El crecimiento del mercado de GNL se está transformando en un negocio decisivo para las navieras

La entrada en producción de nuevos proyectos en el sector requerirá más capacidad de transporte
Carlos Schwartz
Un nutrido grupo de proyectos en el sector del gas natural en Estados Unidos va a requerir un incremento de la flota de buques de transporte de gas licuado que no será inferior al 30% de la actual. Las navieras del transporte de petróleo y gas, afectadas por las grandes oscilaciones de los precios del crudo, ven en el transporte del gas natural licuado (GNL) un filón importante para mantener la rentabilidad de sus operaciones. Los analistas del sector consideran que la irrupción cada vez más fuerte del comercio internacional del GNL va a jugar un papel similar al que jugó el crudo para las navieras en la década de 1960 como fuente de beneficio. Este hecho ha determinado que el alto precio de los buques adaptados para transportar el GNL, una media de 175 millones de dólares, no se haya convertido en un obstáculo para que las navieras hayan comenzado a firmar pedidos a los astilleros especializados. 
El transporte de gas ha sido un negocio marginal para las flotas de buques tanque a escala internacional. El cuadro está cambiando porque la búsqueda de fuentes de energía menos contaminantes ha puesto al gas natural en el centro de los esfuerzos por reducir emisiones mediante la sustitución del petróleo y el carbón como combustibles de elección. Por otro lado, la mejora en la tecnología de los sistemas de fractura hidráulica ha hecho que la obtención de petróleo no convencional y gas de esquistos se haya abaratado, mejorando la competitividad de la oferta de gas estadounidense que intenta ocupar un puesto de importancia creciente en el suministro de gas a mercados como Asia y Europa.

“Estamos entrando en una era en la cual los combustibles fósiles serán sustituidos de forma creciente por nuevas formas de energía y el gas se ha convertido en un combustible de transición para este fin por su menor tasa de emisiones comparado con otros combustibles fósiles”, de acuerdo con el presidente de la naviera Dynagas LNG Partners L.P. quien añadió: “Si estás en el negocio marítimo no se puede ignorar al GNL. Es la futura fuente de beneficios del sector”. El alto ejecutivo, George Prokopiou, preside una naviera que tiene cinco rompehielos equipados como transporte de gas con contratos de largo plazo para transportar gas desde el campo de Yamal en el Ártico ruso. El empresario opera más de cien barcos, desde buques tanque súper petroleros hasta buques para el transporte a granel de carga seca agrupados en diferentes compañías.

El comercio del GNL crece a expensas del aumento de la demanda por parte de China, Japón, India, y el sudeste asiático que ha permitido triplicar el volumen del gas entregado por transporte marítimo en el mundo desde el año 2000 hasta los 308 millones de toneladas métricas el año pasado de acuerdo con el servicio de Bloomberg New Energy Finance.

Los analistas esperan que para 2030 se añada capacidad para otras 170 millones de toneladas métricas, si se completan los proyectos en curso para incrementar la capacidad de licuar gas. Una parte considerable de los proyectos en curso son en Texas, Louisiana, Maryland y Georgia cuya puesta en marcha se espera para 2022. La Administración para la Información de la Energía considera que Estados Unidos se convertirá en el tercer exportador mundial de GNL, tras Australia y Qatar. 

Para finales de este año, de acuerdo con la Agencia, la capacidad estadounidense de exportación de gas alcanzará a los 8.900 millones de pies cúbicos al día, más del doble que los 3.600 millones de pies cúbicos actuales. Los costes de la energía en los Estados Unidos son la mitad que en Europa y un tercio de los que rigen en el lejano oriente, de acuerdo con fuentes del sector. “Los beneficios financieros de los Estados Unidos son tremendos y serán necesarios más barcos para transportar el gas hasta los mercados de exportación”, señaló esta fuente.

Las navieras y los operadores marítimos, lo mismo que los astilleros, han sufrido las variaciones del mercado en los últimos años. Esto ha determinado que las navieras estén tan ansiosas como las petroleras independientes por incursionar en la nueva demanda de energía. En la actualidad existen 520 buques tanque capaces de transportar GNL a través de los océanos, de acuerdo con el analista David Bull de Maritime Strategies International. Este espera que la flota crezca en un 28% hasta el 2020, dato que de forma gruesa está alineado con el aumento de la producción. 

Los astilleros de Corea del Sur, Hyundai Heavy Industries y Daewo Shipbuilding & Marine Engineering, que están absorbidos por una fusión anunciada el mes pasado, serán los principales beneficiarios ya que de forma combinada controlan el 52% de las órdenes de compra en el mercado que suman unos 31.000 millones de dólares. Los ejecutivos de los astilleros señalan que el transporte de gas es la única luz que ilumina una industria naval por lo demás deprimida. Si se incluyen los 101 buques cuyas órdenes de construcción están repartidas por el mundo, la flota total de transporte de GNL tienen un valor aproximado de 50.000 millones de dólares, de acuerdo con datos del sector. 

Los buques para el transporte de GNL son más caros que los súper petroleros cuyos ejemplares más grandes cuestan en torno a los 95 millones de dólares. El precio está determinado por la tecnología necesaria para manejar la carga de gas en los viajes largos. El gas se licúa en tierra mediante muy bajas temperaturas y son necesarias aleaciones especiales para que los tanques mantengan la temperatura del gas licuado a menos 165 grados centígrados para evitar que la carga se evapore. 

Las navieras que se han lanzado a la compra de nuevos barcos para el transporte de gas, asumen un riesgo suplementario, en la medida que el mercado del GNL a escala internacional es nuevo y está en desarrollo a diferencia de los mercados con una demanda histórica bien establecida. Mientras que los productores de gas como la estadounidense Cheniere tratan de cerrar contratos de largo plazo para garantizar precios estables del flete marítimo, los propietarios de barcos apuestan por el mercado spot para vender su capacidad al precio más alto posible.