre la UE- y Francia le cercena el gasoducto de Irún
José Luís Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno
Javier Aldecoa

Se inviste el sombrero de todas las capitanías europeas. No estará solo. Es el propio Zapatero el primero en pertrecharse a las espaldas de Herman van Rompoy y dejar que el primer presidente permanente lleve el volante de la UE. Pero en las aguas de la energía de los Veintisiete será el presidente de turno el piloto de los Veintisiete, sus Consejos y sus Cumbres. Aunque tenga que dirigir todas las naves en las que ya ha naufragado a domicilio y a despejar ante Bruselas todos los ‘puntos negros’ de un mix energético que no ha podido aún resolver a domicilio. Para empezar, Zapatero tendrá que ponerle voz común a la Unión para el ‘día después’ de la Cumbre del Cambio Climático y fijar nuevos objetivos, aunque sea precisamente España el país industrializado que más ha incumplido Kioto hasta ahora y un 25% del aumento de emisiones europeas del transporte tenga apellidos españoles. Será la presidencia española la que impulse, al calor del Tratado de Lisboa, un nuevo marco energético global y Plan de Acción para los próximos cinco años, cupos para la nuclear y un nuevo mapa de energías renovables, aunque no ha definido el Plan Nacional de Energías Renovables 2012- 2020 ni transpuesto la Directiva 2007. Le corresponde coordinar una fiscalidad verde común que Salgado y Sebastián disputan aún y pilotar el impulso a una nueva política de Eficiencia y Ahorro Energético, allá donde la LES no ha querido llegar, ni siquiera para evitar que España siga en el penúltimo lugar de la eficiencia energética de los países más avanzados según la AIE.  Moncloa no está dispuesta a consentir que le chafen su 'paseíllo energético', aunque tenga que adornarlo con galones prestados. Ya ha empezado a hacerlo: al calor del Consejo de Energía y Medio Ambiente de Sevilla. Miguel Sebastián promete superar los objetivos del 20/20 de la UE antes que el resto de los vecinos comunitarios; pone de largo la posibilidad de prórroga de la vida útil de las centrales nucleares españolas más allá de los 40 años –aunque la letra pequeña deja fuera de juego al CSN-; trata de ‘limpiarse’ las manchas del carbón con los planes europeos de captura del CO2 y se resguarda en segundo plano ante la batalla para la renovación de las ayudas comunitarias al carbón. Se saca las espinas de la biodiversidad y  González ahora que aspira a que Doñana tenga la máxima calificación europea. Y hará valer su papel como 'hub' gasista del sur para garantizar el suministro, por más que las interconexiones con Francia no hayan respondido hasta ahora al ‘ascendente’ de Bruselas.

Rodríguez Zapatero no presidirá el Consejo Europeo, ni el jefe de la diplomacia española, Miguel Angel Moratinos, dirigirá el Consejo de Exteriores, como sucedía hasta ahora. Pero España tendrá que presidir las formaciones de los demás consejos (Asuntos Generales, Economía, Justicia e Interior, Agricultura, Competencia, Empleo, Transportes y Energía, Medio Ambiente y Educación y Cultura) y el semestre de presidencia supondrá la celebración en territorio español de más de 30 reuniones de ministros o secretarios de Estado europeos -y otras muchas de responsables técnicos-.

Por eso, desde el sillón de copiloto, empieza a asumir que Moncloa tendrá que diseñar -y dar la cara- por la política energética comunitaria para el periodo 2010-2013, justo ahora que se le agota a la Unión la bitácora de su política energética común. En Sevilla, el primer Consejo informal de los responsables de Energía de los Veintisiete, tendrá que empezar a enseñar al menos las intenciones del Plan de Acción Energética -los objetivos estratégicos para los próximos cinco años (2010-2014)- y el Plan Estratégico Europeo de Tecnologías Energéticas (SET-Plan) – y con él enseñar las limitaciones de la eólica marina, o la termosolar-. Tendrá que enarbolar las banderas que Piebalgs le ha dejado -la sostenibilidad, la lucha contra el cambio climático, la liberalización de los mercados y la seguridad del suministro energético-, aunque son justamente las lanzas con las que se ‘pincha’ el mix energético nacional. Y acelerar el plan nacional de desarrollo de las renovables que cada uno de los Veintisiete debe presentar en la Comisión Europea antes del 30 de junio.

