El Gobernador del Banco de Francia considera necesario impulsar la fusión bancaria entre fronteras

El miembro del consejo del BCE propone reducir las exigencias de capital de las filiales para facilitarlo
Carlos Schwartz
François Villeroy de Galhau, el Gobernador del Banco de Francia y consejero del Banco Central Europeo (BCE), dijo que era necesario impulsar la consolidación bancaria en Europa a través de las fronteras. La afirmación no hace más que ratificar el punto de vista del BCE que, muy probablemente, tenga a su frente como sucesor de Mario Draghi al actual presidente del Bundesbank, Jens Weidmann. La novedad es que Villeroy rompió una lanza en favor de reducir los requisitos de capital de las sucursales en Europa de los bancos “mientras se salvaguarda su posición financiera mediante garantías trans fronterizas creíbles aportadas por la matriz, salvaguardias que entrarían en acción, tanto en tiempos normales como en situaciones de crisis”. El funcionario propone que estos nuevos requisitos queden recogidos en la ley de la Unión Europea (UE) y sean vigiladas por las autoridades europeas.
El Gobernador señaló que no es posible prever el desenlace del Brexit, pero argumentó que a pesar de ello es previsible que ya “no habrá más una City financiera para Europa”, sino que el sistema financiero será “una red integrada y policéntrica de centros financieros, con especializaciones basadas en áreas en la cuál las entidades son expertas”, tal como existe en los Estados Unidos: “el centro financiero de Nueva York aloja a los bancos de inversión y las sedes corporativas, el centro financiero de Chicago aloja los mercados de futuros, mientras que Boston se especializa en la gestión de activos”.

El banquero central afirmó que era necesario avanzar en la Unión Bancaria Europea, y dijo que su éxito dependía de un mecanismo de resolución robusto que “probablemente” vaya más allá de un mecanismo común de seguro de los depósitos. Respecto del Fondo Único de Resolución señaló que en aras de la “estabilidad financiera” sería oportuno considerar la extensión de la madurez de sus líneas de crédito. Señaló sin embargo que no se alcanzaría una Unión Bancaria efectiva y rentable sin una consolidación entre fronteras en Europa.

 Existen demasiados obstáculos aun en el camino sin la suficiente reestructuración trans fronteriza, dijo y añadió que, “Comparado con el mercado estadounidense, el sector bancario europeo sigue fragmentado”. De acuerdo con el funcionario la cuota de mercado de las primeras cinco entidades en Europa es del 20% comprado con una participación de más del 40% en el caso de Estados Unidos. Villeroy afirmó que era necesario apuntar a una Unión Bancaria en el sentido propuesto recientemente por Annegret Kramp-Karrenbauer, la sucesora de Angela Merkel al frente de la CDU, en la cual genuinos grupos pan europeos puedan operar más efectivamente y estén en mejores condiciones para hacer frente a la competencia exterior.

La mención de la política alemana ha sido llamativa, en la medida que Alemania hace frente a la persistente debilidad de la cotización de las acciones del primer banco del país, Deutsche Bank, que ha entrado en negociaciones para sondear su fusión con el Commerzbank. En este proceso ha asomado el interés del primer banco italiano, el UniCredit, por el Commerzbank en un anuncio que apunta claramente a hacer mella en el proceso entre los dos grandes bancos germanos. Hay además rumores de que otro interesado que no ha asomado la cabeza es el francés BNP. Pero no son sólo los bancos alemanes los que reciben la mirada desde fuera.

Banco Sabadell ha estado en las cábalas durante el último año respecto de las operaciones trans europeas por la persistente caída de la cotización de sus acciones. El banco ha pasado de una capitalización de 8.893 millones de euros en 2015 a 5.396 millones de euros al cierre el pasado viernes. Si se toma como referencia el primer año de cotización del Sabadell en 2001, con sus 21 euros por título, la comparación es desastrosa. A menos de un euro por acción, el que este banco no haya sido objeto de una aproximación desde fuera sorprende. Es este tipo de situaciones lo que alienta una intervención como la de Villeroy. De acuerdo con éste la integración hace a la banca más resistente en la medida que reduce su exposición a los choques asimétricos ya que amplia el riesgo compartido y una mejor asignación de los recursos.

El alto funcionario dijo además respecto de la regulación bancaria que añadía “lo obvio: ahora es deseable que estabilicemos la visibilidad de los requisitos totales de capital, que se añaden desde varios orígenes”.
La transposición suave de Basilea III es parte de esta clarificación “incluyendo la implementación de un suelo de capital, sólo a nivel consolidado, dentro de la UE: si no habremos introducido un nuevo obstáculo a las actividades trans fronterizas en Europa”. Villeroy se refiere a los requisitos de capital dentro de Basilea III, tal como quedan definidos respecto de los modelos internos de riesgo, que exigen un 72,5% del total de aquellos calculados bajo las normas estándar para todos los riesgos del Pilar 1. Esto es, aboga por suavizar las exigencias de capital para los bancos proponiendo que los requisitos se calculen a nivel consolidado.

Junto con la Unión Bancaria, Villeroy abogó por una genuina Unión de Mercados de Capitales, (UMC) que calificó de esencial para fortalecer la unión financiera de Europa, al respecto dijo que abogaban fuertemente a su favor, junto con Weidmann, en una ponencia común con él, publicada la pasada semana y un tema que fue objeto de debate en la reunión informal de Ecofin el pasado viernes bajo la presidencia rumana. “Pese a algunos logros recientes, el progreso en este tema ha sido lento y difícil.

Debemos avanzar desde un consenso retórico en principio, a un progreso concreto, en especial sobre instrumentos, acceso a la financiación para las pequeñas y medianas empresas, y en materia de supervisión”, afirmó el Gobernador del Banco de Francia. Éste saludó la aprobación la semana pasada de los planes de pensiones privadas pan europeas en el Parlamento Europeo, como un importante avance en el sentido de un mercado de capitales único. Este es un objetivo fuertemente objetado por la Coordinadora de Pensionistas de España como un avance en el objetivo de la liquidación del sistema público de pensiones.