Alarma en el grupo bancario y temor en Bancomer

El Banco de España intervendrá el BBVA si la Justicia imputa a Carlos Torres

Expertos no descartan que si el juez imputa al presidente del BBVA, el banco sea intervenido por el supervisor local español por orden del Banco Central Europeo, muy atento a la crisis del banco español
Juan José González
Nadie está seguro de que la situación, la crisis del BBVA, el segundo banco del sistema financiero español, esté controlada. Y si lo está no se sabe quién está al frente. Analistas y abogados expertos llaman la atención sobre la escalada de los hechos en el escándalo de las presuntas prácticas delictivas que implican al ex comisario Villarejo en la etapa en la que Francisco González era el presidente del banco. "No habría crisis si su consejero delegado -Carlos Torres, hoy presidente de la entidad- no hubiese elegido la vía de la protección de su mentor, FG", afirma un jurista experto en el sector financiero. Pero la posición de Torres ha convertido la que podría haber sido una crisis institucional en una crisis procesal. En este escenario, problemático para el negocio bancario, cunde el pánico ante el riesgo cierto de una salida de inversores y espantada de depositantes. De estos dos últimos el Banco Central Europeo ya conoce antecedentes. Y no están muy lejos en el tiempo, episodios de crisis de confianza que acaban en huida masiva de clientes que retiran su dinero del banco. La alarma sobre el caso Villarejo-BBVA está encendida en el BCE, como también se siente en la red, en la organización de la entidad, en la sede central y, es lo peor, en la filial mexicana Bancomer, donde no se oculta el temor a una decisión del supervisor bancario europeo, una intervención del BBVA que situaría a funcionarios del Banco de España al frente de la entidad de Torres. Este es el riesgo que pende sobre el segundo banco español. 
El stand by que se advierte como estrategia de defensa del banco se considera negativo, perjudicial para los máximos responsables del BBVA, la alta dirección, el presidente Carlos Torres y el consejero delegado (en paradero desconocido) Onur Genç. Lo cierto es que la gerencia del segundo banco español parece zombi, se sospecha que están al frente del negocio pero no hay señales que aseguren que la alta dirección, CEO y presidente están al mando de la nave bancaria.

Fuentes bancarias aseguran que la del BBVA es una estrategia arriesgada en tanto que se trata de un aislamiento que suprime o cercena la comunicación hacia el exterior. Como asegura un analista, "todos esperamos a que, al menos, nos cuenten los resultados trimestrales", que serán los del semestre, el primero de los gestionados por Torres y Genç y en el escenario complejo de la crisis por el caso Villarejo-BBVA. Un experto abogado de causas bancarias anima a que los medios de comunicación sepan (sepamos) separar el grano de la paja e intenten (intentemos) hilar fino. 

Se refiere el letrado a que no se debe confundir la crisis institucional con la procesal porque una es causa y efecto de la otra. Como tampoco se deben mezclar los tiempos de la crisis procesal (que se transforma en institucional al alcanzar a la entidad bancaria) con la marcha regular del banco, esto es, del negocio y la actividad típicamente bancaria. Otro abogado bancario, experto en crisis, recuerda que si hay algo en este momento que pueda perjudicar la marcha del negocio del BBVA es, precisamente, el confinamiento de la comunicación hacia el exterior por tratarse de una táctica defensiva para, en teoría, "no meter la pata con declaraciones variadas".

Esta actitud es la que estaría generando la desconfianza entre los inversores, empleados, clientes y accionistas, recelos que conducen, directamente, a la sospecha de que hay algo que el banco está ocultando a los llamados grupos de interés anteriormente citados. La misma actitud es la que está provocando las sospechas de los analistas de valores, quienes hacen recomendaciones técnicas sobre la inversión en el mercado bursátil, así como también llama la atención de los analistas de las agencias de rating que, obviamente, evalúan el escenario donde se desarrolla el negocio del banco y la gestión de sus responsables.

El escenario es complejo: con la investigación de la Fiscalía en marcha, el Banco Central Europeo a la espera de noticias procedentes de su interlocutor local, el Banco de España que observa la evolución de las cuentas del BBVA y tiene contacto directo y diario con Torres. También el consejero delegado del banco, Onur Genç juega en esta crisis un rol singular, insólito, al margen de la vida del banco aunque se le supone lidiando con los problemas del Garanti turco y preservando la filial mexicana, Bancomer, principal sustento de los resultados de BBVA, del ruido y riesgos de su matriz. La situación no debería prolongarse más allá de septiembre, cuando se conozcan algunas decisiones de la Justicia sobre el caso Villarejo. Aunque por el camino es probable que el supervisor bancario europeo tome alguna decisión si la Fiscalía del Estado se decide finalmente a imputar al banco, a Carlos Torres y con éste, al Consejo de Administración, de ahí que en el Banco de España ya estén preparados para un posible abordaje.