Lo sabe Zapatero y se ha comenzado a rodear de sus ‘gurús’. No son sólo las sugerencias para fortalecer "el gobierno económico europeo con la mirada puesta en la lucha contra la recesión" lo que les ha pedido Moncloa a Delors, Solbes y González: Zapatero les ha encargado ya a su ‘sanedrín de sabios’,  un  documento común de asesoría en políticas comunes de industria, innovación y energía, aunque no lo tendrá aún sobre la mesa para Sevilla. Intentará, mientras tanto, neutralizar las debilidades españolas ante el año mundial de la biodiversidad con la presencia de González al frente del Consejo de Doñana, ahora que la Reserva se juega mantener la máxima categoría ambiental en Europa.

LAGUNAS RENOVABLES

La Presidencia española ha comenzado a hacerse cargo de negociar el futuro de la política energética europea en vista de que el plan de acción en el que se basan las decisiones a escala comunitaria concluye a finales de año. Y no podrá ir más allá de la reunión informal de ministros de Energía en Sevilla de mañana sin haber empezado a enseñar, al menos, las intenciones del mapa de las renovables. Nada a lo que puedan escapar los silencios ‘verdes’ del ministro Sebastián. Entre otras cosas, la norma comunitaria y el ‘espíritu de Lisboa’ obligan al Gobierno a presentar en Bruselas un avance del Plan Nacional de Energías Renovables 2012- 2020 antes de que acabe el presente año y a presentar el plan cerrado, con objetivos por tecnologías, antes del 30 de junio de 2010. Sebastián saca pecho con sus ‘planes verdes’ ante la UE: asegura que la aportación de las energías renovables al consumo final bruto de energía en España en 2020 tocará el techo del 22,7%, casi tres puntos superior al objetivo obligatorio fijado por la Unión Europea para sus estados miembros.

Dribla con sus promesas la letra pequeña de la realidad nacional, la que incluso las patronales de las renovables le recuerdan. Y es que los Veintisiete han empezado a verle el cartón a su receta: aún no ha regulado la minieólica, ha hecho de la biomasa la verde olvidada, la cerrazón en la eólica marina le ha impedido participar en la primera alianza y la red de suministro europea, no ha podido favorecer la comercialización e interconexión porque no ha transpuesto la Directiva 2009/28/CE, que regula el fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, en vigor desde el 5 de junio. Sólo si España hiciera la transposición de la Directiva y concretara sus posibilidades podrían las CCAA españolas receptoras de plantas termosolares o instalaciones eólicas beneficiarse de fondos de consumo eléctrico procedentes de otros países de la UE para ayudarles a conseguir sus objetivos nacionales en renovables con aportación de energía española.

Además, la mayor parte de los objetivos incluidos en el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 van a ser incumplidos. Lo advierte el último estudio de Deloitte, “el Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España”, El consumo de energía primaria abastecido por las renovables en 2008 alcanzó el 7,6% , frente al objetivo del 12,1% fijado para 2010, la producción eléctrica con energías renovables fue del 20,4% el pasado año, mientras que el PER fija un objetivo del 30,3%, y  el consumo de biocarburantes ascendió en 2008 al 1,91% del total, frente al objetivo del 5,83%. Las últimas previsiones apuntan a que en 2011 la potencia eólica instalada será de 22.000 MW y de 6.500 MW la potencia en energía solar; es decir, la instalación de potencia renovable habrá superado en más de 15.000 MW los objetivos fijados hace 7 años, pero hay  distorsiones en el sistema con el pre-registro de asignación de potencia renovable: las instalaciones ya asignadas hasta 2013 supondrán unas primas anuales de 6.300 millones de euros, el triple que en 2008. La mayor parte de esta cifra corresponde a tecnologías no maduras, como la termosolar o la fotovoltaica, que sólo aportarán el 5% de la energía total del sistema en esa fecha.

En el primer semestre de 2010 Industria debería revisar el Real Decreto de 2007 que establece el régimen jurídico y económico de la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial. No podrá –al menos sobre el papel- esperar más para delimitar las tarifas y primas y los objetivos renovados para un Plan de Energías Renovables que supere el de 2005. La tregua de las CCAA socialistas y la patronal de las renovables tienen como mucho esa fecha de caducidad. Las líneas rojas del ‘laissez faire’ de las renovables no irán mucho más allá para el Ministro de Industria. No va más, se lo advierten hasta la CNC y la CNE: su política ‘verde’ ha sido “cortoplacista”. No ha respondido al borrador de anteproyecto que la patronal le hizo llegar hace más de seis meses, pero ahora tendrá que ‘retratarse’, definir un mix de renovables en 2010. Y será justo ante la UE.

