BBVA y la duda del BCE

Netflix parece haberse despistado un poco y no advertir que la trama de intriga y suspense que le habría aportado una serie como el 'caso Villarejo-BBVA' le hubiera multiplicado por diez sus ingresos. Pero da igual, el caso es que el caso sigue ahí, proporcionando novedades y perplejidades mil al público incondicional del culebrón. No se lleven a engaño, ya habíamos advertido que el asunto del BBVA, González, Torres, Cano y demás, proporcionarían días de gloria. Y en eso estamos.

La serie del caso Villarejo-BBVA es seguida con la atención desde Bruselas y Frankfurt como si de hooligans británicos futboleros se tratase. Tiene primeros actores en su reparto, dos o tres banqueros, un poli, un juez, detectives a sueldo, espiados y empresas conspiradoras. Todo en una trama real de negocios, acciones, poder, bolsa, de todo, o de casi todo, pues los que entendemos de series echamos en falta a un torero, una tonadillera... la Pantoja. En fin. Sucede todo en medio de un carajal ibérico con aprendices de políticos que no consiguen hacer suma. Visto así, el escándalo del BBVA adquiere mayor dimensión, si cabe, que la que le correspondería si todo fuera más normal.

La realidad es, sin embargo, menos cómica, más seria y grave porque pasan los días, semanas y meses con el banco sin abrir la boca, es decir, sin dar a conocer los resultados de la investigación interna, lo que mantiene al juez García Castellón en actitud de pocos amigos. Investigación interna de BBVA que ya debería haber confirmado pagos, facturas y conceptos varios que con sus firmas y entidad `ordenante´ vienen circulando por distintos medios.

La novedad, sin embargo, no reside en esta ocasión en la actitud vigilante, interesada y cautelosa del supervisor bancario europeo, sino de algunas dudas que no consigue despejar y que, por supuesto, nadie le ayuda a encontrar respuesta, a saber: por qué el cerrado y tozudo interés de Carlos Torres, presidente del BBVA, en proteger a su mentor Francisco González ex presidente del banco; y por qué tan pocos imputados en un caso tan complejo cuando en realidad el asunto investigado debería ser conocido por más personas que las llamadas a declarar, por ejemplo, los miembros del consejo de administración del banco. Esta es la duda que quieren despejar en el BCE. ¿Seguro que nadie en el consejo estaba informado del asunto?