El PIB tiene fiebre (covid-19)

Lo que en un principio se diagnosticó, literalmente, como una gripe en una región desconocida para el gran público, se ha convertido en una pandemia que mantiene a medio mundo encogido. Del otro medio nada se sabe. Se da por supuesto que el virus chino no habrá llegado, o sí, al continente africano; quizá a Australia también, o no. En América del Sur se dice que podría haber pero que... En fin, sólo en Asia y en Europa parece activo el coronavirus que ahora ya tiene nombre propio, propio y técnico de bomba, el covid-19.

En la antigüedad las pandemias, las plagas, arrasaban ciudades y hasta países enteros. Se evaluaban los daños en términos de vidas humanas, de pueblos. Pero ahora estas cifras, las de contagios y víctimas mortales pasan a un segundo plano sin querer, o queriendo. En dos informativos de las televisiones de esta semana, se destacaban los daños económicos inmediatos, los futuros, los puntuales en ferias y demás, así como se evaluaban las pérdidas que ocasionaría la ausencia de turistas chinos en los próximos meses. Un desastre.

Porque las muertes y los contagios del covid-19 mueven mercados, tiran la demanda de barriles de petróleo en 435.000 barriles al día y su precio en cerca del 20%, de 70 dólares a 50 dólares. Caen vuelos y reservas del todo el mundo. Excesivo para la industria. Se esperan también que nos visiten menos turistas, una auténtica desgracia si se tiene en cuenta que los 150 millones de chinos que se convierten alguna vez al año en turistas dejan en tiendas y hoteles occidentales casi un cuarto de billón de dólares. Una tragedia económica sin duda. Y qué decir de los impagos y del crecimiento económica de China? ¡La que les espera a los empresarios acreedores de aquel lejano país!

Y así todo, un virus que provoca víctimas que a su vez destrozan presupuestos, ferias, eventos, ventas y quiebras. El mundo se duerme con la sensación de que mañana se conocerán más daños económicos, mayores pérdidas de las automovilísticas, de los hoteles, cruceros y tiendas de lujo. Ahora las pandemias tienen otras referencias comerciales, se miden por otras coordenadas y claves. Pasarán a la historia por unas siglas ligadas a una cifra, la que al parecer causa mayor pánico que el propio virus. Algún día, las crónicas de la época recogerán que sí, que aquella pandemia del covid-19 en 2020, fue criminal, que se llevó por delante medio punto del PIB global. Y así todo.