El bitcoin pierde en una semana un tercio de su valor mientras Facebook defiende su plan para libra

Las criptomonedas vuelven a manifestar su gran volatilidad y su naturaleza esencialmente especulativa
Carlos Schwartz
 El bitcoin cotizaba esta semana en torno a los 9.100 dólares la unidad ante de mejorar un poco al cierre, en agudo contraste con su precio de 13.000 dólares la unidad hace escasamente una semana. Ninguna señal en el cielo ni palabra de oráculo ha mediado para esta oscilación. Simplemente, muchos de los que contrataron posiciones largas en la principal criptomoneda del mercado tras el anuncio de que Facebook había decidido lanzar su propia criptomoneda “con respaldo de activos” comenzaron a deshacer sus posiciones a medida que los reguladores de la más diversa índole lanzaran serias criticas al proyecto y los altos ejecutivos de la plataforma digital tuvieran que pasarse dos dias consecutivos dando explicaciones a comités parlamentarios del Capitolio. En una actitud claramente recelosa Washington no ha festejado la “ocurrencia” de la red social con más usuarios del mundo, y hasta el normalmente poco juicioso presidente Donald Trump manifestó sus dudas sobre el ingenio en gestación. La idea de hacer negocio bancario con moneda propia sobre la base de más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo atrajo a una cuantiosa corte que incluye nombres relevantes en la industria de los medios de pago.
La ministra de Economía española, Nadia Calviño, expresó en una de sus varias entrevistas esta semana que consideraba al proyecto de criptomoneda como un riesgo potencial. Las audiencias en las comisiones parlamentarias estadounidenses fueron un claro testimonio de las reticencias de los políticos y los reguladores al proyecto. De acuerdo con algunas fuentes del mercado, la caída del bitcoin coincidió con la avalancha de críticas de los reguladores, que puso de relieve la profunda desconfianza que inspira la red social, el temor a que se permita el desarrollo de un riesgo sistémico de alcances imprevisibles, y la sospecha de que se puede crear un coladero para la especulación desenfrenada de un lado y para la evasión fiscal y el blanqueo de capitales del otro. 

El corresponsable del desarrollo de libra en Facebook, David Marcus, dijo el miércoles ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes en Washington que Facebook se negaba a paralizar su proyecto para libra, tal como le pedían algunos de los parlamentarios. El ejecutivo afirmó que no lanzarían esta criptomoneda hasta tanto no obtuvieran los permisos necesarios de los reguladores financieros y monetarios.

Las sesiones de las dos comisiones, el martes y el miércoles respectivamente, fueron transmitidas en directo por la televisión, y de acuerdo con fuentes del mercado de las criptomonedas fue evidente el efecto de los debates sobre el precio del bitcoin. Como quiera que sea, esta criptomoneda es en esencia un activo de inversión con una inmensa volatilidad y una carencia absoluta de referencia de valor, ya que no está atada a ningún respaldo material. Es por así decirlo una excrecencia de un activo inmaterial, el software que genera la criptomoneda, que por el hecho de que su sistema de registro descentralizado es inviolable -al menos hasta ahora- y su generación, y por lo tanto capacidad de circulación, limitadas, está en el centro de una vasta operación especulativa en la que intervienen diversos agentes del mercado. 

Facebook ha advertido de que su proyecto contará con activos de respaldo. Pero esos activos estarán constituidos por una suscripción de capital inicial mediante bonos, y posteriormente por las compras de la criptomoneda libra que se irán acumulando en un fondo. El capital inicial se utilizará para la promoción de libra entre los comerciantes activos en las plataformas digitales, y para financiar la emisión de la criptomoneda, por lo tanto se va a evaporar y quedará en su lugar un paquete de bonos.

Facebook pretende crear una unidad de cuenta con una paridad estable frente a otras monedas, con un pequeño margen de variación del tipo de cambio. Pretender que esta unidad de cuenta se transforme en una suerte de moneda universal expresa la contradicción entre la existencia de monedas nacionales con una economía globalizada. Pero el mero hecho de que asistamos en el mundo a un auge del proteccionismo en la actividad mercantil global, demuestra que libra expresa una contradicción que ella misma será incapaz de resolver, porque sólo los bancos centrales de los estados podrían superarla. Esas circunstancias presuponen un cierto grado de inviabilidad del proyecto.

Esto no quiere decir que al final no obtenga algún visto bueno entre los reguladores, sino que como diseño, este proyecto tiene serias deficiencias que pueden llevar a su estallido. Como es razonable, la puntualización de estas evidencias, y la remisión de los reguladores al ejemplo de bitcoin como paradigma de la inestabilidad de un activo de inversión digital, ha terminado por segar la hierba debajo de los pies de los especuladores detrás de la última ola alcista de bitcoin. 

Para hacer las cosas más difíciles para bitcoin el fin de semana los emisores de la criptomoneda tether en la que se hacen el 60% de las transacciones sobre bitcoin, y que tiene su valor vinculado al dólar, emitió accidentalmente 5.000 millones de unidades. El error se produjo cuando la plataforma Poloniex ordenó transferir 50 millones de tether de una cadena de bloques a otra, y los 50 se transformaron en 5.000… El mundo de las criptomonedas sigue siendo un verdadero tembladeral. 

Mientras tanto Facebook se ha mostrado decidida, incluso tras las dos comparecencias parlamentarias, a mantener su empeño en el desarrollo de libra. Es difícil saber si este objetivo finalmente saldrá adelante, y en qué condiciones. Facebook afirma que la idea de una criptomoneda en su esquema es sólo un medio destinado a bancarizar a la población de las economías emergentes sin acceso a una cuenta bancaria. Pero esas masas fuera del circuito bancario en las economías emergentes carecen de recursos para operar a través de un banco. 

Donde sí podría tener un desarrollo este modelo es en China, pero no precisamente entre las masas empobrecidas, sino entre una clase media emergente que aspira a sacar del país su dinero no declarado y que ha utilizado para ello de forma masiva, pero coyunturalmente, al bitcoin. Hay otros países asiáticos donde este modelo podría funcionar como es el caso de Vietnam. Pero Zuckerberg debería tener en cuenta que tendrá en la acera de enfrente a gobiernos, como el de Pekín, que harán lo que esté a su alcance para bloquear el desarrollo de ese modelo.