LAS VERGÜENZAS DEL CO2

La Unión busca una voz común para el ‘día después’ de la Cumbre del Cambio Climático y una postura compartida que abanderar en la Cumbre de México a final de 2010. En Bruselas sabe a poco el acuerdo de reducción de las emisiones del -7% del CO2 actual al -20% o el -30% en cinco años. España quiere jugar un papel relevante después del fracaso de Copenhague, pero no será el presidente Zapatero el que lo diga. Rebaja el listón de su perfil, despuebla sus discursos de cualquier alusión que le recuerde el C02. Menos aún será España la que vuelva a entonar ninguna presión sobre Obama, por más que la UE -que ofrece un 20% de reducción adicional- crea que EEUU "debe hacer más".

Bruselas y hasta Washington le siguen bajando todos sus humos a España: le recuerdan que será uno de los países más perjudicados si no se mejora le techo acordado en Dinamarca, también que es la nación industrializada que más incumple Kioto y que un 25% del aumento de emisiones europeas del transporte tiene apellidos españoles. España le echa las manchas del carbón a las emisiones contaminantes y ni la reducción un 8% de las emisiones españolas de CO2 en 2008 al calor de la crisis y la rebaja de consumo energético opacan el suspenso en la tendencia: España se comprometió en el marco de Kyoto a aumentar sus emisiones respecto a 1990 en tan sólo un 15% y  las cifras acumuladas reflejan que había emitido un 52% más, frente a la caída del 9% de la UE .Según la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente), sólo aliviarán sus ‘manchas del CO2  el uso de sumideros de carbono, la compra de derechos de emisión y la puesta en marcha de proyectos "verdes" en terceros países.  Y si no combate contra el cambio climático, España será uno de los países europeos más perjudicados por sus efectos, con pérdidas de hasta 5.000 millones de euros anuales en el sector turístico y una caída del 25% en el rendimiento agrícola para el conjunto del sur de Europa en 2080, según un informe de la CE.

No es otro que Juan Verde -el asesor de Obama- el que recordaba que está a la cola europea del cambio climático, de la reducción de las emisiones del CO2 y de la investigación. Bruselas y la AIEA vaticinan que España no alcanzará sus horizontes del 20% de renovables en 2020 y le sacan a Zapatero los colores de las ayudas al carbón y la fiscalidad verde. El Consejo Mundial de la Energía la sitúa entre los gobiernos con peor eficiencia energética de los países ricos. Y el G20, la OCDE y la AIEA le advierten de que la ecuación de la energía limpia y sostenible pasa por la nuclear, una fórmula que Zapatero no quiere digerir. La Embajadora de España ante la OCDE propone que despliegue su estrategia contra el cambio climático aplicando la fiscalidad ambiental para penalizar el derroche de energía le recuerda que el impuesto de circulación debía estar vigente desde que se aprobó la estrategia de ahorro energético de España de 2007 y le exige a Moncloa que “deje de dar subsidios al carbón”. 

Lo sabe Zapatero. Y más aún Miguel Sebastián. Ni el ministro ni el director general de Energía, Antonio Hernández, están dispuestos a mucho más que confiar en que la “prórroga es lo más natural”. No consideran que la renovación del reglamento de las ayudas públicas que subsidian la producción del carbón en el seno europeo –que caduca en 2010- deba ser una de las prioridades de la presidencia española. Y se salvaguardarán tras la figura del nuevo comisario de Energía, el alemán Günter Oettinger.  Saben que cuando asuma su cargo, a finales de mes, llevará ya en la maleta un borrador de reglamento que puede llegar hasta 2018 –el año hasta el que su país ha estirado ya el plan de incentivos- y dejarán que tome la avanzadilla, aunque después tendrá que ser debatido y aprobado por el Consejo de Ministros de Energía de los 27. Oettinger se ha tomado como algo personal el futuro del mercado germano, que junto con el español se reparte el 90% de los 2.700 millones de euros de ayudas anuales públicas al sector carbonero de la Unión.  Y por si acaso, esta vez Miguel Sebastián le ha presentado a la comisaria de Competencia, Neelie Kroes antes de darlo a luz al Real Decreto de incentivos al consumo del carbón autóctono que garantizará una generación energética del 15% a partir de él. Y postpone su desarrollo.

Miran al horizonte de 2015. Buscan ‘limpiar’ el carbón y sacarle las manchas del CO2. La Unión Europea, el Gobierno de España y Endesa han invertido algo más de 680 millones de euros en el desarrollo de una nueva tecnología de captura y almacenamiento de CO2 de las centrales térmicas de carbón que, de ser rentable, reduciría sus emisiones en un 90% y le colgaría los galones de una energía limpia. Una que -según su calendario- se hará realidad en el laboratorio experimental de Cubillos del Sil en 2010 y luego en el proyecto de central térmica de 300MW convenido entre la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) y Endesa para Compostilla II en 2015. Harán virtud  de la necesidad de reducir las emisiones contaminantes -sin erosionar el abastecimiento energético- que Bruselas impulsa con su estrategia 20/20/20. No son otras que esas aguas las que bautizan las urgencias de la captura del CO2 entre los Veintisiete y la carrera de la combustión limpia del carbón.  Las mismas que han propiciado que el plan español sea uno de los seis europeos avales y financiación de Bruselas y con un sitio en la Red Europea de proyectos de demostración de combustión limpia.

