Banca invisible, riesgo oculto

Llegan los bancos de la nueva ola, importados de otros mercados vecinos, como experiencia -se dice- de éxito, con sus servicios, precios por los suelos, ventajas ilimitadas, flexibilidad garantizada, coberturas de todo tipo, rapidez, inmediatez y demás virtudes y capacidades. Es la nueva competencia de la banca tradicional, que ya había dejado su tarjeta de visita hace algún tiempo, con experiencias piloto, fallidas, pero que ahora viene para quedarse con todo el equipo.

Es cierto que viajan ligeros de equipaje esta nueva hornada financiera porque casi todo, o al menos lo que se deja ver, es informático, telemático, automático y digital. En esa delgadez de equipo y tripulación se echan en falta bultos, contenidos, elementos inmateriales intangibles cuya ausencia salta a la vista. La nueva banca, que sobre el papel llega para sustituir, complementar, competir, relevar y hacer la puñeta a los colegas tradicionales, acusa, a primera vista, preocupantes lagunas.

La primera de ellas es el desconocimiento por parte del gran público, la clientela potencial, los particulares, de la normativa a la que están sometidas. Es decir, si los nuevos financieros tecnológicos cumplen y deben observar las mismas obligaciones normativas que el resto de bancos no tecnológicos. En otras palabras, si nuestros dineros estarán protegidos por la misma regulación financiera que garantiza los depósitos de nuestras cuentas en las entidades financieras tradicionales. Si no es así, la nueva banca no será la misma que la otra banca a la que pretende sustituir o complementar.

Pero también hay otro riesgo que no se aprecia a simple vista en esta nueva ola de bancos: la seguridad. Seguridad de nuestros dineros pero también de nuestros datos, habida cuenta que todos ellos son personales, privativos y restringidos al tráfico público. Los datos ya no son lo que eran: antes se regalaban, eran sustraídos sin permiso o con él, eran menos relevantes y estaban todos, habitualmente, registrados en el DNI. Ahora no, los datos son datos más profundos, pistas, oro molido en un mercado rabiosamente orientado al consumo. Nada hace pensar y confiar en que estos nuevos bancos vayan a protegerlos en la medida en la que todavía existen zonas sin protección, sin regulación. Riesgos ocultos y desconocidos. Cuidado.