Una nueva circular obligará a informar sobre los criterios de valoración de las tasadoras

El Banco de España teme que haya ‘subprimes’ respaldando cédulas hipotecarias

Bancos y cajas registrarán junto a las cuentas anuales las emisiones de deuda hipotecaria
Juan José González

En el sector bancario ya se comienza a hablar de la pinza hispano-británica formada por The Economist, de un lado, y por el Banco de España del otro, para poner en apuros de aquí hasta finales de año a las entidades financieras que acumulan en sus cuentas más de 11.100 inmuebles por un valor estimado de 150.000 millones de euros. Si por una parte el supervisor español no ceja en su empeño para que bancos y cajas se dediquen a lo suyo, esto es, a la intermediación y financiación de empresas y familias, dejando a un lado, de una vez, los inmuebles impagados, el semanario británico atiza el fuego echando la leña de la sobrevaloración de los inmuebles españoles. Mientras a los británicos les interesa enredar en el sector financiero y pelean los intereses de inversores británicos en el inmobiliario español, el Banco de España persigue -porque teme- que las emisiones de cédulas hipotecarias realizadas por la banca, escondan hipotecas de mala calidad que podrían estar respaldando dichas emisiones. Para esto último, el supervisor afila estos días una próxima norma que pondrá más orden y, sobre todo, más luz en el oscuro mundo de las cédulas hipotecarias.

En otras palabras, que el banco central español no las tiene todas consigo en esa relación banca e inmobiliario y se teme algo parecido a una crisis ‘subprime a la española’. Pero el Banco de España ya esta aplicando su terapia desde antes del verano, avisando que antes de fin de año entraría en vigor una Circular para ‘animar la actividad inmobiliaria’. Esta obligaba a la amortización acelerada de los activos inmobiliarios, que estuvieran en esa fecha en los balances bancarios. Circular que desde ayer lunes esta en vigor y que alcanza a los activos inmobiliarios que se adjudicaron bancos y cajas por impagos hace ahora dos años. Pero el asunto no termina aquí con la norma en cuestión; hay más.

Gestionar la venta de tal volumen de inmuebles le esta costando a la banca sangre, sudor y dinero, además de recursos humanos que en realidad deberían estar centrados en captar negocio de intermediación y depósitos, y no explicando las características de los inmuebles y removiendo hasta la última agencia local para colocar pisos. Prueba de que el trabajo exige tan elevado esfuerzo, son los poco más de 1.350 millones de euros en ingresos extraordinarios –venta de inmovilizado- registrados por el sector financiero –bancos y cajas- al término del tercer trimestre del año.

El Banco de España teme que a esta velocidad los balances de las entidades financieras se planten en 2011 con unas cargas que en algunos casos sería imposible mantener, pues no todos los bancos ni, por supuesto, cajas estarían en condiciones de poder provisionar el 30% de los inmuebles ‘invendidos’.

Sin embargo, lo peor para el sector financiero, en su desafortunada posición en el inmobiliario, puede estar por llegar. Una nueva norma del Banco central español, persigue poner en orden la información y registro del mercado hipotecario. Según el proyecto de la nueva ley, bancos y cajas -y otras entidades financieras- estarán obligadas a registrar junto a sus cuentas anuales, las emisiones de deuda hipotecaria así como los criterios de valoración utilizados por las tasadoras.

Para The Economist, la sobrevaloración de los precios de la vivienda en España se situaban en el pasado mes de febrero en un 55%, cantidad que el sesudo semanario obtenía de un no menos sesudo índice creado por su editor, basado en la relación entre el importe de la venta de los inmuebles y el precio de los alquileres. De esta forma, si el precio del alquiler se mantenía, el de la venta de viviendas debería reducirse. Sin embargo, las cuentas no le salían y la semana pasada se vio obligado a lanzar una revisión, en esta ocasión más ajustada aunque todavía distante de las cifras oficiales que maneja el sector.

El semanario rectifica a la baja, y señala que ahora la sobrevaloración de la vivienda es del 47,6%, una cifra que sitúa los precios de compra y alquiler más altos en proporción con las principales economías del mundo, por encima -por supuesto- de los de Reino Unido.