AHORRO Y EFICIENCIA ENERGÉTICOS

La Ley de Economía Sostenible iba a ser el bautismo de un nuevo modelo de ahorro y eficiencia energéticos. Tanto que el propio Miguel Sebastián lo hizo valer cuando, dos  años después de que prometiera hacer de su Plan Nacional de Ahorro Energético hasta 2011 el equivalente al doble de la potencia nuclear española, la AIE le ha sacaba todos los colores.  Moncloa  ha vuelto a demorar la Ley de Eficiencia Energética que esperaba potenciar al amparo de  la Sostenible. No cree en las promesas del ahorro energético de Sebastián, ni en los cálculos de la AIE: el 70% de la reducción de emisiones de gases invernadero pueden venir de la mayor eficiencia energética y en el desarrollo de las renovables si se hace un esfuerzo inversor en energías renovables cuatro veces superior al actual.La Comisión Europea exige a los Veintisiete  redefinir varias vías abiertas por el ‘Libro Verde’ (entre ellas establecerse regímenes fiscales favorables a los vehículos limpios y económicos y penalizar a los que contaminan; recompensar a los fabricantes que favorecen la eficiencia energética; financiar la investigación y el desarrollo de combustibles alternativos; animar a la industria y los consumidores a consumir mejor su energía mediante tecnología y comportamientos más económicos. Y definir la ‘fiscalidad’ verde Estado a Estado), pero la Ley de Economía Sostenible sólo reedita los mismos objetivos del 20/20 que no tiene más remedio que asumir al calor de los compromisos de la UE -reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020 y un 20% de renovables el mismo año.

Olvida que para ello el Gobierno deberá aprobar un nuevo Plan Nacional de Ahorro y Eficiencia y que España está por debajo de la media europea y de las principales economías comunitarias en el uso de impuestos verdes, tanto en relación con el PIB como con el total de impuestos recaudados. Y la LES sólo se compromete a rebajar en un 20% el consumo energético de 300 edificios públicos, aunque Bruselas exige desde 2009 que todos los edificios construidos en la Unión Europea (UE) a partir de 2020 deberán cumplir estrictas reglas de ahorro energético y basar gran parte de su consumo en fuentes renovables, según la nueva normativa acordada en noviembre por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo (PE), que buscan generar eficiencia energética en un sector responsable del 40% del consumo energético total de la Unión y del 36% de las emisiones contaminantes. Su única medida, la contención de la temperatura de los edificios  públicos y los establecimientos comerciales entre 21 y 26º, llega precedida del repudio de la patronal del comercio y las sospechas de los analistas y los ecologistas. Hasta ahora ninguno de los tres pilares más personales del ‘edificio’ de su Ahorro Energético -el Movele, las bombillas de bajo consumo y las empresas de servicios energéticos- han sido suficientes para sacar a España del penúltimo lugar, a la cola de la eficiencia energética mundial, sólo seguido por Polonia entre los 28 países avanzados que forman parte de la Agencia Internacional de la Energía. España -paradojas de la avidez del ministro- España es el campeón de la puesta en marcha de nuevas medidas -un 70% de las políticas están al menos, planeadas- pero uno de los últimos de la clase en su cumplimiento, apenas un 10% del total.

En la nuclear, Zapatero se atrinchera en la indefinición en la que buscará pasar el trago europeo. No habrá debate ni pacto de Estado sobre el futuro de las centrales españolas, ni regulación específica y la LES  no despeja las incógnitas atómicas del sector: el nuevo techo de cristal -40 años de vida útil- sólo consuma el horizonte ya de hecho de la vida técnica y sólo se podrá estirar con otra prórroga del Gobierno, de espaldas a las recomendaciones del CSN. Pero el presidente ya no quiere ser la ‘bestia negra’ de la nuclear europea.

