OBSERVATORIO GLOBAL

¿Deben las economías desarrolladas empezar a cambiar sus objetivos de inflación?

PwC
Durante muchas generaciones, el principal enemigo para los responsables de las políticas económicas de los países desarrollados ha sido la inflación. ¿La razón? El crecimiento de los precios erosiona el nivel de vida de los ciudadanos y reduce el valor del ahorro. De hecho, muchas de las mayores economías del mundo han tenido que soportar periodos con tipos de interés de dos dígitos para evitar que se dispararan los precios. 
Sin embargo, durante los últimos diez años la inflación no solo está controlada, sino que parece haberse sumido en un profundo letargo. La última edición del Global Economic Watch, correspondiente al mes de mayo y que elabora PwC, analiza los motivos que hay detrás de este de comportamiento de los precios y plantea una pregunta: ¿deberíamos empezar a considerar un cambio en nuestros objetivos de inflación?  

Durante los últimos veinte años, los bancos centrales de las economías desarrolladas llegaron al consenso sobré cuál debería ser el nivel óptimo de inflación: en torno al 2%. Este es el objetivo oficial en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Australia, Nueva Zelanda y de la Eurozona. Un crecimiento de los precios del 2% es atractivo porque ofrece un margen razonable contra la deflación y conlleva tipos de interés por encima de cero -lo que supone una cierta remuneración al ahorro y que el precio del dinero se pueda utilizar como herramienta en caso de desaceleración económica-. Sin embargo, en la actualidad, hay pocas evidencias de que cualquiera de estas economías sea capaz de generar una inflación del 2%, de forma consistente. 

El análisis considera que el actual contexto de precios -bajos o inexistentes- está motivado por dos tipos de factores. Los primeros tienen que ver con las políticas económicas. Cada vez parece más claro que la Reserva Federal ha sobrestimado la amenaza inflacionista en EEUU. Desde finales de 2015, la Fed ha subido los tipos en nueve ocasiones, pero esta medida solo ha conseguido que los precios superen el 2% en nueve de los 37 meses transcurridos. Tradicionalmente, el banco central de EEUU ha defendido que las bajas tasas de desempleo impulsarían la inflación a través del incremento de los salarios. Esto puede seguir siendo cierto, pero parece que se está subestimando consistentemente la flexibilidad del mercado laboral en EEUU. 

En Europa, el Banco Central Europeo ha tenido una política monetaria más conservadora con un débil comportamiento de los precios. Ahora la economía de la eurozona aumenta de forma muy modesta, pero incluso en las fases de mayor crecimiento de 2018, la inflación se mantenía en torno al 1%. Al igual que la Fed, el BCE pensaba que el mercado laboral empujaría el crecimiento de los precios. Sin embargo, la evidencia es bien distinta. 
El segundo conjunto de factores, detrás de la situación actual de los precios, son externos. La erosión del poder de los sindicatos ha debilitado la capacidad de negociación de los trabajadores. En el Reino Unido, por ejemplo, el porcentaje de los empleados que pertenecen a un sindicato ha caído del 40% al 20% en los últimos treinta años y, en Estados Unidos, del 20% al 10% en el mismo periodo de tiempo. Además, el precio de las materias primas, otra fuente potencial de inflación, ha sido baja en los últimos años.

África podría crecer 23.oo0 millones de dólares más si mejora su governance

La última edición del Global Economic Watch revela que África podría tener un crecimiento adicional de 23.000 millones de dólares si cada una de las economías que integran la región implementara en sus políticas públicas sistemas de governance similares a los aplicados por Costa de Marfil desde 2013.  

Los países con un mayor potencial de crecimiento, según el análisis, serían aquellos con un PIB per cápita mayor y con unos sistemas de gobierno más pobres, como Libia, Guinea Equatorial. Por el contrario, otros, como Niguer y Malawi son los que tendrían menor margen de mejora. El análisis revela que, en la actualidad, existen grandes diferencias entre las 53 economías de la región, que se puede dividir en las siguientes zonas: 
•    África del Este. Crece alrededor del 3% de media, desde el año 2013. 
•    Africa Central, con una caída del PIB per cápita del 1,3% de media anual, desde 2013.  
•    África del Norte y del Sur, que ha experimentados crecimientos de la actividad del 0,4% y el 0,8% de media al año, respectivamente. 
•    Africa del Oeste, con un crecimiento del 1,9% de media anual, desde 2013. 
 
¿Cuáles son los motivos detrás de estas diferencias en el crecimiento? Además de los factores más convencionales cómo la inversión directa del extranjero y los precios de las materias primas, el análisis destaca otros como la estabilidad política y los niveles percibidos de corrupción. Países como Costa de Marfil y Ruanda han experimentado algunas de las mejoras más sólidas en estos indicadores. Ambos países han colocado la reforma institucional en un lugar destacado de la agenda política. Por otro lado, regiones que han sufrido conflictos o disturbios sociopolíticos tuvieron un desempeño particularmente pobre, con puntuaciones decrecientes en Mozambique, Zambia y Lesoto.

El informe Global Economy Watch, elaborado por PwC, analiza las tendencias y los problemas que afectan a la economía global, y detalla las últimas proyecciones económicas para las principales economías del mundo. El documento completo se puede consultar en:  https://www.pwc.com/gx/en/issues/economy/global-economy-watch/governing-for-africa.html