El plan provoca la salida de empresas del país

El Gobierno británico quiere potenciar la Bolsa para `repatriar´ el dinero del continente 

Las autoridades planean una estrategia de recuperación de los capitales que antes estaban circulando por el continente. Se hace necesaria la repatriación de esos capitales `viajeros´ para que la economía británica post Brexit pueda generar beneficios
Juan José González
Algunos observadores de la City interpretan que la borrasca que estos días está barriendo los cielos de la isla, es el punto final a la mala racha de inestabilidad política, financiera y empresarial que comenzó en 2016 con el resultado del referéndum para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Pero también parece ser que se ha constituido como un punto de partida para otros eventos, avatares y decisiones que ya empiezan a mostrarse dolorosamente reales. Se van las grandes compañías, mudan sus sedes a otras capitales continentales. Salen empresas de tamaño medio y mueren en su sitio o intentan la aventura de la migración las más pequeñas. En ese tránsito de salida se acaba de apuntar N26 un banco digital, una fintech de raíz germana con nada menos que cinco millones de clientes repartidos por los cinco continentes. Un grupo que comenzó a operar en Londres en junio de 2018 y que está valorado en poco más de 3.500 millones de libras. Pues bien, acaba de tirar la toalla en la isla y adelanta que cerrará todas las operaciones con la clientela británica antes del 15 de abril. Allí en la isla se quedan 200.000 clientes del neobanco, menos que los 350.000 que tiene el banco en España. En principio, la entidad había afirmado que estaba preparada para enfrentar el Brexit. Pero algo debió fallar. Las cuentas salen pero no saldrán. El banco va bien en Londres pero dejará de ir bien si continúa en aquel mercado. Porque las autoridades preparan un plan de recuperación post Brexit que ya está provocando una subida de los precios en la Bolsa londinense al tiempo que una caída notable en la rentabilidad de los dividendos.
Caída que amenaza con ser aún mayor para el presente ejercicio y probablemente también para el siguiente. Unido a este movimiento de `recuperación´ bursátil, aunque con caída de las rentabilidades, se da otro fenómeno curioso, como es la dificultad del retorno de capitales o la caída del mercado inmobiliario en algunas de las principales capitales, empezando por Londres. Todo sucede con rapidez y con la sensación de que los acontecimientos superan a la realidad. Sucede así, por ejemplo, en el caso de la distribución de dividendos de las cotizadas. Resulta que desde hace unos años, las inversiones en las cotizadas británicas resultaban ser las más rentables de los mercados de la Unión Europea, con récord en la distribución de beneficios el año pasado con más de 130.000 millones de euros (110.000 libras) y récord también el índice bursátil Ftse 100 que ganó casi 3.000 puntos en la última década. 

Sin embargo, esa época dorada de los dividendos parece haber llegado, o estar a punto de llegar a su fin. Las autoridades planean una estrategia de recuperación del dinero que antes estaba circulando por el continente. Piensan que se hace necesario y obligatoria la repatriación de esos capitales `viajeros´ para que la economía británica post Brexit, pueda generar beneficios suficientes para así mantener el elevado nivel de reparto de las ganancias, es decir, el pago de dividendos. Estos se habían multiplicado con velocidad, las empresas marchaban bien hasta que la libra comenzó a depreciarse con la salida anunciada y el proceso desde 2016 no ha hecho más que agravar la situación de la divisa díscola y con esta los resultados, y claro, los dividendos.

Un estudio reciente de una consultora acredita que las ganancias en este río revuelto británico sólo ha favorecido a las multinacionales británicas con negocios fuera de Reino Unido. En todo caso, las empresas grandes y medianas parecen haber entendido los planes del Gobierno británico tras la salida de la UE. Sospechan que en ese plan de recuperación de capitales que viven en otros mercados, se contempla un apoyo a la libra para que esta se estabilice y se aprecie, lo que iría en contra de la rentabilidad y de las ganancias, así como también reduciría la distribución de las mismas.

Por esta razón, las empresas, especialmente las más grandes, han acelerado el pago de dividendos y en efectivo antes de que alguna nueva norma del regulador bancario británico limite la libertad de reparto de beneficios. Por otro lado, de la misma forma que se prevé una caída de los beneficios en el medio plazo, se espera una nueva vida para la Bolsa de Londres, algo que todavía está por definir. Y a mayor valoración de las acciones bursátiles se corresponde una caída de la rentabilidad del dividendo. Esta nueva situación y la previsión de nuevos problemas a partir de ahora, esta en el origen del abandono y salida del mercado británico de numerosas compañías, de las que N26 es tan sólo un pequeño pero significativo ejemplo.