Alemania acaba de dejar al presidente español a solas con la bandera del ‘nuclear no, gracias’ en la mano, el mismo estandarte que Italia, Gran Bretaña, Francia y todos los miembros de la UE-15 han ido dejando caer. Bélgica, Holanda y Suecia han dicho que alargarán la vida útil de sus centrales y el resto no sólo prolongarán la energía atómica existente: además, construirán más centrales. En Reino Unido, la izquierda dio un giro y hasta Tony Blair reconoció la necesidad nuclear. En Francia, el país con más nucleares, no se cuestiona el potencial para la nación de este sistema. En Italia, que no tiene centrales, el Senado ha consumado la luz verde al retorno al ‘redil atómico’ y la alianza entre Enel y EDP planea construir 4 nuevos reactores. Polonia y Lituania han decidido desarrollar conjuntamente la nueva central nuclear de Ignalina, aunque sea en 2016, les cueste inversiones entre los 2.500 y 4.000 millones de euros por un reactor y no tengan más remedio que aprovechar la infraestructura de la antigua central lituana, para disgusto de Bruselas.

El sector nacional tratará de aprovechar su paso por la presidencia de la UE para doblegar su rechazo al impulso de los reactores atómicos e incluso la fabricación de otros nuevos. Madrid camina aún hacia el corazón de Europa de espaldas a las recetas comunitarias, pero suavizará sus discursos, al menos en la galería de los Veintisiete, sabe que la decisión del cierre de Garoña ha dejado a Moncloa y a la presidencia española de la UE un poco más en fuera de juego y ha guarda sus galones antinucleares. Quiere ponerse al día. Tendrá que hacerlo ante la UE. Durante el primer semestre de 2010 debe acelerar la trasposición de la propiedad de las centrales que le exigen los Veintisiete y empezar a definir en menos de un mes la letra pequeña de los compromisos energéticos del Tratado de Lisboa.

El comisario de Energía Piebalgs y los presidentes de turno checo y sueco -sus predecesores- dejan como legado comunitario el horizonte de un 30% del mix eléctrico de origen atómico para la UE en 2012 y no quieren que las cabalgadas españolas y los pasos atrás en las centrales ya operativas se la chafen ahora que estrenan el Tratado de Lisboa con la obligación de definir un Plan de Acción y Objetivos de generación hasta 2013. Han tomado nota en el Ministerio de Industria: a pesar de Zapatero, el plan energético para la presidencia de la UE no dice nada sobre el cierre de reactores en sus propuestas sobre seguridad del abastecimiento y política exterior.

SEGURIDAD Y AUTOSUFICIENCIA

El mapa de las promesas de Zapatero y Miguel Sebastián pasa por las ventanas exteriores: buscarán ponerle apellidos españoles a la consolidación del plan de energía solar para el Mediterráneo y el recién creado Consejo de Energía entre la UE y Estados Unidos, cuya segunda cumbre tendrá lugar bajo presidencia española y en territorio español. La presidencia española de turno tratará de mejorar la seguridad de suministro energético mediante la apuesta por la diversificación de fuentes y el desarrollo de infraestructuras, especialmente de las interconexiones entre países. Madrid quiere evitar como sea que se repita durante su semestre otra ‘guerra del gas’ como la de enero de 2009 y confía en un nuevo reglamento de seguridad de suministro de gas. Pero España no puede esconder que--como recordaba Sánchez Galán-, con una dependencia energética exterior del 81%, casi 30 puntos por encima de la de la Unión Europea, continúa siendo una isla energética cuya capacidad de interconexión es la menor de toda la Europa continental y que la necesidad de incrementar las interconexiones es vital tanto por la aportación de mayor seguridad de suministro al sistema como por su capacidad para absorber las oscilaciones de tensión derivadas de las desconexiones de los aerogeneradores y parques fotovoltaicos. Lo de las interconexiones caseras será otra cosa.

En Castellana 160 y hasta en el seno de la REE y la CNE reconocen que Sarkozy cercena aún las posibilidades españolas de afianzarse durante 2010 y 2011 como hub gasista del sur de Europa. Ni el interés de las grandes empresas, ni las obligaciones galas ante la Unión, ni las exigencias formales del comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs al ministro de Energía francés, Jean-Louis Borlloo, han podido aún desbloquear los recelos del Elíseo y del regulador francés CRE ante el segundo gasoducto -el de Irún- y la expansión del Midcat, por más que sean dos de las arterias definidas por Bruselas para el llamado corredor oeste de la Unión y de que si se ejecutase la interconexión al 100%, los Estados miembros podrían acceder al gas que llega a España desde Argelia y que se incrementará ese año con el gasoducto Medgaz. Además de acceder a los buques metaneros que llegan al Puerto de Barcelona. Pero hasta Hernández admite que desde la última presidencia española de la Unión Europea (2002), en la que también se habló de la importancia de las interconexiones energéticas, se han logrado "escasos avances".

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