El bloqueo de la terminal de exportación de Tripoli por las fuerzas rebeldes derrumba la producción de crudo

Los niveles de extracción caen a los volúmenes de 2011 en el comienzo de la crisis política de Libia
Carlos Schwartz
De acuerdo con el presidente de la Corporación Nacional del Petróleo (CNP) de Libia, Mustafá Sanalla, el bloqueo a la terminal de exportación del país llevará en días a que la producción de crudo caiga a los niveles de 2011 cuando la denominada primavera árabe desató una crisis política en Libia que acabó en una guerra civil y la intervención de la OTAN. Las fuerzas del general Jalifa Hafter bloquearon el viernes la terminal de crudo en Trípoli y la CNP dijo a las petroleras que operan en el país que dejaran de bombear crudo con lo cual se registró el comienzo de la caída en la producción de petróleo.
Este es un problema cíclico para las petroleras que actúan en el territorio desde que se inició la fase militar de la crisis, ya sea porque las fuerzas rebeldes invaden territorio en producción o porque cierran el paso de los oleoductos que van desde los campos petroleros hasta las terminales. Las oscilaciones en la producción ocasionan trastornos a las petroleras pero la producción se recupera con celeridad una vez que los obstáculos se superan, señalan fuentes del sector petrolero a ICNreport. Las empresas que operan en Libia desdramatizan el último incidente que se inició con el bloqueo de la terminal como forma de presión ante la reunión multilateral que se desarrolló el pasado fin de semana y en la cual, de acuerdo con la canciller alemana Angela Merkel, todos los participantes se comprometieron a mantener un embargo de armas y a no suministrar apoyo militar a las partes enfrentadas y a respetar la tregua.

A la reunión en Berlín acudieron representantes de Alemania, Rusia, Turquía, Francia y Egipto y otros países involucrados en la crisis además del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres. A la reunión no acudieron el presidente Fayez al Serraj del Gobierno de Acuerdo Nacional libio ni Hafter. Ambos presentes en Berlín evitaron una reunión, y Hafter mantuvo un encuentro con Merkel de acuerdo con fuentes de la cancillería alemana. Un broker activo en el mercado del crudo dijo a ICNreport: “es una historia interminable desde la crisis de 2011 porque cada agravamiento toma como rehén a la industria petrolera. La CNP es quien dirige el flujo del crudo y controla el bombeo a la terminal y es por tanto quien determina cuando se debe dejar de bombear. La realidad es que a lo largo de la historia del conflicto el crudo se ha seguido extrayendo porque eso es vital para el país y las operaciones en Libia son muy rentables para las petroleras”.

Serraj por su parte dijo al Financial Times que la producción va a caer al nivel de 72.000 barriles diarios en materia de días o, en el mejor de los casos, en semanas. De acuerdo con información de la empresa estatal la producción cayó desde 1,3 millones de barriles diarios hasta 400.000 b/d desde que Hafter bloqueó la terminal hace seis días. De acuerdo con el presidente de la CNP el restablecimiento de la producción en los campos más antiguos es más complicada cuanto más tiempo permanezcan inactivos. Tripoli es víctima de un asedio de las fuerzas de Hafter desde abril pasado lo que ha obligado a la redistribución del personal de la petrolera estatal en una serie de edificios. Las fuerzas de Hafter controlan buena parte del Este y el Sur del país, incluida la mayoría de las terminales petroleras clave del país. La diplomacia europea considera que el cierre de la terminal de exportación por las fuerzas rebeldes, estaba destinada a presionar al Gobierno de Acuerdo Nacional que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas porque la ofensiva sobre Trípoli se ha estancado. Turquía firmó un acuerdo con Trípoli para darle asistencia militar y en el cual además se creó una zona de derechos exclusivos sobre el Mediterráneo oriental entre ambos países que de acuerdo con Grecia, Chipre e Israel, atenta contra sus derechos sobre el lecho marino en sus plataformas territoriales, lo que interferiría con la explotación de gas off-shore que estos países tienen en desarrollo. La conferencia multilateral de Berlín tenía por objetivo desmontar la tensión creciente en Libia que puede desestabilizar por completo toda la región, extremo que resaltó el Comisario de Exteriores de la UE, Josep Borrell, presente en la conferencia. Sin embargo la ausencia en la conferencia de los dos principales actores, el presidente reconocido de Libia y el comandante de las fuerzas rebeldes que controlan la mayor parte del país, ha dejado el desenlace en las manos de las fuerzas enfrentadas lo cual cuestiona los compromisos de neutralidad.

La mayor parte de la explotación petrolera de Libia está en tierra firme y la capacidad de almacenamiento de crudo del país es muy baja lo que determina que un cierre de las terminales de la exportación obligue a una suspensión de la producción. Sin embargo las principales consecuencias del cierre son para la población de Libia. La pérdida del gas asociado a la extracción de crudo estaba afectando a la generación eléctrica de acuerdo con fuentes de CNP lo que ha determinado cortes de luz y una caída en la tensión en la red eléctrica en particular en el Este de Libia. La Corporación decidió suspender la actividad en una planta petroquímica en Brega para liberar gas en la red de distribución pero las fuentes temen que esa inyección de combustible no sea suficiente para evitar los apagones. 

En los hechos la CNP gozó hasta ahora de un estatuto de neutralidad gracias a que las partes enfrentadas y la comunidad internacional le reconocieron el papel de ser el único gestor de las exportaciones de crudo del país. El cierre de la terminal ha puesto en jaque este papel y el bloqueo de las fuerzas rebeldes hace que la neutralidad de la petrolera estatal quede en entredicho. De acuerdo con fuentes de institutos de investigación en política internacional Hafter afirma que sus intereses no están bien representados en esa institución y que el bloqueo apunta a que eso se rectifique. Las finanzas del país dependen de la petrolera estatal y de que la explotación de crudo no se interrumpa, lo que determina que la inestabilidad de la región esté lejos de haberse resuelto tras la conferencia del fin de semana en Berlín. El fin del bloqueo sería una señal de normalización, pero de momento no hay indicios de que aquél se levante.