Bruselas valora disminuir la ponderación de las inversiones “verdes” en el activo de los bancos

El proyecto, resistido por los reguladores bancarios, requeriría definir cuáles son esas inversiones
Carlos Schwartz
La Comisión Europea (CE) que deberá asumir sus funciones al comienzo de diciembre tiene entre sus principales objetivos dar un empuje significativo al avance de las energías limpias, y a los medios de transporte públicos sin emisiones, al igual que los vehículos particulares, y las viviendas con eficiencia energética alta.
Entre otras cosas esta agenda presta atención a la necesidad de incrementar la inversión pública por vías indirectas, como la menor carga fiscal a ciertos proyectos, y asistencia financiera vía subsidios. Pero una pieza prioritaria de este esfuerzo sería reducir los requisitos de capital vinculados a las operaciones del activo bancario, es decir los créditos, destinados a proyectos de esta naturaleza y a las iniciativas empresariales que tienen por objeto desarrollar energías limpias, transporte sin emisiones, y otras iniciativas sostenibles. Tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el supervisor bancario que depende de él, han hecho varias advertencias sobre la necesidad de evitar modificaciones a la estructura de garantías bancarias sobre su solvencia, que incluyen los requisitos de capital deducidos de la ponderación por el riesgo de las operaciones del activo bancario. 
El ejecutivo entrante de Bruselas, que será presidido por Úrsula von der Leyen, está especialmente interesado en darle la vuelta al modelo energético europeo y lograr para mediados de este siglo una reducción drástica de las emisiones, su neutralidad afirman. Sin embargo, la adopción de criterios respecto de qué es una inversión “verde” es imprescindible para que se pueda cumplir el objetivo de incentivarlas. Esto supone un debate importante a escala europea sobre cuáles son, por ejemplo, las formas de generación de energía que tienen derecho a ser consideradas “verdes”, es decir sostenibles. Los diversos 'lobbies' del sector de la energía se han volcado en torno a este debate con ahínco, puesto que les va en cierta forma la vida en esta cuestión. Los que no entren en la lista verán penalizadas sus inversiones, que no gozarían de los incentivos y la financiación privilegiada de los restantes generadores.

Francia, cuya generación eléctrica se basa mayoritariamente en la energía nuclear, aspira a que la generación nuclear entre dentro de la “fórmula verde”, algo que Alemania y otros países rechazan. Como es obvio, Berlín, que ha hecho una conversión energética de momento de éxito dudoso, pero profunda, con el cierre de las nucleares del país, no quiere ventajas comparativas por parte de los generadores de energías no renovables. El sector del gas es otro de los temas espinosos en la medida que no todos los gobiernos consideran que ese combustible fósil sea el adecuado para la transición a una generación renovable y sostenible. Algo que tendrá una especial importancia para España.

El vicepresidente de la CE para la Estabilidad Financiera, los Servicios Financieros, y la Unión de los Mercados de Capitales, el letón Valdis Dombrovskis, es partidario de la reducción de los requisitos de capital para las inversiones verdes, medida con la cual considera que se alentaría la financiación de los objetivos de la CE para su nueva andadura. De acuerdo con fuentes en Bruselas, Dombrovskis verá ampliadas sus atribuciones en el nuevo ejecutivo que incluirán la movilización de un billón de euros en inversiones vinculadas a la reducción de emisiones y mejora del clima en una década. Esta no es la primera vez que la cuestión de un trato diferenciado desde el punto de vista de los requisitos de capital se ventila en Bruselas.

El italiano Andrea Enria que encabeza la supervisión bancaria en el BCE ya ha advertido que no considera viable que se adopten decisiones que puedan exponer a un incremento del riesgo a las entidades bancarias bajo su supervisión. Como bien sabe España, las inversiones en energías renovables son extremadamente sensibles a los cambios en los parámetros sobre los que fueron diseñadas. Se trata de proyectos que se basan en la financiación y esta computa las ayudas fiscales, la garantía de precios acordados en el mercado regulado, y de esta mezcla surge la viabilidad financiera de las operaciones. La modificación de esos factores, como en el caso de España bajo el Gobierno del Partido Popular puede disparar el riesgo que esas inversiones representan. De allí que Bruselas sepa fehacientemente que una “inversión verde” no está exenta de riesgo.

Una idea similar se ha puesto en práctica en la UE tras la crisis de 2008 al incorporar en la ponderación del riesgo una menor carga a los créditos concedidos a las pequeñas y medianas empresas, una medida que en algunos países ha alentado la financiación a este sector económico. Los requisitos de capital para estas operaciones de activo son un 25% menores que los de otros créditos de acuerdo a las directivas europeas. Un capítulo muy importante en materia de clima es el régimen de derechos de emisión con los cuales Europa se propuso el combate de las emisiones de gases de invernadero.

El régimen debió ser modificado sobre la marcha al caer el precio de los derechos de emisión de forma drástica por la caída en la demanda de energía. Los excedentes de derechos determinaron la creación de un fondo y una reducción de los derechos en circulación para restablecer un equilibrio de precios. Ahora Bruselas considera necesaria una reforma del mecanismo para evitar que se vuelvan a repetir los episodios de formación de excedentes. Pero del lado de las industrias intensivas en el uso de la energía se plantea la necesidad de la protección respecto de los competidores que no tienen las mismas exigencias. El blindaje de los productores europeos se haría por la vía de una tasa a la importación que estimaría el nivel de emisiones en la producción de las importaciones, para buscar un equilibrio comercial en los precios. Como se puede deducir este es un camino no exento de obstáculos políticos e intereses contrapuestos.